Mohos vahos: Índice


Mohos vahos
(2010-2021)

 

1. Peregrinos

Jinete frío
El mono en ti
Peregrino en éxtasis
No me chilles que me calle
El otro espacio
Leña de acacia
Historia del pop
Brizna de hierba en la niebla
Rosa en llamas
Dos marionetas

2. El ataúd

Lo que solo saben los muertos
Canción de diciembre – villancico
El día de la Revolución
Olvida
Si vis pacem
Sola en la playa
Carcassonne
Mayo perdido
Este otro río
Materia oscura
Lo olvidado
Las olas

3. Dioses o héroes

Plegaria al dios de la Nada
El hombre y la ley
Asurbanípal en su biblioteca
Lo que yo admiro
Eteocles y Polinices
Huellas hendidas
Compromiso
Deshielo
Parpadeo
Himno al dios de la Tempestad
A los númenes

4. La carnada

Eu quero, e tu?
Comezón
Rapaces
Los cisnes
Acetrero
La princesa, a medianoche,
Reina de las algas
Algo sabes
Nido en llamas
Regreso al oscuro océano
Nordeste
En chino o castellano

5. Nervio y arco

Poème d’amour du printemps
El aire del sueño
La cuesta del pinar
Peñón sin algas
Flores si nieva
Cálido infierno
Imaginé sus ojos
La pulpa no es la hembra del pavo
Oh lumias
El amor es un cuesco
Altivamente inalcanzables
Barrio extremo
Queso
Romance del Infante Henryques
Decaigo
Actinia

6. El hueco del corazón

Lodo y polvo
Polvo y lodo
Invierno
Pliego a joven alma sucia
Chillidos
Uno que una
Sombra sobre agua
Los cuerpos sin esqueleto
Objetos
Reducción de la teoría de la expansión acelerada del Universo
El tamaño
Poema prosódico

7. En la ciénaga

Verbo
El daño hecho
Presunción y carencia
La cueva de las brujas
Última noche en Betmoria
La desesperación
Puedes creerme
Lo que me hablaron las brujas
Banquisa
Adiós, reina de las hadas
Yo mismo
Ni ella o él
Tú mismo

8. Corazón río

Restas
Hora de nadie
Corona de triunfo
Angst in Wiedikon
Papeles y colillas
El libro
Mecánica de fluidos
Sin mí
La impaciencia es la prima de la pseudociencia
Huida al hielo
Los páramos
Niño de corazón frío
Marinada

9. Coda

Coda

egm.2019-21 


 
Les citations sont utiles dans les périodes d’ignorance
et de croyances obscurantistes.
(Las citas son útiles en períodos de ignorancia y de creencias oscurantistas.)
Guy Debord
 



Jinete frío


Horseman, pass by!
(¡Jinete, pasa de largo!)
W. B. Yeats, Under Ben Bulben 

 

No hablo o miento.
A caballo del frío
bajan jinetes
con un beso vacío
en los grilletes.
Me abrazo al viento.

Beso el vacío.
Por la calle encallada
rezan las putas
a la diosa afeitada
de las tres grutas.
Me entrego al viento.

Te rezo, puta.
En el hueco del puño
vomito un grito,
me desgañito y gruño
mi secretito.
Me abraza el viento.

Vomito y grito.
En la bruma del frío
no hablo y miento;
rezo; beso el vacío:
me abrazo al viento.
Y observo el rito.

—¡Corre, jinete frío!
¡Remonta el viento!

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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El mono en ti


I’m an ape. Are you an ape?
(Yo soy un simio. ¿Lo es usted?)
R. Dawkins, The Fifth Ape.

 

Percibes el miedo en el ruido
y aun el vértigo en el silencio.
Hay un mono en ti
que te hace saltar,
te impulsa a correr y bailar.
Hay un mono en ti.

Frecuentas la sombra y lo húmedo,
y sabes temer,
y si debes huir a esconderte
del eco que encoge las vísceras;
y sueles rugir.
Hay un mono en ti.

