Puedes creerme

No digo hola ni hasta luego,
no tengo miedo.

Miro a la gente con gesto hosco,
pero no es miedo.

No me disculpo, nunca agradezco,
sin ningún miedo.

Canto en voz alta, silbo a las chicas;
no tengo miedo.

Bebo en los bares mirando al suelo,
pero no es miedo.

Cierro los puños en mis bolsillos
sin ningún miedo.

Hablo muy poco y pienso menos;
no tengo miedo.

Piso con fuerza, doy empujones;
quién dijo miedo.

Respeto solo mis propios huevos:
nada de miedo.

No tengo miedo; puedes creerme.
No tengo miedo.

.


ēgm. 2019
Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010