Tristan Tzara

Manifiesto Dadá 1918


La magia de una palabra —DADÁ— que ha puesto a los periodistas ante la puerta de un mundo imprevisto, no tiene para nosotros importancia alguna.

Para lanzar un manifiesto, es necesario querer: A, B, C,
fulminar a 1, 2, 3,
enervarse y aguzar las alas para conquistar y difundir pequeños y grandes a, b, c, firmar, gritar, jurar, organizar la prosa en la forma de una evidencia absoluta e irrefutable, probar su non-plus-ultra y sostener que esa novedad se parece a la vida como la última aparición de una pájara prueba lo esencial de Dios. Su existencia fue ya probada por el acordeón, el paisaje y la palabra suave. ⁂ Que imponga su ABC es algo natural —por lo tanto lamentable—. Todo el mundo lo hace en forma de cristalbluffmadone, sistema monetario, producto farmacéutico, pierna desnuda que invita a la primavera ardiente y estéril. El amor a la novedad es la cruz simpática, da prueba de un melasoplismo ingenuo, señal sin causa, pasajero, positivo. Pero esta necesidad también ha envejecido. Al otorgarle al arte el ímpetu de la simplicidad suprema, la novedad, se es humano y fiel a la diversión, impulsivo, vibrante para crucificar el tedio. En la intersección de luces, alerta, atento, observando los años, en el bosque. Yo escribo un manifiesto y no quiero nada, no obstante digo ciertas cosas, y en principio estoy en contra de los manifiestos, como también estoy en contra de los principios (decilitros por el valor moral de cualquier frase —demasiada comodidad—; la aproximación fue inventada por los impresionistas). ⁂ Yo escribo este manifiesto para demostrar que pueden realizarse acciones opuestas al mismo tiempo, en una sola y fresca respiración: estoy contra la acción y a favor de la continua contradicción, también de la afirmación. No estoy ni a favor ni en contra, y no lo explico porque odio el sentido común.
DADÁ: es esta una palabra que lleva a las ideas de caza; cada burgués es un pequeño dramaturgo que inventa términos diferentes en lugar de colocar los personajes adecuados al nivel de su inteligencia, crisálidas sobre las sillas, busca las causas o los fines (de acuerdo con el método psicoanalítico, que él practica) para cimentar su intriga, historia que habla y se define. ⁂ Cada espectador es un intrigante, si busca explicar una palabra: ¡conocer! Desde el refugio acolchado de las complicaciones serpentinas, debe manipular sus instintos. De ahí las desgracias de la vida conyugal.

Explicar: Diversión desde los panzarrojas hasta los molinos de los cráneos huecos.

