Los cuerpos sin esqueleto

Me asombran los cuerpos sin esqueleto;
corro por carreteras sin señales,
bebo en los bares de los extrarradios,
almuerzo en las tabernas más mugrientas,
me orino en las cabinas telefónicas
y beso a las princesas en sus torres.

Acampo en despoblados y explanadas,
camino los caminos sin camino,
escupo a los pies de los concejales
y lloro entre las piernas de las putas;
me consumo en el humo del incienso
y ardo en altos gritos de soberbia.

Me asombran los caparazones huecos,
las calles de solares sin aceras,
me admiran los ejércitos de insectos
que anidan en las playas en verano.
Someto a las esposas de los próceres,
seduzco a los marinos en los muelles.

Indago entre los restos y excrementos
que dejan las gaviotas en las rocas;
presumo que los días del pasado
no son muy diferentes del futuro:
auguro que la mierda venidera
será tan pestilente como esta.

Me admiran los fuegos artificiales,
el ruido de los disparos, los cláxones,
las manos que recorren las espaldas
y los paneles de las autopistas…
los gestos ensayados de sorpresa,
los cuerpos sin esqueleto. Me asombran

las palabras evisceradas.

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ēgm. 2019
Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010