El mono en ti

Percibes el fondo del ruido
y aun el rastro del silencio.
Hay un mono en ti
que te hace saltar,
te impulsa a correr y bailar.
Hay un mono en ti.

Frecuentas la sombra y lo húmedo,
y sabes temer,
y si debes huir a esconderte
del miedo que encoge las vísceras;
y sabes rugir.
Hay un mono en ti.

Intuitivamente
alcanzas a hallar soluciones
a dudas tenaces,
a sólidas contrariedades;
puedes meditar y calmarte.
Hay un mono en ti

que logra que cambies tus armas
por reflejos centelleantes,
alertas y fríos,
en la opacidad de tus ojos.
Consigues brillar.
Hay un mono en ti.

Si adviertes la huella del ruido
y acaso el peso del silencio,
es el mono en ti;
el que te convence
de no volver tu mente atrás
si has de atacar.

Y hay un mono en ti.
La bestia violenta y feroz
que te libra de ser humano
—ese humano en ti—,
de ser solo civilizado.
Hay el mono en ti.

egm.2019
Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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