Intuitivamente
alcanzas a hallar soluciones
a dudas rocosas,
a pétreas contrariedades;
puedes meditar y calmarte.
Hay un mono en ti

que logra que cambies tus armas
por reflejos centelleantes,
alertas y fríos,
en la opacidad de tus ojos.
Consigues brillar.
Hay un mono en ti.

Si adviertes la huella del ruido
e incluso el rumor del silencio,
es el mono en ti;
el que te convence
de no volver tu mente atrás
si has de atacar.

Y hay un mono en ti.
La bestia violenta y feroz
que te libra de ser humano
—ese humano en ti—,
de ser solo civilizado.
Hay el mono en ti.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Peregrino en éxtasis


Mas a mí, con el tiempo, la necesidad
me ha enseñado a tener aprecio a mis desgracias.
Sófocles, Filoctetes
 

Por las trochas del viento
camina hambriento
un peregrino absorto
en su tormento.

Broza de espino y cañas
en las pestañas;
por sus pulsos desnudos
trepan arañas.

Páramo yermo y seco
su esfuerzo hueco;
alma sin sed ni calma
en cuerpo enteco.

Reo de las pasiones,
once aguijones
clavan en su memoria
once escorpiones:

uno por cada herida
que nunca olvida,
otro por un recuerdo
sepulto en vida.

Zarza y maleza eternas
traban sus piernas;
su pensamiento agobia
hondas cavernas:

grutas de eco adentro
y desencuentro;
lábiles laberintos
sin fin ni centro.

Por el erial de arena
camina y pena
lúgubre peregrino,
espectro en pena.

Yerra, tropieza, evita
el suelo y grita.
Busca en el horizonte
la vieja ermita;

quiere, en su ira, un norte
que le conforte
del amargor que escuece
en cada corte.

Huye por fin la tarde:
con pobre alarde
sobre el umbroso otero
una luz arde.

Corre sin un quejido,
ánimo erguido,
hacia la piedra antigua
cual rata al nido.

Mármol que el tiempo ensalza
ante él se alza;
echa atrás sus harapos
y se descalza.

Entra en el templo arcado
arrodillado:
vierte entre sus paredes
placer licuado.

Cumple el ritual, risueño,
como en un sueño,
y en la tibieza equívoca
logra su empeño.

Trance que el cielo envía.
Cosmogonía.
Nervio. Músculo. Temple.
Epifanía.

Vence a su hambre amiga
en la fatiga
tras reiterar el rito
que no le obliga.

Yace rendido, impura
su tregua oscura,
bajo la dulce y recia
arquitectura.

Y antes de que en la aurora
muerda la hora,
zarza y maleza eternas
sin más demora.

•  •  •

Por los surcos del viento
marcha, irredento,
el peregrino en busca
de otro tormento.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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No me chilles que me calle


Como convém a bêbados grito o inarticulado
A garganta candente, devassada.

(Como conviene a los borrachos, grito lo inarticulado,
la garganta candente, invadida.)
H. Hilst, Alcoólicas, VII.

 

Toda esa gente que habla
y toda la gente que chilla:

da igual si mienten o gritan
o si, solos, solo susurran

rezos o blasfemias burdas
en lenguas de aquí o de otra parte;

no dicen nada apreciable
ni descifran poco de nada:

apenas sordas palabras
que ahoguen su horror al silencio.

—Más sabe el furtivo cuervo
de graznar en los descampados

y ruge recio y más alto
la ambulancia en la carretera—.

Palabras vagas y necias,
sandeces y gracias inútiles;

fulgores que se consumen
en ladridos a ras de asfalto.

Burla el bufón en palacio
y canta el juglar en la aldea;

en la tele una elementa
jura por su sagrado coño

y un memo publica un tomo
sobre lo excelso y lo sublime;

acertijos más difíciles
plantean las niñas sarcásticas.

Palabras, preces, plegarias
son contaminación acústica;

motos, obras, buses, grúas,
causan menos daño al oído

que helados endecasílabos
y notas rellenas de crema.

