Eugène Savitzkaya

A horcajadas


A horcajadas
mi princesa, a horcajadas
va el caballero en su cabalgada
un huevo a la derecha
y el otro a la izquierda
a horcajadas
sobre la pelvis
una pierna por un lado
y la otra por el otro
ella cabalga con
los labios en la crin, el pelo
el cuero, la piel
del párpado
galopando sobre la polla
a lomos
del coño
a horcajadas
el palomo sobre su paloma
el domador
la fiera doma
ahorcajados
.


Eugène Savitzkaya. A califourchon (hublots2.blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

A califourchon

A califourchon
ma princesse, à califourchon
va le cavalier sur sa cavale,
une couille du côté droit
une du côté gauche
à califourchon
sur le pelvien
une jambe d’un côté
l’autre de l’autre
la cavalière et
les lèvres au crin, aux poils
au cuir, à la peau
de paupière
enfourchée la bite
cofourchée
la chatte
à califourchon
le pigeon sur sa pigeonne
le matador
sur sa mignonne
cofourchons



La cueva de las brujas


For a charm of powerful trouble,
like a hell-broth, boil and bubble.
(Para un hechizo de poderosa dificultad,
como un caldo infernal, hierva y burbujee.)
W. Shakespeare, Macbeth, IV, 1
.

Yo vi a las brujas anoche
en la cueva junto al pantano;
no les quedaba un solo diente,
bebían whisky y aguardiente
con una jarra en cada mano
blasfemando a troche y moche.

Bailando desnudas, yo soy testigo
—las tetas les llegan a la barriga
y el pelo del coño hasta el ombligo—,
graznaban borrachas esta cantiga:

«Rabo de rata, pata de gata,
hueso de oso, crin de raposo,
hoja de tejo, dedo de viejo,
uña de niño, garra de armiño,
diente de lobo, baba de bobo,
cuerna de ciervo, lengua de cuervo,
anca de rana, ojo de iguana,
raya de cebra, cruz de culebra,
belfo de jaca, cola de urraca,
mano de mono, pie de patrono,
labio de puta, raíz de cicuta,
poro de esponja, himen de monja,
pene de cura, brazo de ofiura,
riñón de hurón, pulmón de tritón,
hiel de cabrón y piel de dragón.
Hierve que hierve en el viejo caldero
filtro del diablo que hará lo que quiero;
hierva en burbujas el caldo infernal,
ligue un hechizo de fuerza bestial».

¡Uf! Apreté el culo y salí corriendo
mientras de lejos aún iba escuchando:
«¡Hierva que hierve el brebaje fatal,
cuece que cueza un hechizo infernal!».

•  •  •

Yo espiaba a las brujas anoche
allá en la cueva detrás del pantano.
Cantaban borrachas esta cantiga,
bailando desnudas, y soy testigo:
las tetas les llegan a la barriga
y el pelo del coño hasta el ombligo.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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