Julie Danho O’Connell

Quiero comer bichos contigo bajo tierra


Una científica dijo en la radio que los humanos
sobrevivirán, y al principio me animé, pero
solo se refería a algunos de nosotros, los que
vivimos en túneles, comiendo grillos para sobrevivir
mientras el resto ha perecido con la hambruna,
porque las sequías fueron más largas y el mar subió
más rápido y las guerras mataron a más gente
porque todos querían lo poco que quedaba. Estaría
bien ser uno de los miles de millones de muertos,
salvo que aún sigas vivo. Bajo un edredón de plumas
o junto a la basura incendiada, quiero estar donde
tú estés. Ya sabes lo mal que se me da cavar hoyos,
cómo me enfado cuando tengo frío, cómo dos veces
me hice daño yo misma fortuitamente, y aún así
me llevarías contigo al interior de la tierra,
me darías más que mi ración justa de orugas.
Pocos creen que estemos en el verdadero final
porque la destrucción puede suceder tan lentamente
como la placa que bloquea las arterias, y solo
más tarde se siente tan cierta como tu mano
que reposa en mi cadera, los dos callados,
como rosas esperando a que lleguen las abejas.


Julie Danho O’Connell. I Want to Eat Bugs With You Underground (benningtonreview)
juliedanho.com
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

I Want to Eat Bugs With You Underground

The scientist on the radio said that humans
will survive, and, at first, I was buoyed,
but she meant only some of us, the ones
living in tunnels, eating crickets to survive
when the rest had died from mass starvation
after droughts lasted longer and seas rose faster
and wars killed bigger because everyone
wanted what little was left. I’d be fine
with being one of the billions dead unless
you were still alive. Under a down comforter
or by a trash fire, I want to be where
you are. You know how poorly I dig holes,
how angry I get when I’m cold, how twice
I’ve accidentally maced myself, and still
you’d take me with you down into the earth,
give me more than my fair share of caterpillar.
Few believe we’re in the middle of the end
because ruin can happen as slowly as plaque
blocking arteries, and only later feels as true
as your hand resting on my hip, both of us
quiet as roses waiting for the bees to arrive.