Sabe también la corneja
lo que la gaviota y el mirlo:

conocen los vientos cíclicos
que corren entre los pinares

y después de bramar salen
por las dunas hacia el océano;

vuelve el silencio tras ellos
a las barrancas y los prados.

—Ruge más recio y más alto
un motor que cualquier tarugo—.

Palabras, versos, discursos
que reiteran poco de nada.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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El otro espacio


Jardines llenos de flores,
corazón negro de amor.
T. Larriva (Cruzados), La flor de mal 

 

Frente a los laxos pilares del tiempo
bailaba rock
con un codo en mi bota izquierda.
Es un sofisma no tocar,
no mirar, no soñar, no bailar.
Bailaba pop-rock
en el cenit de la noche alumbrada
por los ojos que observan
y son deseados.
Ojos, ojos
que codician la flor de mal.

Este planeta tan extraño.
Vacío abajo y contra el cuanto
seguimos cayendo por siempre
como caímos por siempre jamás.
I rodant el món
vaig arribar al Born.
Voy ascendiendo la ola del tiempo
desmontando el mundo y mi identidad,
alterando, en cada cadencia, el plan.
En igual grado muerto y vivo,
observo el rito.

Simple cosmos extraño.
Donde había un colmado hay una tienda
de moda fina y pretenciosa,
en lugar de una taberna hay un bar
para finos y pretenciosos,
y la chica de las bragas raídas
ahora usa tangas de marcas caras
y va vagando de isla en isla,
de duna en duna en el desierto,
buscando, polvo a polvo,
tan solo la felicidad.

El Universo no existe
hasta que tú no lo has medido.
I rodant el món
vaig oblidar el Born.
Oh, qué insulsa escena de decadencia.
Jodido universo extraño,
oculto en dimensiones enrolladas
sobre su propia dimensión.
Sigo, husmeo la flor de mal.
Y, al mismo tiempo en cualquier sitio,
acato el rito.

Bailaba hip-hop
con el alma en mi bota izquierda
bajo las viejas arcadas del tiempo.
Los ojos, ojos
que encuentran la flor de mal
en un cosmos breve e infinito
de once dimensiones desplegadas
sobre tu cosmos interior.
El hongo cuántico en mi cigarrillo…
Ay, demasiado pronto
… para esperar.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Leña de acacia


É a minha vida
percorrida por um álcool penetrante.
(Es mi vida
recorrida por un alcohol penetrante.)
H. Helder, Elegia múltipla

1

En cada espejo adivino
vidriosas miradas huidizas.

No sé si alguien espía
turbándose en el otro lado,

o seré yo mismo, acaso,
eludiendo mi desconcierto.

Tú no sabes nada de esto:
Pilla el puto dinero y piérdete.

Las acacias —hacia el este—
despiertan a un cielo amarillo.

2

Mustio paisaje anodino
de urbe en silencio inestable:

lejos, farolas y calles
perdidas en fuga infinita,

y al fondo la duda íntima
de un sueño real y rotundo.

Mientras vacilo en el surco
de un taxi que pasa sin verme,

las acacias —contra el este—
se inflaman de ardor amarillo.

3

Bajón de resaca, frío;
recuerdos que vuelven de un pozo.

La lluvia, una playa, vómitos;
el día y la noche bebiendo.

Pelea en un bar; desierto
de gente gritando en la música.

Lo que no quieras ver nunca
es lo que tendrás para siempre…

Y las acacias —al este—
expanden su impulso amarillo.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Historia del pop


’Cause I try and I try and I try and I try
I can’t get no, I can’t get no.
(Aunque lo intento, lo intento y lo intento,
no puedo, no puedo.)
M. Jagger / K. Richards (Rolling Stones), (I Can’t Get No) Satisfaction

De momento,
los tupés en crecimiento.
V. M. Muñoz (Jotaele y Los Magnolios), Preataque emocional.

 

Historia vulgar:
estrella del pop,
brillaste fugaz
tres años o dos.

Dejaste allá atrás
colegas y amor
a cambio de un mal
fulgor de neón.

Pasabas del jazz,
no amabas el rock:
querías saltar
del lodo hasta el sol.