DADÁ NO SIGNIFICA NADA

Si se considera inútil y no se pierde el tiempo con una palabra que no significa nada… El primer pensamiento que gira en esas cabezas es de orden bacteriológico: encontrar su origen etimológico, histórico o psicológico, al menos. Aprendemos en los periódicos que los negros Krou llaman a la cola de una vaca sagrada: DADÁ; el cubo y la madre en cierta región de Italia: DADÁ; un caballo de madera, la niñera, doble afirmación en ruso y rumano: DADÁ. Los sabios periodistas ven ahí un arte para bebés, otros santos jesúsllamandoalosniños del día, el retorno a un primitivismo seco y ruidoso, ruidoso y monótono. No se construye la sensibilidad sobre una palabra; toda construcción converge en la perfección que aburre, idea estancada de un pantano dorado, relativo producto humano. La obra de arte no debe ser la belleza en sí misma, pues está muerta; ni alegre ni triste, ni clara, ni oscura, regocijar o maltratar las individualidades sirviéndoles los pasteles de santas aureolas o los sudores de una trayectoria arqueada a través de las atmósferas. Una obra de arte nunca es bella, por decreto, objetivamente, para todos. Por tanto la crítica es inútil, no existe más que subjetivamente, para cada uno, y sin el mínimo carácter de generalidad. ¿Creemos haber encontrado la base psíquica común a toda la humanidad? Los intentos de Jesús y la Biblia cubren bajo sus amplias y benévolas alas: la mierda, las bestias, los días. ¿Cómo queremos ordenar el caos que constituye la informe variación infinita que es el hombre? El principio “ama a tu prójimo” es una hipocresía. “Conócete a ti mismo” es una utopía, aunque más aceptable porque contiene la maldad en ella. Basta de piedad. Después de la carnicería nos queda la esperanza de una humanidad purificada. Siempre hablo de mí, ya que no quiero convencer; no tengo derecho a arrastrar a los demás a mi río, no obligo a nadie a seguirme y todos hacen su arte a su manera, tanto si conocen la alegría que se eleva en flechas hacia las capas astrales como la que desciende a las minas con flores de cadáveres y fértiles espasmos. Estalactitas: búscadlas por todas partes, en los pesebres agrandados por el dolor, los ojos blancos como las liebres de los ángeles.
Así nació DADÁ * de una necesidad de independencia, de desconfianza hacia la comunidad. Los que son de los nuestros mantienen su libertad. Nosotros no reconocemos ninguna teoría. Ya tenemos suficientes academias cubistas y futuristas: laboratorios de ideas formales. ¿Se hace arte para ganar dinero y adular a los amables burgueses? Las rimas suenan a la asonancia de las monedas y la inflexión se desliza a lo largo de la línea de las barrigas de perfil. Todos los grupos de artistas han confluido en este banco cabalgando sobre diferentes cometas; la puerta abierta a las posibilidades de arrellanarse en los cojines y el alimento.
Aquí echamos el ancla en la tierra arcillosa. Aquí tenemos el derecho a proclamar, pues hemos conocido el estremecimiento y el desvelo. Retornando ebrios de energía hundimos el tridente en la carne despreocupada. Somos torrentes de maldiciones en abundancia tropical de vegetaciones vertiginosas; goma y lluvia es nuestro sudor, sangramos y abrasamos la sed, nuestra sangre es vigor.
El cubismo nació de la simple forma de mirar el objeto: Cézanne pintaba una copa veinte centímetros por debajo de sus ojos; los cubistas la miran desde arriba. Otros complican la apariencia haciendo una sección perpendicular y disponiéndola hábilmente a un costado. (No me olvido de los creadores ni de las grandes razones de la materia que ellos convirtieron en definitivas). ⁂ El futurista ve la misma copa en movimiento, una sucesión de objetos uno al lado de otro, con el malicioso aderezo de algunas líneas-fuerza. Esto no impide que el lienzo sea una buena o mala pintura destinada a la inversión de capitales intelectuales.
El nuevo pintor crea un mundo cuyos elementos son también los medios, una obra sobria y definida, sin argumento. El nuevo artista protesta: ya no pinta (reproducción simbólica e ilusionista) sino que crea directamente en piedra, madera, hierro, estaño, rocas, organismos locomotores que pueden ser girados en todas las direcciones por el viento límpido de la sensación momentánea. ⁂ Cualquier obra pictórica o plástica es inútil; que sea un monstruo que atemorice a los espíritus serviles y no dulzor para decorar los refectorios de animales con ropas humanas, ilustraciones de esta triste fábula de la humanidad.
Un cuadro es el arte de hacer que dos líneas paralelas geométricamente verificadas se reunan, en un lienzo, ante nuestros ojos, en la realidad de un mundo transpuesto siguiendo nuevas condiciones y posibilidades. Este mundo no está especificado ni definido en la obra, pertenece en sus innumerables variaciones al espectador. Para su creador existe sin causa y sin teoría. Orden = desorden; yo = no yo; afirmación = negación: radiaciones supremas de un arte absoluto. Absoluto en la pureza del caos cósmico y ordenado, eterno en el glóbulo instante sin duración, sin respiración, sin luz, sin control. ⁂ Yo aprecio una obra antigua por su novedad. Es tan solo el contraste lo que nos conecta con el pasado. ⁂ Los escritores que enseñan moralidad y cuestionan o perfeccionan la base psicológica tienen, además de un deseo oculto de ganancias, un conocimiento ridículo de la vida, a la que han clasificado, subdividido, encauzado; se empeñan en ver que las categorías bailan cuando ellos marcan el compás. Sus lectores se burlan y continúan: ¿de qué sirve?
Hay una literatura que no llega a la masa voraz. Obra de creadores, salida de una verdadera necesidad del autor y para él mismo. Conocimiento de un egoísmo supremo, donde los bosques se marchitan. ⁂ Cada página debe explotar, ya sea por la seriedad profunda y grave, el torbellino, el vértigo, lo nuevo, lo eterno, por la broma aplastante, por el entusiasmo de los principios o por la forma en que se imprime. He aquí un mundo titubeante que huye, en noviazgo con los cascabeles de la gama infernal; he aquí, al otro lado: los hombres nuevos. Rudos, abalanzándose, cabalgando hipos. He aquí un mundo mutilado y los medicastros literarios que tienen necesidad de mejorar.
Yo os digo: no hay comienzo y nosotros no temblamos, no somos sentimentales. Nosotros desgarramos, viento furioso, la lencería de las nubes y las oraciones, y preparamos el gran espectáculo del desastre, el incendio, la descomposición. Preparemos la supresión del duelo y reemplacemos las lágrimas por sirenas extendidas de un continente a otro. Pabellones de intensa alegría y viudos de la tristeza del veneno. ⁂ DADA es la enseña de la abstracción; la publicidad y los negocios son también elementos poéticos.
Yo destruyo los cajones del cerebro y los de la organización social: desmoralizar por todas partes y lanzar la mano del cielo al infierno, los ojos del infierno al cielo, restablecer la noria fecunda de un circo universal en las potencias reales y la fantasía de cada individuo.
La filosofía es la pregunta: de qué manera comenzar a mirar la vida, dios, la idea o cualquier otra cosa. Todo lo que se ve es falso. Yo no creo más importante el resultado relativo que la elección entre pastel y cerezas después de cenar. La forma de mirar rápidamente la otra cara de algo para imponer indirectamente la propia opinión se llama dialéctica, es decir regatear el espíritu de las patatas fritas, bailando el método alrededor.
Si grito:

