Última noche en Betmoria

No guard goes round Bethmoora’s
battlements, no enemy assails them.
Lord Dunsany, Bethmoora

.

Volvamos a Bethmoora una vez más.
Vayamos a bailar el kalipac:
Ya suenan el tambang y el titibuk
y el dulce y melodioso zotivar;
bebamos el oscuro syrabub,
dancemos en la rúa el kalipac.

Vayamos a Betmoria, aunque tal vez
las viñas solo estepa sean ya
y —débil— en las torres otra luz
no alumbre que el borroso centelleo
de estrellas que se encogen sin brillar
huyendo de las ruinas de Betmoria…

Bailemos en la calle el calipán,
bebamos el negrizco sirabur:
resuenen el tambán y el zotivar
y el ronco y cadencioso titibul;
bebamos del acedo sirabur:
dancemos en la plaza el calipán.

Vayamos a Betmoria a terminar,
sabiendo —pues sabemos— que jamás
habrá ya kalipac ni syrabub
y, ciegos, embriagados, sin razón,
dancemos el infame kalipac
bebiendo el ponzoñoso syrabub.

Volvamos a Betmoria una vez más;
vayamos para nunca regresar.
Bailemos sin saber dónde el final
del baile que no deja recordar.
Vengamos a Bethmoora esta vez más:
Volvamos para nunca retornar.

.


ēgm. 2019
Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010

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