Louis Jenkins

El más allá


Las personas mayores van saliendo de esta vida como si fuera una película… «No la he entendido» comentan.
Él dice: «No parecía tener ningún argumento».
«No» dice ella, «era como si las cosas vinieran hacia mí. La mayor parte del tiempo me sentía confundida… y había demasiado sexo y violencia.
«Violencia siempre», dice él.
«Tampoco el desarrollo de los personajes valía gran cosa; la mayor parte del tiempo la gente gritaba o susurraba. Entonces, justo cuando algunos comenzaban a tener sentido y me interesaban, murieron. Y entonces aparecieron un montón de personajes nuevos y no pude saber quién era cada uno».
«Todo carecía de sutileza».
«Algunos paisajes eran bonitos».
«Sí».
Caminan un rato en silencio. Es una noche de verano y caminan lentamente, deteniéndose de vez en cuando, como si no tuvieran un lugar concreto al que ir. Pasan junto a una farola donde algunos insectos se arrojan la luz y siguen por la calle abajo, desapareciendo en la oscuridad.
Ella dice: «Nunca estuve satisfecha de mi aspecto».
«La iluminación era mala y mí no se me daba bien el diálogo», dice él.
«Me gustaría haber sido un poco más alta», dice ella.


Louis Jenkins. The Afterlife (yourdailypoem.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

The Afterlife


Older people are exiting this life as if it were a movie… “I didn’t get it,” they are saying.
He says, “It didn’t seem to have any plot.”
“No.” she says, “it seemed like things just kept coming at me. Most of the
time I was confused… and there was way too much sex and violence.”
“Violence anyway,” he says.
“It was not much for character development either; most of the time people were either shouting or mumbling. Then just when someone started
to make sense and I got interested, they died. Then a whole lot of new characters came along and I couldn’t tell who was who.”
“The whole thing lacked subtlety.”
“Some of the scenery was nice.”
“Yes.”
They walk on in silence for a while. It is a summer night and they walk
slowly, stopping now and then, as if they had no particular place to go. They walk past a streetlamp where some insects are hurling themselves at
the light, and then on down the block, fading into the darkness.
She says, “I was never happy with the way I looked.”
“The lighting was bad and I was no good at dialogue,” he says.
“I would have liked to have been a little taller,” she says.