Ideal, ideal, ideal,
Conocimiento, conocimiento, conocimiento,
Bumbum, bumbum, bumbum,

he registrado con bastante precisión el progreso, la ley, la moral y todas las otras excelentes cualidades que diversas personas muy inteligentes han discutido en todos los libros, para llegar, al final, a decir que de cualquier modo cada cual ha bailado según su bumbum personal, y cada uno tiene una razón para su bumbum: satisfacción de la curiosidad malsana; timbre privado para necesidades inexplicables; baño; dificultades financieras; estómago con repercusiones sobre la vida; autoridad de la varita mística formulada en ramillete de orquesta-fantasma con arcos mudos, engrasados con una poción a base de amoníaco animal. Con el monóculo azul de un ángel han sepultado su interior por veinte céntimos de reconocimiento unánime. ⁂ Si todos tienen razón y todas las píldoras son Pink, intentemos no tener razón por una vez. ⁂ Suele creerse que es posible explicar racionalmente, por el pensamiento, lo que se escribe. Pero eso es muy relativo. El psicoanálisis es una enfermedad peligrosa; pone fin a las inclinaciones anti-reales del hombre y sistematiza a la burguesía. No existe última Verdad. La dialéctica es una divertida máquina que nos conduce / de una manera banal / a las opiniones que de todos modos hubiéramos tenido. ¿Creen, por el meticuloso refinamiento de la lógica, haber demostrado la verdad y establecido la exactitud de sus opiniones? La lógica constreñida por los sentidos es una enfermedad orgánica. A los filósofos les gusta agregar este elemento: el poder de la observación. Pero precisamente esta magnífica cualidad del espíritu es la prueba de su impotencia. Observamos, miramos desde uno o más puntos de vista, elegidos entre los millones que existen. La experiencia es también resultado del azar y de las facultades individuales. ⁂ La ciencia me repugna en cuanto deviene sistema-especulativo, pierde su carácter de utilidad —tan inútil, aunque al menos individual—. Odio la objetividad grosera y la armonía, esa ciencia que lo cree todo en orden. Continuad, hijos míos, humanidad… La ciencia dice que somos los servidores de la naturaleza: todo en orden, haced el amor y rompeos la cabeza. Continuad, hijos míos, humanidad, amables burgueses y periodistas vírgenes… ⁂ Yo estoy contra los sistemas; el más aceptable de ellos es no tener ninguno por principio. ⁂ Completarse, perfeccionarse en la propia pequeñez hasta llenar el vaso de uno mismo, coraje para batallar por y contra el pensamiento, misterio del pan desencadenamiento súbito de una hélice infernal en lirios económicos:

LA ESPONTANEIDAD DADAÍSTA

Yo llamo melasoplismo al estado de vida en que cada uno mantiene sus propias condiciones, sabiendo no obstante respetar a las otras individualidades, sino defenderse, el country convirtiéndose en himno nacional, tienda de baratijas usadas, T.S.H. teléfono sin hilos transmitiendo las fugas de Bach, anuncios luminosos y cartelería para burdeles, el órgano difundiendo claveles para Dios, todo ello reunido, y realmente, reemplazando a la fotografía y el catecismo unilateral.
La simplicidad activa.
La impotencia de discernir entre los grados de claridad: lamer la penumbra y flotar en la gran boca repleta de miel y excrementos. Medida en la escala Eternidad, toda acción es vana (si dejamos que el pensamiento corra una aventura cuyo resultado sería infinitamente grotesco —dato importante para el conocimiento de la impotencia humana—). Pero si la vida es una mala farsa, sin meta ni alumbramiento inicial, y porque creemos que debemos salir limpiamente, en crisantemos lavados, del asunto, hemos proclamado la única base de entendimiento: el arte. Que no tiene la importancia que nosotros, húsares del espíritu, le hemos prodigado durante siglos. El arte no aflige a nadie, y aquellos que saben interesarse en él recibirán caricias y la bella oportunidad de poblar el país con su conversación. El arte es algo privado, el artista lo hace para él —una obra comprensible es producto de periodista— y porque me apetece en este momento mezclar este monstruo con colores al óleo: tubo de papel imitando metal que se presiona y vierte automáticamente odio cobardía vileza. El artista, el poeta, se regocija en el veneno de la masa condensada en un jefe de sección de esta industria, se alegra de ser insultado: prueba de su inmutabilidad. El autor, el artista alabado por los periódicos, constata la comprensión de su obra: miserable forro de un abrigo de utilidad pública, harapos que cubren la brutalidad, meados que colaboran al calor de un animal que incuba los bajos instintos; flácida e insípida carne multiplicándose con la ayuda de los virus tipográficos.
Hemos estimulado la inclinación lacrimosa en nosotros. Toda filtración de esta naturaleza es diarrea confitada. Fomentar este arte significa digerirlo. Necesitamos obras fuertes, directas, precisas y eternamente incomprendidas. La lógica es una complicación. La lógica es siempre falsa. Tira de los hilos de las nociones, palabras, en su exterior formal, hacia los extremos, los centros ilusorios. Sus cadenas matan; enorme miriápodo que asfixia la independencia. Casado con la lógica, el arte viviría en el incesto, engullendo, tragándose su propia cola y aun su cuerpo, fornicándose a sí mismo, y el temperamento se convertiría en una pesadilla pavimentada de protestantismo, un monumento, un montón de intestinos grisáceos y pesados.
Aunque la flexibilidad, el entusiasmo e incluso la alegría de la injusticia, esta pequeña verdad que practicamos inocentemente y que nos vuelve hermosos: somos delgados y nuestros dedos son maleables y se deslizan como las ramas de esta planta insinuante y casi líquida; ella define nuestras almas, dicen los cínicos. Esto es también un punto de vista; pero no todas las flores son santas, por fortuna, y lo que hay de divino en nosotros es el despertar de la acción anti-humana. Se trata entonces de una flor de papel para el ojal de los caballeros que frecuentan el baile de la vida enmascarada, primorosa cocina, blancas primas ligeras o gordas. Ellos trafican con lo que nosotros hemos seleccionado. Contradicción y unidad de los polares en un solo lanzamiento pueden ser verdad; si se atiene en cualquier caso a pronunciar esta banalidad, apéndice de una moralidad libidinosa, maloliente. La moral atrofia igual que toda plaga producto de la inteligencia. El control de la moral y de la lógica nos han infligido la impasibilidad ante los agentes de policía —causa de la esclavitud—, ratas podridas de las que los burgueses tienen el estómago lleno y que han infectado los únicos pasillos de cristal claros y nítidos que permanecían abiertos a los artistas.
Que cada hombre grite: Hay un gran trabajo destructivo, negativo, por hacer. Barrer, fregar. La limpieza del individuo se afirma después del estado de locura, de locura agresiva, completa, de un mundo dejado en manos de bandidos que desgarran y destruyen los siglos. Sin fin ni propósito, sin organización: la locura indomable, la descomposición. Los fuertes, por la palabra o por la fuerza, sobrevivirán, porque son violentos en la defensa; la agilidad de los miembros y los sentimientos flamea sobre sus flancos facetados.
La moral ha instituido la caridad y la piedad, dos bolas de sebo que han crecido como elefantes, como planetas, y a las que se considera buenas. Pero no tienen ninguna bondad. La bondad es lúcida, clara y decidida; despiadada con el compromiso y la política. La moralidad es la infusión de chocolate en las venas de todos los hombres. Esta tarea no ha sido ordenada por una fuerza sobrenatural, sino por el consorcio de los comerciantes de ideas y los monopolistas universitarios. Sentimentalismo: al ver a un grupo de hombres que se pelean y se aburren, ellos han inventado el calendario y el medicamento sabiduría. Al pegar las etiquetas se desencadenó la batalla de los filósofos (mercantilismo, balanza, medidas meticulosas y mezquinas) y comprendimos por segunda vez que la piedad es un sentimiento, como la diarrea con respecto al asco que arruina la salud, la inmunda tarea de las carroñas de comprometer el sol.
Yo proclamo la oposición de todas las facultades cósmicas a esta blenorragia de un sol pútrido salido de las fábricas del pensamiento filosófico, la lucha encarnizada, con todos los medios del

ASCO DADAÍSTA

Todo producto del asco susceptible de convertirse en una negación de la familia es dadá; protesta con los puños de todo su ser en acción destructiva: DADÁ; conocimiento de todos los medios rechazados hasta el presente por el sexo púdico del compromiso cómodo y de la cortesía: DADÁ; abolición de la lógica, danza de los indefensos de la creación: DADÁ; abolición de toda jerarquía y ecuación social instalada para los valores por nuestros lacayos: DADÁ; cada objeto, todos los objetos, los sentimientos y las oscuridades, las apariciones y el choque preciso de las líneas paralelas, como medios para el combate: DADÁ; abolición de la memoria: DADÁ; abolición de la arqueología: DADÁ; abolición de los profetas: DADÁ; abolición del futuro: DADÁ; creencia absoluta indiscutible en cada dios producto inmediato de la espontaneidad: DADÁ; salto elegante y sin perjuicio de una armonía a la otra esfera; trayectoria de una palabra lanzada como un disco sonoro grito; respetar todas las individualidades en su locura del momento: serio, temeroso, tímido, ardiente, vigoroso, decidido, entusiasta; pelar su iglesia de todo accesorio inútil y pesado; escupir como una cascada luminosa el pensamiento despectivo o amoroso, o mimarlo —con la viva satisfacción de que da bastante igual— con la misma intensidad en el matorral, puro de insectos para la sangre bien nacida, y dorado de cuerpos de arcángeles, de su alma. Libertad: DADÁ DADÁ DADÁ, alarido de los dolores crispados, entrelazamiento de los contrarios y todas las contradicciones, lo grotesco, las inconsecuencias: LA VIDA.

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* En 1916, en el Cabaret Voltaire de Zúrich.