Fingiendo encajar
jugabas tu rol;
te hiciste un lugar
en medio del show.

Por todo el dïal
sonaba tu voz
de bronco metal
en lo alto del top.

Te hacían audaz,
te daban valor,
dos rayas o un flash
de anfetas y alcohol.

Corrías detrás
del tiempo veloz,
del sexo rapaz
sin ritmo y calor.

Hiciste, es verdad,
alguna canción
que aún pueden cantar
las chicas de hoy.

Y un día sin más
tu luz se eclipsó:
al fondo del mar
caíste del sol.

Y añoras el gran
difuso esplendor,
el brillo falaz
del rojo neón.

Aún crees reinar
en medio del show,
aún piensas que estás
sonando en el top.

Sin sinceridad
escribes un blog
jugando a juzgar
quién era y quién no.

Y por recordar
te metes de coz
dos rayas o un flash
de anfetas y alcohol.

Tan solo eres ya
historia del pop;
dos tiros de crack
o meta y alcohol.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Trazo y signo


Caduta, sprofondo, nella
meccanica ripetitiva, ossessiva,
iterativa, che è anche la
meccanica del cenno.
(caída, profunda, en la mecánica repetitiva, obsesiva,
iterativa, que es también la mecánica del signo)
E. Villa, Poesia è
 

 

Un desnudo, un paisaje,
o un poema
en un idioma extraño;

un mineral,
una historieta absurda,
un laberinto;

un grabado —un insecto,
un ave—, un grafiti
hermoso y obsceno,

un collage; un ensayo
pop-pornográfico,
una sentencia, un verso

robado; una espiral,
un alud geométrico,
un sinsentido;

un dígito, un hápax,
una erección, un vómito;
una palabra

en un idioma extinto,
una eyaculación,
o algo así como un poema.

egm.2019


Nuevo poema en Mohos vahos (Luz de invierno) escrito en 2017
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Brizna de hierba en la niebla,


Ô sorcières, ô misère, ô haine,
c’est à vous que mon trésor a été confié!
(¡Oh brujas, oh miseria, oh odio,
a vosotros ha sido confiado mi tesoro!)
A. Rimbaud, Une saison en enfer

 

yo sé donde el viejo loco
enterró su tesoro,

hay campos cultivados,
aunque jamás lo tocaré,

hay un camino que va
y otro que viene,

pero no son el mismo,
hay árboles, pinos, robles, 

acechan los cuervos la tarde,
eucaliptos, laureles,

hay un puentecillo de piedra
y otro de madera donde

el río se une al río
que va, pasa, y nunca vuelve,

el mirlo mide las sombras,
los líquenes duermen la piedra,

umbría y humedad, libélulas
y algún martín pescador,

yo soy una brizna bajo la niebla
—la niebla me alimenta y me devora—,

no sé por qué el viejo loco
escondió aquí su tesoro.

egm.2019


Nuevo poema en Mohos vahos (Luz de invierno) escrito en 2017
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Rosa en llamas


Dusty days are gone,
Rose of Cimarron.
(Los días polvorientos se han ido, Rosa de Cimarrón.)
R. Young (Poco), Rose of Cimarron

Ráfagas de ocaso, dunas escampadas.
R. M. del Valle-Inclán, Rosa de llamas.

 

Monta el acero,
fuerza el asfalto; empuja al viento,
mira hacia el sol.

Chillan caballos,
gruñen leones, rugen disparos
en el motor.

Muerde las horas,
hiere los labios: canta la Rosa
de Cimarrón.

Bullen las nubes
en la meseta; la tarde funde
cian en fulgor.

Calma a la bestia,
enfría el hierro; dale a la rueda
paz y pasión.

Duerme, descansa:
sueña en infiernos de ardiente lava
y acre vapor.

Revive luego
tu fe en el Cosmos. Vuelve sin miedo
al viejo hoy.

Alzando el día
va la mañana; el cuero vibra
y entra en calor.

Suelta los músculos,
traza tu ruta sobre el dibujo
del caracol.

