Rui Caeiro

Morimos de muchas cosas


Pues morimos de muchas cosas, de muchas cosas
nos morimos, morimos por todo y por nada
morimos siempre mucho
Por ejemplo, de frío y desaliento
un poco todos los días
pero de calor también morimos
y de esperanza otro tanto
así es: como la esperanza nunca muere
muere la gente de tener que esperar
Morimos en fin de todo un poco
De mirar las nubes en el cielo pasar
o los pájaros volar, no hay más remedio
oh amigos, hay que morir
Incluso de respirar morimos y tanto
o más aún que de cáncer
De amar bien y de amar mal
de amar y de no amar, morimos
De abrir y de cerrar, la ventana o los ojos
tan simple después de todo, morimos
También de concluir el poema
este o cualquier otro, da igual
o de dejarlo a la mitad, el resultado
es el mismo: morimos
Lo fechamos y firmamos, o ni eso
Sobrevivimos, o ni acaso
Morimos, siempre
Mucho


Rui Caeiro. Pois morre-se de muita coisa (olastrodosdias.blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Pois morre-se de muita coisa

Pois morre-se de muita coisa, de muita coisa
se morre, morre-se por tudo e por nada
morre-se sempre muito
Por exemplo, de frio e desalento
um pouco todos os dias
mas de calor também se morre
e de esperança outro tanto
e é assim: como a esperança nunca morre
morre a gente de ter que esperar
Morre-se enfim de tudo um pouco
De olhar as nuvens no céu a passar
ou os pássaros a voar, não há mais remédio
ó amigos, tem que se morrer
Até de respirar se morre e tanto
tão mais ainda que de cancro
De amar bem e amar mal
de amar e não amar, morre-se
De abrir e fechar, a janela ou os olhos
tão simples afinal, morre-se
Também de concluir o poema
este ou qualquer outro, tanto faz
ou de o deixar em meio, o resultado
é o mesmo: morre-se
Data-se e assina-se – ou nem isso
Sobrevive-se – ou nem tanto
Morre-se – sempre
Muito.

El orvallo de las hadas

Esta noche he tenido miedo,
rudos monstruos
ensanchaban sus agujeros,
las frías hadas
orvallando desde el cielo,
aunque de cena
solo anacardos sueltos,
colesterol es exterminio,
o sea que llamaremos
dieta a lo que es apenas
endeble angustia de lo eterno,
yo soy un islote,
soy un algoso roquedo
en otra resaca
que se sumerge en el océano,
trato de acostarme pronto
pero no duermo,
pienso, despienso, aúllo,
me estremezco y me revuelvo,
así que aquí me tienes,
ni un parpadeo,
tanto si vas como si vienes,
de la luz reo,
tanteando algún poema
que engañe a mi desasosiego,
cruzando la bahía
entre olas de tungsteno,
nadando solo,
súbito se levanta un viento
que me arrastra a la otra orilla
igual que a un tronco muerto,
subo la playa,
estoy calzado y seco,
a dos hombres en un camino,
pregunto dónde me encuentro,
responden amigables
un nombre sabido y viejo,
del otro lado de la ría,
que conozco, pero,
atribulado y con prisa,
lo olvido en el momento,
es un suburbio elevado
sobre un tumor de rascacielos,
allá abajo,
espasmo, escoria y espectros,
por las calles
voy buscando un teléfono
para llamar a un buen amigo
que me saque del aprieto,
pero ya no quedan cabinas
ni tengo yo ni un euro,
en no sé qué lugar consigo
llamar por fin, se lo ruego,
al único número
que todavía recuerdo,
me contesta mi madre,
aunque la oigo muy lejos,
lo cual no es nada extraño
porque se marchó hace tiempo
a los bellos jardines
de la quietud y el silencio,
nunca lloro
pero se me apretuja el pecho,
indeciso
salgo a las calles de nuevo,
ando, desando, corro
y me giro y me revuelvo,
en una farmacia
se burlan de mi desconcierto,
oh, más bien es una tienda
de embutidos y quesos,
las correctas batas blancas
me confundieron,
una mujer atractiva
finge auxiliarme, luego
resulta que también quiere
reírse de un sagaz ingenuo,
regresa el de la tienda,
joven muñeco,
le grito desabrido
cualquier rasposo improperio,
más o menos en esas
me despierto,
la almohada aturdida
y las sábanas en un vértigo,
el cerebro quiebra los ciclos
cuando se enmaraña el sueño,
en los cristales sucios
sigue lloviendo,
la resaca de la resaca
retrocediendo,
y yo, roto, exhausto, agobiado
por el futuro incierto,
en las olas de los días
tan perplejo
como si aún esperara
lo que no espero,
no lo hacen por malicia
ni recelo,
es únicamente desidia,
ay, el miedo,
se supone que cada palo
debe arder en su fuego,
te dejan solo
porque no piensan en ello,
soy un islote,
una peña en el océano,
crío algas
como quien cultiva puerros,
lechugas, buenas
para la dieta, o pimientos,
en las calles reales
continúa, sigue lloviendo,
monstruos atroces
mordiscando mi desaliento,
las apáticas hadas
orinando desde el cielo,
siempre, ahora y así,
como cualquier otro día de enero
o incluso abril.

egm.2020

 

Takaha Shugyo

Haikus


Desde el rascacielos,
verdor de árboles
como perejil.