Leído en la Salle Meise, de Zúrich, el 23 de marzo de 1918. Publicado en Dada, nº 3, Zúrich, diciembre de 1918
Tristan Tzara. Manifeste Dada 1918
Tristan Tzara. Manifeste Dada 1918 en DADA, nº 3
Tristan Tzara. Poésies Complètes, Flammarion (pdf)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Manifeste Dada 1918

La magie d’un mot – DADA – qui a mis les journalistes devant la porte d ‘un monde imprévu, n’a pour nous aucune importance.

Pour lancer un manifeste il faut vouloir : A.B.C.,
foudroyer contre 1, 2, 3,
s’énerver et aiguiser les ailes pour conquérir et répandre de petits et de grands a, b, c, signer, crier, jurer, arranger la prose sous une forme d’évidence absolue, irréfutable, prouver son non-plus-ultra et soutenir que la nouveauté ressemble à la vie comme la dernière apparition d’une cocotte prouve l’essentiel de Dieu. Son existence fut déjà prouvée par l’accordéon, le paysage et la parole douce. ⁂ Imposer son A.B.C. est une chose naturelle, — donc regrettable. Tout le monde le fait sous une forme de cristalbluffmadone, système monétaire, produit pharmaceutique, jambe nue conviant au printemps ardent et stérile. L’amour de la nouveauté est la croix sympathique, fait preuve d’un jem’enfoutisme naïf, signe sans cause, passager, positif. Mais ce besoin est aussi vieilli. En donnant à l’art l’impulsion de la suprême simplicité : nouveauté, on est humain et vrai envers l’amusement, impulsif, vibrant pour crucifier l’ennui. Au carrefour des lumières, alerte, attentif, en guettant les années, dans la forêt. ⁂ J’écris un manifeste et je ne veux rien, je dis pourtant certaines choses et je suis par principe contre les manifestes, comme je suis aussi contre les principes (décilitres pour la valeur morale de toute phrase — trop de commodité; l’approximation fut inventée par les impressionnistes). ⁂ J’écris ce manifeste pour montrer qu’on peut faire les actions opposées ensemble, dans une seule fraîche respiration; je suis contre l’action; pour la continuelle contradiction, pour l’affirmation aussi, je ne suis ni pour ni contre et je n’explique pas car je hais le bon sens.
DADA — voilà un mot qui mène des idées à la chasse; chaque bourgeois est un petit dramaturge, invente des propos différents, au lieu de placer les personnages convenables au niveau de son intelligence, chrysalides sur les chaises, cherche les causes ou les buts (suivant la méthode psychanalytique qu’il pratique) pour cimenter son intrigue, histoire qui parle et se définit. ⁂ Chaque spectateur est un intrigant, s’il cherche à expliquer un mot (connaître!). Du refuge ouaté des complications serpentines, il faut manipuler ses instincts. De là les malheurs de la vie conjugale.
Expliquer : Amusement des ventrerouges aux moulins des crânes vides.
DADA NE SIGNIFIE RIEN
Si l’on trouve futile et si l’on ne perd son temps pour un mot qui ne signifie rien… La première pensée qui tourne dans ces têtes est de l’ordre bactériologique : trouver son origine étymologique, historique ou psychologique, au moins. On apprend dans les journaux que les nègres Krou appellent la queue d’une vache sainte : DADA. Le cube et la mère en une certaine contrée d’Italie : DADA. Un cheval de bois, la nourrice, double affirmation en russe et en roumain : DADA. De savants journalistes y voient un art pour les bébés, d’autres saints jésusapellantlespetitsenfants du jour, le retour à un primitivisme sec et bruyant, bruyant et monotone. On ne construit pas sur un mot la sensibilité; toute construction converge à la perfection qui ennuie, idée stagnante d’un marécage doré, relatif produit humain. L’œuvre d’art ne doit pas être la beauté en elle-même, car elle est morte; ni gaie ni triste, ni claire, ni obscure, réjouir ou maltraiter les individualités en leur servant les gâteaux des auréoles saintes ou les sueurs d’une course cambrée à travers les atmosphères. Une œuvre d’art n’est jamais belle, par décret, objectivement, pour tous. La critique est donc inutile, elle n’existe que subjectivement, pour chacun, et sans le moindre caractère de généralité. Croit-on avoir trouvé la base psychique commune à toute l’humanité ? L’essai de Jésus et la bible couvrent sous leurs ailes larges et bienveillantes : la merde, les bêtes, les journées. Comment veut-on ordonner le chaos qui constitue cette infinie informe variation : l’homme ? Le principe : « aime ton prochain » est une hypocrisie. « Connais-toi » est une utopie mais plus acceptable car elle contient la méchanceté en elle. Pas de pitié. Il nous reste après le carnage l’espoir d’une humanité purifiée. Je parle toujours de moi puisque je ne veux convaincre, je n’ai pas le droit d’entraîner d’autres dans mon fleuve, je n’oblige personne à me suivre et tout le monde fait son art à sa façon, s’il connaît le joie montant en flèches vers les couches astrales, ou celle qui descend dans les mines aux fleurs de cadavres et des spasmes fertiles. Stalactites : les chercher partout, dans les crèches agrandies par la douleur, les yeux blancs comme les lièvres des anges.
