Mário Cesariny de Vasconcelos

Poema que pudiera servir de posfacio


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calles donde el peligro es evidente
brazos verdes de prácticas ocultas
cadáveres a flor de agua
girasoles
y un cuerpo
un cuerpo para cortar las lámparas del día
un cuerpo para descender un paisaje de aves
para ir de mañana y volver muy tarde
rodeado de enanos y de campos de lilas
un cuerpo para cubrir tu ausencia
como una colcha
un mantel
un perfume

esto o su contrario, pero en cierto modo hendido
y con mucha gente alrededor para ver de qué se trata
esto o una población de sesenta mil almas
devorando almohadas escarlatas de camino al mar
y que llegan, al crepúsculo,
adosadas a los submarinos

esto o un torso desalojado de un verso
y cuya muerte es el orgullo de todos
¡oh pálida ciudad construida
como una fiebre entre dos descansillos!
vamos a distribuir a domicilio
tierra para llenar candelabros
lechos de humo para amantes erectos
tablillas con palabras prohibidas
una mujer para este que está a punto de perder
el gusto por la vida —recójala allí—
dos nietos para esa anciana al final de la fila —no tenemos más—
saquear el museo darle una corona al mundo y después
obligarlo a reponerla en el mismo lugar
y para ti y para mí, asentados en un espacio útil,
veneno para verter en los ojos del gigante

esto o un rostro un rostro solitario como un barco
en busca de viento en calma para la noche
si nosotros somos arena que se filtre
en un viento débil entre arbustos pintados
si un propósito debe alcanzar su orilla como
las corrientes de la tierra náufragos y tempestad
si el hombre de las pensiones y los hostales levanta
su frente de cráter mojado

si en la calle el sol brilla como nunca
si por un minuto
vale la pena
esperar
esto o la alegría igual a la sencilla forma de un pulso
encendido entre el follaje de las más altas lámparas
esto o la alegría dicha el avión de cartas
entrada por la ventana salida por el tejado
ah pero entonces ¿la pirámide existe?
ah pero y entonces ¿la pirámide dice cosas?
entonces ¿la pirámide es el secreto de cada uno con el mundo?

sí mi amor la pirámide existe
la pirámide dice muchísimas cosas
la pirámide es el arte de bailar en silencio

y en todo caso

hay plazas donde esculpir un lirio
sutiles zonas de propagación del azul
gestos sin dueño barcos bajo las flores
una canción para oírte llegar
.


Mário Cesariny de Vasconcelos. Poema podendo servir de posfácio
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda