Anna Świrszczyńska (Anna Swir)

Poemas breves


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Sandalias playeras

He nadado lejos de mí misma.
No me llames;
nada tú también lejos de ti.

Nadaremos lejos, dejando en la orilla
nuestros cuerpos
como un par de sandalias playeras.

Amor con mochilas

Dos mochilas,
dos cabezas grises.
Y los caminos del mundo entero
para vagabundear.

Un doble éxtasis

Porque no existe el yo,
y porque siento
todo lo mucho que no existe el yo.

Protesto

Morir
es el más difícil
de todos los trabajos.

Los viejos y los enfermos
deberían estar exentos de ello.

Ansiedad

Construyes entre los árboles
un nido para nuestro amor,
pero mira las flores
que has aplastado.

Estoy llena de amor

Estoy llena de amor
como un gran árbol lleno de viento,
como una esponja llena de océano,
como una larga vida llena de dolor,
como el tiempo está lleno de muerte.

Yo no puedo

Te envidio
pues tú puedes dejarme
en cualquier momento.

Yo no puedo
dejarme a mí misma.

Ellos me salvaron

Veinticuatro horas
me estuve muriendo de fiebre.

Veinticuatro horas
mi madre arrodillada
rezando junto a mi cama.

Veinticuatro horas
mi padre tumbado boca abajo
en el suelo.

Ellos me salvaron.

Amantes tristes

Como un ojo y un párpado
unidos por una lágrima.

Cuatro piernas muy gordas

Estoy alegre, como si fuera
muy gorda.
Como si tuviera cuatro piernas
muy gordas. Como si hubiera saltado muy alto
con mis cuatro piernas muy gordas.
Como si ladrara
muy fuerte y alegremente
con esas cuatro piernas muy gordas.
Así de alegre estoy yo.

Hay una luz en mí

Tanto si es de día como de noche
siempre llevo una luz
en mi interior.
En medio del ruido y la confusión
llevo silencio.
Llevo siempre luz y silencio.

No estaría bien

Cuando estoy sola
me da miedo volverme
demasiado rápido.

Lo que hay a mi espalda
podría, simplemente, no estar listo
para adoptar una forma apropiada
a los ojos humanos.

Y eso no estaría bien.

Ella no recuerda

Ella fue una madrastra malvada.
En su vejez se está muriendo lentamente
en una casucha vacía.

Se estremece
como un manojo de papel quemado.
Ella no recuerda que era malvada.
Pero sabe
que siente frío.

El amor más grande

Ella tiene sesenta años. Está viviendo
el amor más grande de su vida.

Ella camina del brazo de su amado,
el cabello ondeando al viento.
Su amado le dice:
«Tu pelo es como las perlas».

Sus hijos dicen:
«Vieja tonta».

Cosa indescriptible

Del dolor nace el poder;
del poder nace el dolor.

Dos palabras para una
cosa
indescriptible.

A lo que más importa

Si pudiera cerrar
los ojos, oídos, piernas, manos
y caminar dentro de mí
durante mil años
quizá pudiera alcanzar
—no sé su nombre—
lo que más importa.

Dos patatas

Yo llevaba dos patatas;
una mujer se me acercó.

Quería comprar las dos patatas,
ella tenía hijos.

No le di las dos patatas,
escondí las dos patatas.

Yo tenía una madre.

Hombre y ciempiés

Sobreviviré.

Encontraré el sótano más profundo,
me encerraré dentro, no dejaré entrar a nadie,
cavaré un hoyo en el suelo,
roeré los ladrillos,
me esconderé en la pared, me meteré en la pared
como un ciempiés.

Todos morirán, pero yo
sobreviviré.

Que cuenten los cadáveres

Quienes dieron la primera orden de combate
que cuenten ahora nuestros cadáveres.

Que recorran las calles
que ya no están allí,
que recorran las ciudades
que ya no están allí;
que cuenten durante semanas y meses,
que cuenten nuestros cadáveres
hasta la muerte.

Tú moriste

Tú realmente moriste en mí, no cuando
otro me dio alegría;
tú moriste en mí
cuando otro me causó dolor.

_


Anna Świrszczyńska. Brief poems (briefpoems.wordpress.com)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda a partir de las traducciones del polaco al inglés de Czeslaw Milosz, Leonard Nathan, Piotr Florczyk, Margaret Marshment y Grazyua Baran

Beach Sandals
I swam away from myself.
Do not call me.
Swim away from yourself, too.
We will swim away, leaving our bodies
on the shore
like a pair of beach sandals.

Love with Rucksacks
Two rucksacks,
two grey heads.
And the roads of all the world
for wandering.

A Double Rapture
Because there is no me
and because I feel
how much there is no me.

I Protest
Dying
is the hardest
work of all.
The old and sick
should be exempt from it.

Anxiety
You make among the trees
a nest for our love.
But look at the flowers
you’ve crushed.

I Am Filled with Love
I am filled with love
as a great tree with the wind,
as a sponge with the ocean,
as a great life with suffering,
as time with death.

I Cannot
I envy you. Every moment
You can leave me.
I cannot
leave myself.

They Saved Me
Twenty-four hours
I was dying of fever.
Twenty-four hours
mother knelt
and prayed by my bed.
Twenty-four hours
father lay, face down
on the floor.
They saved me.

