Niño de corazón frío

Ama al frío, niño
de corazón río.
Como le dijo
el crambe al mar:

—Sin tu sal
que me inunda de sed
no rompería la red
de mi mal.

Sufre el viento, crío
de corazón mar.
Como le habló
la limosella al río:

—Sin tu arena
que me arrastra y me araña
no quebraré la maraña
de mi pena.

Ay, ese niño
del corazón río.
¿Qué más le dijo
el crambe al mar?

—Sin tu sal,
que me colma de calma,
se mustiaría mi alma
no inmortal.

Ay, ese crío
del corazón mar.
¿Qué más le habló
la limosella al río?

—Sin tu fuente,
que me da de beber,
se secaría mi ser
quietamente.

Así le dijo
la limosella al río;
esto le habló
el crambe al mar.

¡Ay, ese mi niño
de corazón frío!
Ai o meu meniño
do corazón mar!

.


ēgm. 2019
Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010

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