Richard Siken

Teoría de la bota


Un hombre entra en un bar y dice:
Llévate a mi esposa, por favor.
Así que lo haces.
La llevas a la lluvia de afuera y te enamoras de ella
y ella te deja y tú estás desolado.
Estás tumbado en camiseta, un hombre destrozado
sobre una colcha fea, mirando las manchas de humedad
en el techo.
Y puedes oír al hombre del piso de arriba
descalzándose.
Escuchas la primera bota contra el suelo y miras hacia arriba,
esperando,
porque pensabas que seguiría, pensaste
que habría
alguna lógica, quizá, algo para reunirlo todo,
pero aquí estamos otra vez en la maleza,
aquí estamos
en el meollo del asunto: tu mundo no tiene sentido.
Y entonces cae la segunda bota.
Y después una tercera, una cuarta, una quinta.

Un hombre entra en un bar y dice:
Llévate a mi esposa, por favor.
Pero te lo llevas a él en su lugar.
Lo llevas a casa, le preparas un sándwich de queso,
e intentas quitarle los zapatos, pero él te patea
y sigue pateándote.
Te tragas un frasco de somníferos pero no funcionan.
Las botas continúan cayendo al suelo
en el piso de arriba.
Al día siguiente vas a trabajar como si no hubiera pasado nada.
Tus compañeros te preguntan
si todo va bien y les dices
que solo estás cansado.
Y tratas de sonreír.
Y ellos tratan de sonreír.

Un hombre entra en un bar, esta vez tú, y dice:
Que sea doble.
Un hombre entra en un bar, esta vez tú, y dice:
Camina un kilómetro con mis zapatos.
Un hombre entra en una tienda, todavía tú, diciendo:
Solo quería algo simple, algo genérico…
Pero el empleado te dice que compres algo o que te vayas.
Un hombre lleva su tristeza al río y la tira al agua,
aunque se queda
con el río. Un hombre coge su tristeza y la tira a la basura,
aunque se queda con sus manos.


Richard Siken. Boot Theory (Crush. pdf p. 18)
richardsiken.com
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Boot Theory

A man walks into a bar and says:
Take my wife–please.
So you do.
You take her out into the rain and you fall in love with her
and she leaves you and you’re desolate.
You’re on your back in your undershirt, a broken man
on an ugly bedspread, staring at the water stains
on the ceiling.
And you can hear the man in the apartment above you
taking off his shoes.
You hear the first boot hit the floor and you’re looking up,
you’re waiting
because you thought it would follow, you thought there would be
some logic, perhaps, something to pull it all together
but here we are in the weeds again,
here we are
in the bowels of the thing: your world doesn’t make sense.
And then the second boot falls.
And then a third, a fourth, a fifth.

A man walks into a bar and says:
Take my wife–please.
But you take him instead.
You take him home, and you make him a cheese sandwich,
and you try to get his shoes off, but he kicks you
and he keeps kicking you.
You swallow a bottle of sleeping pills but they don’t work.
Boots continue to fall to the floor
in the apartment above you.
You go to work the next day pretending nothing happened.
Your co-workers ask
if everything’s okay and you tell them
you’re just tired.
And you’re trying to smile. And they’re trying to smile.

A man walks into a bar, you this time, and says:
Make it a double.
A man walks into a bar, you this time, and says:
Walk a mile in my shoes.
A man walks into a convenience store, still you, saying:
I only wanted something simple, something generic…
But the clerk tells you to buy something or get out.
A man takes his sadness down to the river and throws it in the river
but then he’s still left
with the river. A man takes his sadness and throws it away
but then he’s still left with his hands.

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