Ainsi naquit DADA*) d’un besoin d’indépendance, de méfiance envers la communauté. Ceux qui appartiennent à nous gardent leur liberté. Nous ne reconnaissons aucune théorie. Nous avons assez des académies cubistes et futuristes : laboratoires d’idées formelles. Fait-on l’art pour gagner de l’argent et caresser les gentils bourgeois ? Les rimes sonnent l’assonance des monnaies et l’inflexion glisse le long de la ligne du ventre de profil. Tous les groupements d’artistes ont abouti à cette banque en chevauchant sur diverses comètes. La porte ouverte aux possibilités de se vautrer dans les coussins et la nourriture.
Ici nous jettons l’ancre dans la terre grasse. Ici nous avons le droit de proclamer car nous avons connu les frissons et l’éveil. Revenants ivres d’énergie nous enfonçons le trident dans la chair insoucieuse. Nous sommes ruissellements de malédictions en abondance tropique de végétations vertigineuses, gomme et pluie est notre sueur, nous saignons et brûlons la soif, notre sang est vigueur.
Le cubisme naquit de la simple façon de regarder l’objet : Cézanne peignait une tasse 20 centimètres plus bas que ses yeux, les cubistes la regardent d’en haut, d’autres compliquent l’apparence en faisant une section perpendiculaire et en l’arrangeant sagement à côté. (Je n’oublie pas les créateurs, ni les grandes raisons de la matière qu’ils rendirent définitives). ⁂ Le futuriste voit la même tasse en mouvement, une succession d’objets l’un à côté de l’autre agrémentée malicieusement de quelques lignes-forces. Cela n’empêche que la toile soit une bonne ou mauvaise peinture destinée au placement des capitaux intellectuels.
Le peintre nouveau crée un monde, dont les éléments sont aussi les moyens, une œuvre sobre et définie, sans argument. L’artiste nouveau proteste : il ne peint plus (reproduction symbolique et illusionniste) mais crée directement en pierre, bois, fer, étain, des rocs, des organismes locomotives pouvant être tournés de tous les côtés par le vent limpide de la sensation momentanée. ⁂ Toute œuvre picturale ou plastique est inutile; qu’il soit un monstre qui fait peur aux esprits serviles, et non douceâtre pour orner les réfectoires des animaux en costumes humains, illustrations de cette triste fable de l’humanité. —
Un tableau est l’art de faire se rencontrer deux lignes géométriquement constatées parallèles, sur une toile, devant nos yeux, dans la réalité d’un monde transposé suivant de nouvelles conditions et possibilités. Ce monde n’est pas spécifié ni défini dans l’œuvre, il appartient dans ses innombrables variations au spectateur. Pour son créateur, il est sans cause et sans théorie. Ordre = désordre ; moi = non-moi ; affirmation = négation : rayonnements suprêmes d’un art absolu. Absolu en pureté de chaos cosmique et ordonné, éternel dans la globule seconde sans durée, sans respiration, sans lumière, sans contrôle. ⁂ J’aime une œuvre ancienne pour sa nouveauté. Il n’y a que le contraste qui nous relie au passé. ⁂ Les écrivains qui enseignent la morale et discutent ou améliorent la base psychologique ont, à part un désir caché de gagner, une connaissance ridicule de la vie, qu’ils ont classifiée, partagée, canalisée; ils s’entêtent à voir danser les catégories lorsqu’ils battent la mesure. Leurs lecteurs ricanent et continuent : à quoi bon ?
Il y a une littérature qui n’arrive pas jusqu’à la masse vorace. Œuvre de créateurs, sortie d’une vraie nécessité de l’auteur, et pour lui. Connaissance d’un suprême égoïsme, où les bois s’étiolent. ⁂ Chaque page doit exploser, soit par le sérieux profond et lourd, le tourbillon, le vertige, le nouveau, l’éternel, par la blague écrasante, par l’enthousiasme des principes ou par la façon d’être imprimée. Voilà un monde chancelant qui fuit, fiancé aux grelots de la gamme infernale, voilà de l’autre côté : des hommes nouveaux. Rudes, bondissants, chevaucheurs de hoquets. Voilà un monde mutilé et les médicastres littéraires en mal d’amélioration.
Je vous dis : il n’y a pas de commencement et nous ne tremblons pas, nous ne sommes pas sentimentaux. Nous déchirons, vent furieux, le linge des nuages et des prières, et préparons le grand spectacle du désastre, l’incendie, la décomposition. Préparons la suppression du deuil et remplaçons les larmes par les sirènes tendues d’un continent à l’autre. Pavillons de joie intense et veufs de la tristesse du poison. ⁂ DADA est l’enseigne de l’abstraction; la réclame et les affaires sont aussi des éléments poétiques.
Je détruis les tiroirs du cerveau et ceux de l’organisation sociale : démoraliser partout et jeter la main du ciel en enfer, les yeux de l’enfer au ciel, rétablir la roue féconde d’un cirque universel dans les puissances réelles et la fantaisie de chaque individu.
La philosophie est la question : de quel côté commencer à regarder la vie, dieu, l’idée, ou n’importe quoi d’autre. Tout ce qu’on regarde est faux. Je ne crois pas plus important le résultat relatif, que le choix entre gâteau et cerises après dîner. La façon de regarder vite l’autre côté d’une chose, pour imposer indirectement son opinion, s’appelle dialectique, c’est-à-dire marchander l’esprit des pommes frites, en dansant la méthode autour.
