Petardo


(Autrato)

Tan tonto
que tarde
o pronto
me arde
la fiera
cobarde,
más fuera
que dentro
me espera
un centro
del mundo
que encuentro
profundo
y amargo,
segundo
más largo
que corto,
me cargo
de un orto
de espejos
y absorto,
más lejos
que cerca,
consejos
mi terca
pelota
sin tuerca
no agota,
la frente
de idiota
patente,
orejas
de oyente,
son viejas
arcadas
las cejas
cavadas,
los ojos
en riadas
de abrojos,
verdeantes
despojos,
más antes
que luego
instantes
de fuego,
narices
en riego,
raíces
que muerden
lombrices,
se pierden
esmaltes,
remuerden
resaltes
la boca,
peraltes
con poca
paciencia,
más loca
que en ciencia
la lengua
sentencia
sin mengua
ruindades,
deslengua
verdades
del bobo,
edades
en globo
y versos
de adobo,
transversos
al aire
los tersos
donaire
y vello,
socaire
del cuello
sin funda,
resuello
que inunda
garganta
jocunda,
la planta
caduca
decanta
la nuca
y en lazos
trabuca
los brazos
peludos
a trazos,
huesudos
los codos
y rudos,
y todos
los dedos
beodos
y ledos
en manos
de miedos
livianos,
se escalda
de granos
la espalda,
decora
guirnalda
con flora
de algas
y escora
las nalgas,
oh dunas
hidalgas,
oh lunas,
poema
de runas
se extrema
a proa
la gema,
la boa
que incuba
y atoa
la cuba
de vida,
ya suba
o mida
lo mismo
de ida
que abismo
de vuelta,
lirismo
en delta
sembrado
de espelta,
ya arado
ya azada,
hincado,
un hada
dudosa
en cada
baldosa
lamía
su rosa,
el día
rodando
caía
en pando
derroche
y cuando
la noche
sangraba
su broche
sin traba
la bruja
filtraba
granuja
su infecta
burbuja,
colecta
de daños
y erecta
de antaños
con cuernas
de hogaños,
las piernas
temblonas
de tiernas
coronas
y blandas
neuronas
son bandas
que fueron
nefandas
y urdieron
congojas,
marcieron
las hojas
morenas
y rojas,
las penas
son bromas
obscenas,
diplomas
con puntos
y comas,
presuntos
ocasos
difuntos
que en casos
devuelven
acasos,
revuelven
tal-veces
y vuelven
las heces
en oros
y a veces
tesoros
en limos,
los poros
abrimos
al rayo,
racimos
en mayo
sin cuento
ni ensayo,
un viento
de dudas
y un ciento
de agudas
caricias
y mudas
noticias
de besos
y albricias,
espesos
la savia
y los sesos,
la sabia
natura
resabia
la dura
y tensa
ternura,
extensa
la daga
que adensa
la llaga
e inercia
de plaga,
se tercia
la rima
que entercia
sin grima
un salmo
que exprima
el calmo
reencuentro
y un palmo
más entro
que afuera,
descentro
más fiera
que ardo,
quien quiera
tan tardo,
tan tonto
petardo.

egm.2020