Respiraremos


cuando podamos
volver a llevar flores a los muertos,
cuando volvamos a pasear
indemnes, despreocupados y ajenos,
cuando jueguen los niños
en las calles, los parques y la arena,
cuando abracemos
a estos y a los otros y a cualquiera,
cuando otra vez sintamos
las flores de los huertos y las viñas,
cuando tropecemos de nuevo
por los viejos caminos de los días,
cuando la vida y la muerte
sean nada más lo que siempre fueron,
cuando podamos
por fin llevarles flores a los muertos.

egm.2020