Si je crie :
Idéal, idéal, idéal,
Connaissance, connaissance, connaissance
Boumboum, boumboum, boumboum,
j’ai enregistré assez exactement le progrès, la loi, la morale et toutes les autres belles qualités que différents gens très intelligents ont discutés dans tout des livres, pour arriver, à la fin, à dire que tout de même chacun a dansé d’après son boumboum personnel, et qu’il a raison pour son boumboum, satisfaction de la curiosité maladive; sonnerie privée pour besoins inexplicables ; bain ; difficultés pécuniaires ; estomac avec répercussion sur la vie ; autorité de la baguette mystique formulée en bouquet d’orchestre-fantôme aux archets muets, graissés de philtres à base d’ammoniaque animal. Avec le lorgnon bleu d’un ange ils ont fossoyé l’intérieur pour vingt sous d’unanime reconnaissance. ⁂ Si tous ont raison et si toutes les pilules ne sont que Pink, essayons une fois de ne pas avoir raison. ⁂ On croit pouvoir expliquer rationnellement, par la pensée, ce qu’il écrit. Mais c’est très relative. La psychanalyse est une maladie dangereuse, endort les penchants anti-réels de l’homme et systématise la bourgeoisie. Il n’y a pas de dernière Vérité. La dialectique est une machine amusante qui nous conduit / d’une manière banale / aux opinions que nous aurions eues de toute façon. Croit-on, par le raffinement minutieux de la logique, avoir démontré la vérité et établi l’exactitude de ses opinions ? Logique serrée par les sens est une maladie organique. Les philosophes aiment ajouter à cet élément : Le pouvoir d’observer. Mais justement cette magnifique qualité de l’esprit est la preuve de son impuissance. On observe, on regarde d’un ou de plusieurs points de vue, on les choisit parmi les millions qui existent. L’expérience est aussi un résultat du hasard et des facultés individuelles. ⁂ La science me répugne dès qu’elle devient spéculative-système, perd son caractère d’utilité — tellement inutile — mais au moins individuel. Je hais l’objectivité grasse et l’harmonie, cette science qui trouve tout en ordre. Continuez, mes enfants, humanité… La science dit que nous sommes les serviteurs de la nature : tout est en ordre, faites l’amour et cassez vos têtes. Continuez mes enfants, humanité, gentils bourgeois et journalistes vierges… ⁂ Je suis contre les systèmes, le plus acceptable des systèmes est celui de n’en avoir par principe aucun. ⁂ Se compléter, se perfectionner dans sa propre petitesse jusqu’à remplir le vase de son moi, courage de combattre pour et contre la pensée, mystère du pain déclenchement subit d’une hélice infernale en lys économiques :
LA SPONTANÉITÉ DADAISTE
Je nomme je m’enfoutisme l’état d’une vie où chacun garde ses propres conditions, en sachant toutefois respecter les autres individualités, sinon se défendre, le two-step devenant hymne national, magasin de bric-à-brac, T.S.F. téléphone sans fil transmettant les fugues de Bach, réclames lumineuses et affichage pour les bordels, l’orgue diffusant des œillets pour Dieu, tout cela ensemble, et réellement, remplaçant la photographie et le catéchisme unilatéral.
La simplicité active.
L’impuissance de discerner entre les degrés de clarté : lécher la pénombre et flotter dans la grande bouche emplie de miel et d’excrément. Mesurée à l’échelle Éternité, toute action est vaine — (si nous laissons la pensée courir une aventure dont le résultat serait infiniment grotesque — donnée importante pour la connaissance de l’impuissance humaine). Mais si la vie est une mauvaise farce, sans but ni accouchement initial, et parce que nous croyons devoir nous tirer proprement, en chrysantèmes lavés, de l’affaire, nous avons proclamé seule base d’entendement : l’art. Il n’y a pas l’importance que nous, reîtres de l’esprit, lui prodiguons depuis des siècles. L’art n’afflige personne et ceux qui savent s’y intéresser, recevront de caresses et belle occasion de peupler le pays de leur conversation. L’art est une chose privée, l’artiste le fait pour lui; une œuvre compréhensible est produit de journaliste, et parce qu’il me plaît en ce moment de mélanger ce monstre aux couleurs à l’huile : tube en papier imitant le métal qu’on presse et verse automatiquement haine lâcheté vilenie. L’artiste, le poète se réjouit du venin de la masse condensée en un chef de rayon de cette industrie, il est heureux en étant injurié : preuve de son immuabilité. L’auteur, l’artiste loué par les journaux, constate la compréhension de son œuvre : misérable doublure d’un manteau à utilité publique; haillons qui couvrent la brutalité, pissat collaborant à la chaleur d’un animal qui couve les bas instincts. Flasque et insipide chair se multipliant à l’aide des microbes typographiques.