————

Caen camelias;
de ser yo una
me lanzaría al río.

————

Mujer casada;
mojadas las cuchillas
de sus patines.

————

Árbol con un corazón
grabado en su tronco:
florece antes.

————

Sudor en mayo,
es demasiado hermoso
para limpiarlo.

————

Calor de otoño;
se agitan jaulas
en la pajarería.

————

Un caballo ocupa
el pesebre del establo;
Navidad.

————

Cáscara abierta
de una nuez: hay
una habitación vacía.

————

Aún lleva
su traje de payaso
la mariquita muerta.

————

Vuelan los gansos al sur;
aún tiembla
la llama de la vela.

————

Pasan gansos salvajes
dejando atrás
un cielo vacío.


Wild Geese – Brief Poems by Takaha Shugyo (briefpoems.wordpress.com)
Versión del inglés de Enrique Gutiérrez Miranda

José Régio

Fado portugués


El Fado nació un día,
cuando el viento mal corría
y el cielo el mar prolongaba,
en la amura de un velero,
del pecho de un marinero
que, estando triste, cantaba,
que, estando triste, cantaba.

«Ay, qué belleza tamaña,
mi huerto, el monte, mi val,
de hojas, flores, frutas de oro,
ve si ves tierras de España,
las playas de Portugal,
mirando cegado en lloro».

De boca de un marinero
del frágil barco velero,
muere la canción penada,
dice el deseo pungente
del labio en besos ardiente
que besa el aire, y no hay nada,
que besa el aire, y no hay nada.

«Madre, adiós. Adiós, María.
Guarda bien en tu sentido
lo que éste aquí te jura:
que o te llevo a la vicaría,
o fue que Dios ha querido
darme en el mar sepultura».

He aquí que aun otro día,
cuando el viento ni corría
y el cielo el mar prolongaba,
a proa de otro velero
velaba otro marinero
que, estando triste, cantaba,
que, estando triste, cantaba.


Nota
Los versos “ve si ves tierras de España,/ las playas de Portugal” (vê se vês terras de Espanha,/ areias de Portugal) pertenecen al Romance de la nao Catrineta, uno de los más populares del romancero portugués.

José Régio. Fado português (escritas.org)
Amália Rodrigues – Fado português (youtube)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Fado português

O Fado nasceu um dia,
quando o vento mal bulia
e o céu o mar prolongava,
na amurada dum veleiro,
no peito dum marinheiro
que, estando triste, cantava,
que, estando triste, cantava.

Ai, que lindeza tamanha,
meu chão, meu monte, meu vale,
de folhas, flores, frutas de oiro,
vê se vês terras de Espanha,
areias de Portugal,
olhar ceguinho de choro.

Na boca dum marinheiro
do frágil barco veleiro,
morrendo a canção magoada,
diz o pungir dos desejos
do lábio a queimar de beijos
que beija o ar, e mais nada,
que beija o ar, e mais nada.

Mãe, adeus. Adeus, Maria.
Guarda bem no teu sentido
que aqui te faço uma jura:
que ou te levo à sacristia,
ou foi Deus que foi servido
dar-me no mar sepultura.

Ora eis que embora outro dia,
quando o vento nem bulia
e o céu o mar prolongava,
à proa de outro veleiro
velava outro marinheiro
que, estando triste, cantava,
que, estando triste, cantava.

El amor, el tiempo y el caos

El desorden se incrementa con el tiempo porque nosotros medimos
el tiempo en la misma dirección en la que se incrementa el desorden.

Stephen Hawking

Nunca, aquí, mañana o lejos
mira el tiempo su momento
abstrayéndose avariento
un segundo en los espejos;

lejos, hoy, jamás o cerca
gira el tiempo en un segundo
abstraído en lo profundo
del instante que se acerca;

cerca, ayer, tal vez o nunca
vira el tiempo cada instante
abstrayendo el caos ante
el momento que se trunca.

Aunque ahora el tiempo ignora
cada hora y su deshora.

egm.2020