Rugen colores,
graznan serpientes, hierven leones
en tu interior.

Cabalga el hierro;
escucha al Este, olvida el vértigo
en su frescor.

El mar se acerca
y la caricia de la marea
al malecón.

Polvo en los ojos.
Mantén la aguja, en cada escollo,
bajo control.

Polvo a lo lejos.
Lejos se fueron los polvorientos
días de amor.

Viento en la boca:
susurras suave la hermosa Rosa
de Cimarrón.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Dos marionetas


Persiguiendo una luz cegadora
por la línea del tiempo.
L. G. Auserón / S. Auserón (Radio Futura), Han caído los dos 

 

Sombras y calma:
madrugada glacial.
 

La suerte amaga una sonrisa
brumosa y mueve,
como la brisa,
su máscara de hielo y nieve.

Prófugos errabundos
desamparados
en la noche ceñida
de hiel helada.
 

Truncan líquidos filos
lacias siluetas;
caen las marionetas
bajo sus hilos.

Lóbregos vagabundos
desconcertados
en la noche abatida,
aniquilada.
 

Marionetas vencidas
hacia el abismo;
ni ilusión ni espejismo:
vidas rendidas.

Prófugos errabundos
desorientados
en la noche derruida
y devastada.
 

La suerte esconde su sonrisa,
brumosa, leve,
tras una lisa
máscara de escarcha y nieve.
 

Soledad y silencio:
noche glacial.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Lo que solo saben los muertos


No, no son los pájaros.
F. García Lorca, Panorama ciego de Nueva York.

 

Canta el pájaro insomne
en los zarzales;
huye el río esquivando
los quejigares.
La luna nueva espía
sobre la jara
las hoyas y peñascos
de las quebradas.

Guarda el mudo sendero
cosas que sabe;
quedo, el olivo duda
que el muerto hable.
Cubre la fuente el vértigo
de la retama;
vuelve el viento a los montes,
la noche amaina.

Chilla el pájaro oculto
cortos pesares
mientras despacio el alba
su mano abre:
cuenta desde su abrigo
la última lágrima
con estridente trino
y luego calla.

Baja un silencio súbito
sobre los valles
y la espesura hermética
de los pinares.
Crece con ansia y miedo
inquieta calma;
teme al silencio el ave
que antes cantaba.

Quiebran sombras confusas
de caminantes
por el viejo sendero
—foscas, fluctuantes—.
¿Cuántas hojas cayeron
con la ventada
como grumos negruzcos
de sangre ácida?

Cedros y encinas pronto
verán radiante
sol y luz incendiada
calando el aire;
cantos y trinos pronto
—tierna tronada—
inundarán las sierras
y las cañadas;

pronto, pero ahora mismo
—en este instante
de confusión de luces
y oscuridades—
un sobresalto inmenso,
cierto de nada,
ha aprisionado al mundo
con tenaz garra.

Salen ya del sendero
los caminantes;
vienen dos, cuatro, a tierra:
gritos que arden.
¿Cuántos grumos cayeron
de sangre agria
como ramas podridas
con la nevada?

 

Calla el sendero cosas
que nadie sabe;
quiere el olivo, en vano,
que el muerto hable.

Hila el reloj las nueve
—del tiempo araña—;
guardias civiles brindan
con limonada.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Canción de diciembre – villancico


Unreal city
Under the brown fog of a winter dawn.
(Ciudad irreal bajo la niebla parda de un amanecer de invierno.)
T. S. Eliot, The Waste Land

1

Aquí viene el mes solemne
de diciembre
rezongando su cansino
villancico:

Pónmelé una puerta al campo,
que es muy ancho
y se van por sus orillas
las mentiras.

Busca orégano en el monte,
que hay el doble
de sarcasmos enzarzados
en un salmo.

Échalé más mugre al río
que, crecido,
va llevando hacia los mares
las verdades.

2

Es un mes siempre diciembre
inclemente,
con sus gentes delirantes
en las calles.

Puente largo, sueldo corto;
duros copos,
bajan rápidos zoquetes
por la nieve.

Suenan himnos y loores,
y redobles:
ya erigieron los belenes
con sus reyes.

Y se encienden lucecitas
amarillas-
azuladas-verdes-rojas,
tan hipócritas.

3

Llega el día de los números
y el disgusto
de que el bombo no resuelva
malas cuentas.

Luego el lujo de lo exótico
para bobos
y los postres endulzando
vino amargo.

Bajo el árbol los regalos
obligados;
los chavales y la abuela
se enajenan.

En la prensa, algunas bromas
más bien toscas:
inocente no es lo mismo
que borrico.

4

Y las luces brillan ñoñas,
verdes-rojas-
azulitas-amarillas,
aturdidas.

Ya por fin se acaba el año:
otro clavo
en el ataúd incierto
que es el tiempo.

Echa un poco más de líquido
ámbar, frío,
que me hunda en mi pantano
derrotado.

Con su fasto y desvarío
desmedido,
si hay un mes que sea inclemente
es diciembre.

5

Quítalé la capa al monte,
que se esconde
como un niño de las brujas
en la bruma.

Póntelé otra puerta al campo,
timbre y marco,
y un ramito de esotérico
fresco acebo.

Deja al río que se lleve,
cuando llueve,
el envés de las verdades
a los mares.

Y este mes tan repelente
que es diciembre,
que se vaya, con el año,
¡al carajo!

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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El día de la Revolución


But you won’t fool the children of the revolution.
(Pero no engañarás a los niños de la revolución.)
M. Bolan (T. Rex), Children of the Revolution.

 

Así me dijo mi madre
que haría,
mientras yo estaba podando
la viña:

«Trincaré al cerdo y su puerca
familia
y esparciré humeantes
sus vísceras
por la Plaza de la infecta
y altiva
Independencia y las Calles
torcidas
de la Justicia y la Patria,
mi vida.
Trincharé al cerdo y su cerda
cuadrilla
de ineptos adeptos, socios
y crías;
y los hijos de los hijos,
las hijas,
y, mucho más que los niños,
las niñas
aprenderán en el fuego
doctrina,
en guarderías y escuelas
incívicas
por ciudades, aldeas
y villas.
Joderé al cerdo y su puta
familia,
y el mundo será un estruendo
de astillas.»

Y blandiendo su paraguas
—¡bendita!—
se marchó sin abrocharse
la ira.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Olvida


No ai vengança como el olvido.
B. Gracián, Oráculo manual y arte de prudencia, 205

 

a quien de ti siempre se acuerda:

recuerda
que siempre hay quien no perdona;

perdona
a quien a ti jamás te ignora,

ignora
a aquel que nunca te disculpa,

disculpa
a aquel que siempre te reprueba;

comprueba
que en el vacío nada arde,

que tarde
o pronto el hielo allá se extiende;

entiende:
nada hay más frío que el olvido.

Yo olvido
a quien se acuerda de mi vida:

Olvida.

egm.2019


Nuevo poema en Mohos vahos (Luz de invierno) escrito en 2018
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Si vis pacem


Igitur qui desiderat pacem praeparet bellum.
(Así pues quien desee la paz que prepare la guerra.)
F. Vegecio Renato, Epitoma rei militaris, III

 

En el hemiciclo sus señorías
se comen las lenguas,
en los despachos los rateros guardan
sus guantes blancos
y en las calles policías de azul
juegan al tiro al negro;
si quieres paz
haz el amor y no olvides la guerra.

Las redes repiten necias un mantra
que no comprenden,
los diarios ríen el advenimiento
del nuevo régimen
y en las tertulias los especialistas
se huelen los culos:
si quieres paz
haz el amor y disponte a la guerra.

Las marionetas confusas se ahorcan
en sus propios hilos,
el loco hace limpios trucos de magia
con su gorra de béisbol,
y el payaso está enterrando a las víctimas
de la gran broma…
Si quieres paz
haz el amor y comienza la guerra.

egm.2019


Nuevo poema en Mohos vahos (Luz de invierno) escrito en 2012
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Sola en la playa


L’amour offrait l’éternité
à cette image
de la plage ensoleillée.
(El amor ofreció la eternidad
en esta imagen de la playa soleada.)
M. Laforêt (J. Van Wetter / P. Barouch), La plage.