Nous avons bousculé le penchant pleurnichard en nous. Toute filtration de cette nature est diarrhée confite. Encourager cet art veut dire la digérer. Il nous faut des œuvres fortes, droites, précises et à jamais incomprises. La logique est une complication. La logique est toujours fausse. Elle tire les fils des notions, paroles, dans leur extérieur formel, vers des bouts, des centres illusoires. Ses chaînes tuent, myriapode énorme asphyxiant l’indépendance. Marié à la logique, l’art vivrait dans l’inceste, engloutissant, avalant sa propre queue toujours son corps, se forniquant en lui-même, et le tempérament deviendrait un cauchemar goudronné de protestantisme, un monument, un tas d’intestins grisâtres et lourds.
Mais la souplesse, l’enthousiasme et même la joie de l’injustice, cette petite vérité que nous pratiquons innocents et qui nous rend beaux : nous sommes fins et nos doigts sont malléables et glissent comme les branches de cette plante insinuante et presque liquide; elle précise notre âme, disent les cyniques. C’est aussi un point de vue; mais toutes les fleurs ne sont pas saintes, heureusement, et ce qu’il y a de divin en nous est l’éveil de l’action anti-humaine. Il s’agit ici d’une fleur de papier pour la boutonnière des messieurs qui fréquentent le bal de la vie masquée, cuisine de la grâce, blanches cousines souples ou grasses. Ils trafiquent avec ce que nous avons sélectionné. Contradiction et unité des polaires dans un seul jet, peuvent être vérité. Si l’on tient en tout cas à prononcer cette banalité, appendice d’une moralité libidineuse, mal odorante. La morale atrophie comme tout fléau produit de l’intelligence. Le contrôle de la morale et de la logique nous ont infligé l’impassibilité devant les agents de police — cause de l’esclavage, — rats putrides dont les bourgeois ont plein le ventre, et qui ont infecté les seuls corridors de verre clairs et propres qui restèrent ouverts aux artistes.
Que chaque homme crie : il y a un grand travail destructif, négatif, à accomplir. Balayer, nettoyer. La propreté de l’individu s’affirme après l’état de folie, de folie agressive, complète, d;un monde laissé entre les mains des bandits qui déchirent et détruisent les siècles. Sans but ni dessein, sans organisation : la folie indomptable, la décomposition. Les forts par la parole ou par la force survivront, car ils sont vifs dans la défense, l’agilité des membres et des sentiments flambe sur leurs flancs facettés.
La morale a déterminé la charité et la pitié, deux boules de suif qui ont poussé comme des éléphants, des planètes, et qu’on nomme bonnes. Elles n’ont rien de la bonté. La bonté est lucide, claire et décidée, impitoyable envers la compromission et la politique. La moralité est l’infusion du chocolat dans les veines de tous les hommes. Cette tâche n’est pas ordonnée par une force surnaturelle, mais par le trust des marchands d’idées et des accapareurs universitaires. Sentimentalité : en voyant un groupe d’hommes qui se querellent et s’ennuient ils ont inventé le calendrier et le médicament sagesse. En collant des étiquettes, la bataille des philosophes se déchaîna (mercantilisme, balance, mesures méticuleuses et mesquins) et l’on comprit pour la seconde fois que la pitié est un sentiment, comme la diarrhée en rapport avec le dégoût qui gâte la santé, l’immonde tâche des charognes de compromettre le soleil.
Je proclame l’opposition de toutes les facultés cosmiques à cette blennhorragie d’un soleil putride sorti des usines de la pensée philosophique, la lutte acharnée, avec tous les moyens du
DÉGOÛT DADAÏSTE
Tout produit du dégoût susceptible de devenir une négation de la famille, est dada ; protestation aux poings de tout son être en action destructive : DADA ; connaissance de tous les moyens rejetés jusqu’à présent par le sexe pudique du compromis commode et de la politesse : DADA ; abolition de la logique, danse des impuissants de la création : DADA ; de toute hiérarchie et équation sociale installée pour les valeurs par nos valets : DADA ; chaque objet, tous les objets, les sentiments et les obscurités, les apparitions et le choc précis des lignes parallèles, sont des moyens pour le combat : DADA ; abolition de la mémoire : DADA ; abolition de l’archéologie : DADA ; abolition des prophètes : DADA ; abolition du futur : DADA ; croyance absolue indiscutable dans chaque dieu produit immédiat de la spontanéité : DADA ; saut élégant et sans préjudice d’une harmonie à l’autre sphère; trajectoire d’une parole jetée comme un disque sonore cri; respecter toutes les individualités dans leur folie du moment : sérieuse, craintive, timide, ardente, vigoureuse, décidée, enthousiaste; peler son église du tout accessoire inutile et lourd; cracher comme une cascade lumineuse la pensé désobligeante ou amoureuse, ou la choyer — avec la vive satisfaction que c’est tout à fait égal — avec la même intensité dans le buisson, pur d’insectes pour le sang bien né, et doré de corps d’archanges, de son âme. Liberté : DADA DADA DADA, hurlement des douleurs crispées, entrelacement des contraires et de toutes les contradictions, des grotesques, des inconséquences : LA VIE.

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*) en 1916 dans le CABARET VOLTAIRE, à Zurich.

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