Cómo lavarse correctamente las manos


Arremángate
con los antebrazos,
abre el grifo,
enjabónate las manos,
cierra el grifo,
vuelve a enjabonarte las manos,
frótalas bien,
palma y dorso,
nudillos e internudillos,
los dedos uno a uno,
pulgar, índice, medio, anular
y —que no se te olvide,
Enrique—
también el meñique,
lo mismo con la otra mano,
las uñas por encima y por debajo
y, qué carajo,
frótate las manos otra vez,
y pasa las manos enjabonadas
y mojadas
por los mandos del grifo
y por el dosificador de jabón,
si lo usas,
y no los limpies,
abre el grifo,
enjuágate las manos,
cierra el grifo,
sécate con una toalla seca,
perdón por la rebumbancia,
y ya puedes…
un momento, espera,
mírate en el espejo,
ese viejo pendejo
parece ser que eres tú,
tanto lavarte las manos
y te has olvidado de afeitarte,
y de al menos peinarte,
olvídalo,
piensa en que habías pensado,
perdón por la rebumbancia,
que necesitas un cambio de mente
y esta es una buena oportunidad,
ah, vale,
has estado mirando en la red
y resulta que algunos recambios
han dejado de fabricarse
—sí, como si ellos
se fabricaran a sí mismos,
cosas de la lenguología—,
y otros, no puedes creerlo,
jamás llegaron a ser fabricados,
más perdón por la rebumbancia,
y ahora ¿qué?
tendrás
que seguir con la misma mente
incompetente,
vaya metralla,
hasta el fin de las vacaciones
en este estrambótico planeta,
bueno, tal vez
puedas dedicarte al montaje
del bricolaje,
por ahí venden
toda clase de herramientas
y materiales
fenomenales,
y te lo llevan prontamente a casa
sin costes añadidos,
por supuesto
a partir de cierta cantidad,
cantidad de superfluidades
es lo que hay, y perdón
por rebumbar en la rebumbancia
—esta es la última—,
en todo caso no olvides
lavarte a menudo las manos
si entras en contacto,
siempre con tacto,
con entes procedentes
del proceloso espacio exterior,
es mejor
pasarse de lavamientos
que aflicciones y lamentos,
y ya puedes
dedicarte a tus quehaceres diarios,
aunque quizá deberás
además
emplear alguna crema hidratante
para tus pobrecitas manos
relavadas,
y sé prudente,
no hagas ningún disparate,
no te masturbes excesivamente
ni abuses del chocolate,
o sea que, en fin
chavalín
—¡viva el ripio!—,
empieza de nuevo por el principio…
arremángate,
abre el grifo…

egm.2020