 

Al mar mirando —niña morena—
soñé un poema,
escrito en versos  de lava y hielo,
grabado en eras,
horas y ayeres.
Sal en los ojos,
lluvia en las olas; llantos y voces
de solos náufragos
que trae y lleva la tempestad.
Oí un poema.

El rayo oblicuo hiende el olivo
de tres mil años,
lo taja al medio;
sus brazos secos y retorcidos
—coriáceas hojas
de verde y plata—, su savia lenta,
son solo escoria
—acre ceniza—
en el segundo en que el relámpago
alza su luz.

La ola en la roca
parece abrirse —pluma de espuma—,
pero es la roca
la que se abre  con cada ola,
ola tras ola
en mil milenios —ay, aún muy pronto
… para esperar—, y cada roca
se desintegra
y cada piedra se desmenuza
en breve arena.

Y tú, indolente, sobre esa arena
blanca y dorada,
al sol el cuerpo, al sol la vida
—sola en la playa—,
mientras te unges
con densa y tibia crema solar,
miras la peña
de la escollera,
soberbia y firme ante las olas
que la golpean.

Ves que esa arena fue antes roca
y aquellas rocas
serán arena en poco tiempo,
y que tu cuerpo,
fuerte y flexible, ha de ser humo
y tus ideas
y tus recuerdos serán el aire
que se arrebuja
sobre una playa dorada y blanca
a media tarde.

Arena en roca en poco tiempo
—cien mil milenios—,
cuando la Tierra eleve y hunda,
comprima y funda
los continentes y los océanos
que ahora ves,
que ahora son;
y cuando el homo —la especie sapiens—
sea tan solo mancha en la piedra,
remoto fósil.

Y el fino polvo será peñasco,
como la arena fue antes roca…
—aquella roca,
aquel olivo…—
Guarda en el bolso la refrescante
crema solar;
cierra los ojos, no pienses más.
Vano poema. Lluvia en las olas.
Ritos y gritos, voces que ahoga
la tempestad.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Carcassonne


On dit qu’on y voit des châteaux
grands comme ceux de Babylone.

(Dicen que se ven castillos allí
tan grandes como los de Babilonia.)
G. Nadaud, Carcassonne

 

Jamás verás Carcasona.
Patearás la Tierra entera
y aún volverás al barrio;

conocerás las ciudades famosas
que aparecen en las películas
entre morreos, golpes y explosiones,

visitarás célebres museos
y grandes parques temáticos
comiendo basura grasienta,

te dorarás al sol de playas
exóticas entre tetas morenas
y bíceps como melones;

acudirás con tu bandera para
ver la final de la copa del mundo
al mismísimo fin del mundo,

un día helado de verano
pisarás la deshelada cima
de cualquier pisado ochomil,

y dejarás tu salud y tu alma
en alguna selva turística
sucia, oscura y contaminada…

Y putearás la Tierra entera,
sí, pero tú —tampoco—
jamás verás Carcassonne.

egm.2019


Nuevo poema en Mohos vahos (Luz de invierno) escrito en 2016
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Mayo perdido

(Cada cual olvida lo que quiere olvidar)


Because nothing grows
you may be tempted to count the stars.
(Porque nada crece
puedes tener la tentación de contar las estrellas.)
A. Sexton, The Sermon of the Twelve Acknowledgments

 

¿Mayo? Mayo se perdió,
largo y florido,
en algún lugar entre

los refranes populares
—maduran los albaricoques
y los pepinos— y

la superstición religiosa
—las serpientes blanquean,
y las perdices—.

(Si cuentas las estrellas
puedes encontrar algún día
que quizá falte alguna).

Mayo, mayo perdido,
se esquivó en el tiempo,
fresco y florido.

egm.2019


Nuevo poema en Mohos vahos (Luz de invierno) escrito en 2016
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