La ceniza del sábado

1

Interceptado por la gravedad
de una galaxia excéntrica
caíste en el más grave de los vórtices
de este continuo espacio-temporal.

2

El nombre hace al hombre;
cuando cambia el nombre
cambia también el hombre.

3

Navegamos lo exterior, lo interior,
pero todos
los universos estaban vacíos.

4

Fatua y perseverante
una ridícula nave se posa
sobre un yermo planeta sin atmósfera.

5

El tiempo, anfractuoso, observa
con sorna desde sus múltiples tronos:
_
las máscaras pasan bailando
en el tedioso desfile sin público.

6

De una manera o un modo o otro
—es cierto, ante o va u
todo lo que sube o baja
ha de seguir bajando o subiendo.

7

Ausencia y exceso de información
se contrapesan y anulan;
cuanto sabemos es cuanto ignoramos.

8

Resiste un poco más con tu disfraz:
nunca lo pasas mejor
que cuando lo estás pasando tan mal.

9

Una rubia vestida de negro
y un negro vestido de rubia;
quizá bajo las máscaras hay alguien.

10

No hubo hoguera ni sepelio en la playa
—sería el sábado—
ni el mar se llevó las cenizas…
_
Ni carnaval, ni sexo, ni alcohol.

11

Ves diferentes caras
en cada espejo en que te miras,
y ninguna de ellas es la tuya.

12

¿Puede un alienígena en la Tierra
disfrazarse de sombra de humano?

13

Y la cuaresma es un abismo astral
de gravedad tetradimensional.


egm.2021

Sábado de Ceniza


Joan Margarit

Poesía y otras zarzas

Ulises en aguas de Ítaca


Te acercas a la isla y sabes ya
lo que la vida encierra, qué es azar.
Tu arco será polvo en la repisa;
polvo el telar y la pieza tejida.
Los pretendientes que en el patio acampan
son sombras por Penélope soñadas.
Te acercas a la isla: al roquedal,
cual tiempo a la Odisea, bate el mar.
Nadie ha tejido nunca tu ausencia
ni destejió el olvido sin presteza.
Y aunque la razón lo ignore, es, sin serlo,
Penélope una sombra de tu sueño.
Te acercas a la isla: las gaviotas
sobre la playa seguirán ociosas
cuando la atravieses sin dejar huella,
porque no has existido: eres leyenda.
Quizá hubo un Ulises muerto en Troya,
quizá una mujer lo lloró sola,
pero en el sueño de un poeta ciego
sobrevives. En la frente de Homero,
eterno y riguroso, cada alba
un solitario Ulises desembarca.


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Empedrat

Tanto que me amabas
y eran habas frías…
tanto me querías
y eran frías habas;

tanto que añadías
cuánto me adorabas,
tanto me añorabas
y eran habas frías;

tanto me quemabas,
tanto me encendías:
tantas tonterías
y tan pocas habas.

Tanto que me ardías…
y eran habas frías.


egm.2021


Primo Levi

Sidereus nuncius


_

He visto a Venus bicorne
navegar suave en la serenidad.
He visto valles y montes en la Luna
y a Saturno trigémino,
yo, Galileo, el primero entre los humanos;
cuatro estrellas vagando en torno a Júpiter,
y la Vía Láctea escindiéndose
en infinitas legiones de nuevos mundos.
He visto —no creído— manchas presagiosas
ensuciando la cara del Sol.
Esta lente la he construido yo,
hombre culto pero de manos hábiles:
yo pulí el vidrio, yo lo apunté al Cielo
como se apuntaría una bombarda.
Yo fui el que atravesó el Cielo
antes de que el Sol me abrasara los ojos.
Antes de que el Sol me abrasara los ojos
tuve que doblegarme a decir
que no había visto aquello que vi.
Quien me ha sujetado a la tierra
no desataba terremotos ni rayos:
era de voz mansa y baja
y tenía la cara de todos.
El buitre que me roe cada noche
tiene la cara de todos.

_


Primo Levi. Sidereus nuncius (purpureoegiallo.blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Sidereus nuncius

Ho visto Venere bicorne
Navigare soave nel sereno.
Ho visto valli e monti sulla Luna
E Saturno trigemino
Io Galileo, primo fra gli umani;
Quattro stelle aggirarsi intorno a Giove,
E la Via Lattea scindersi
In legioni infinite di mondi nuovi.
Ho visto, non creduto, macchie presaghe
Inquinare la faccia del Sole.
Quest’occhiale l’ho costruito io,
Uomo dotto ma di mani sagaci:
Io ne ho polito i vetri, io l’ho puntato al Cielo
Come si punterebbe una bombarda.
Io sono stato che ho sfondato il Cielo
Prima che il Sole mi bruciasse gli occhi.
Prima che il Sole mi bruciasse gli occhi
Ho dovuto piegarmi a dire
Che non vedevo quello che vedevo.
Colui che m’ha avvinto alla terra
Non scatenava terremoti né folgori,
Era di voce dimessa e piana,
Aveva la faccia di ognuno.
L’avvoltoio che mi rode ogni sera
Ha la faccia di ognuno.


Primo Levi

El atardecer en Fossoli


_

Sé qué significa no regresar.
A través del alambre de púas
he visto el sol descender y morir;
He sentido desgarrando mi carne
las palabras del viejo poeta:
“Puedan los soles caer y volver:
Aquí, cuando la breve luz se apaga,
una noche infinita es el dormir”.

_


Primo Levi. Il Tramonto di Fossoli (ilbolive.unipd.it)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Il Tramonto di Fossoli

Io so cosa vuol dire non tornare.
A traverso il filo spinato
Ho visto il sole scendere e morire;
Ho sentito lacerarmi la carne
Le parole del vecchio poeta:
“Possono i soli cadere e tornare:
A noi, quando la breve luce è spenta,
Una notte infinita è da dormire”.