Sad Lovers
Like an eye and an eyelid
united by a tear.

Four Very Fat Legs
I am jolly as if I were
very fat.
As if I had four
very fat legs. As if I jumped very high
on my four very fat legs.
As if I barked
cheerfully and very loudly
with those four very fat legs.
That’s how jolly I am today.

There Is a Light in Me
Whether in daytime or in nighttime
I always carry inside
a light.
In the middle of noise and turmoil
I carry silence.
Always I carry light and silence.

That Would Not Be Good
When I am alone
I am afraid to turn
too quickly.
What is behind my back
may not, after all, be ready
to take a shape suitable
for human eyes.
And that would not be good.

She Does Not Remember
She was an evil stepmother.
In her old age she is slowly dying
in an empty hovel.
She shudders
like a clutch of burnt paper.
She does not remember that she was evil.
But she knows
that she feels cold.

The Greatest Love
She is sixty. She lives
the greatest love of her life.
She walks arm-in-arm with her dear one,
her hair streams in the wind.
Her dear one says:
“You have hair like pearls.”
Her children say:
“Old fool.”

Thing Indescribable
Out of suffering, power is born.
Out of power, suffering is born.
Two words for one
indescribable
thing.

To That Which Is Most Important
Were I able to shut
My eyes, ears, legs, hands
And walk into myself
For a thousand years,
Perhaps I would reach
—I do not know its name—
what matters most.

Two Potatoes
I carried two potatoes
A woman came up to me.
She wanted to buy two potatoes
She had children.
I didn’t give her two potatoes
I hid two potatoes.
I had a mother.

Man and Centipede
I will survive.
I’ll find the deepest basement,
shut myself inside, won’t let anybody in,
I’ll dig a hole in the ground,
chew out the bricks,
I’ll hide in the wall, I’ll go into the wall
like a centipede.
Everyone will die, and I
will survive.

Let Them Count Corpses
Those who gave the first order to fight
let them now count our corpses.
Let them go through the streets
that are not there
through the city
that is not there
let them count for weeks for months
let them count our corpses
till death.

You Died
You really died in me, not when
another gave me joy.
You died in me
when another gave me pain.


Yamnayas

You are treading water
describing over and over the water.
Todd Dillard
.

Regresan los jinetes cabalgando
tus crisantemos amarillos —níveo
jardín marmóreo— y una y otra vez

el agua —revuelta— dice: «de nuevo»,
el agua te dice «otra vez» de nuevo,
junto a flamantes carros de caballos

invaden la antigua estepa, —jinetes
sin estribos— fulgores de la noche,
penumbras en el día, ciertamente

ninguna casualidad es casual,
—preciso— cada paso en cada instante
te conduce —infausto— al lugar preciso

en el infausto preciso momento
en que se revelan —estaño y cobre—
a plena luz del día los jinetes

—gaznápiros— yamnayas cabalgando
desnudos crisantemos —un espíritu
te guía en el jardín transido y llueve

en cualquier otro arroyo—, devastando
con sus cascos la farsa —tenebrosa—
y la —hilarante— tragedia del tiempo,

es así como la casualidad
—cada paso en cada instante— conduce
a la revelación, todo está donde

—exactamente— está, y tu estás ahí,
tan helado y exacto —de momento—
como el norte magnético en su polo

—o cerca—, tan atónito y cegado,
estupefacto y aturdido —o casi—
como afirma el mito que resultó

el tarsino —fulminado por halos
astrales— en la ruta del jazmín,
y oyó allí la verdad in/sospechada

—pues nada pudo ver— y estuvo luego
tres días sin comer y sin beber
—tal cuentan—, aunque apuntan los doctores

que —quizá— todo pudo ser —tal vez—
debido a algún ataque de epilepsia
—casual— en el lóbulo temporal,

pues se toman accesos por visiones
y reflejos —bajo el sol del desierto—
por —in/equívocas— señales, vuelan

dos cuervos a la izquierda del paisaje
y una gaviota —argéntea— planea
las albas dunas a la diestra —aves—,

la casualidad —fatídica— expone
lo que el ojo menos querría ver,
lo que el cerebro —tardo— no quisiera

de ninguna manera entender —vuelan
agoreras aves— en el difuso
—confuso— laberinto de los días,

mas —preciso— cada paso conduce
a la ineluctable revelación
—a plena luz del tiempo—, son palurdos

yamnayas pisoteando los áureos
crisantemos —ni estribo o hierro—, lúcida
visión traslúcida, revelación

contra granito y liquen —tal vez llueva
en cualquier otro charco—, reflexiona
—agujas y alfileres, cosquilleo

entre los muslos— sobre los des/hechos
de la —im/pura— verdad in/esperada,
cabalga el caballero cabalmente

—oh Saulo en el camino de Damasco—
hasta que es derribado del jamelgo
por la luz —revelada— del abismo,

o bien casualidad —o providencia—
o un espíritu que guía tus pasos
—infaustos, precisos— desde la gélida

oscuridad de su tumba —transido
jardín marmóreo—, donde —im/paciente—
aún sigue escudriñando tus azares,

hacia —paso a paso— la irrevocable
revelación de la luz celestial
—astrales halos— cuyo rayo aguarda

—inexorable— el lugar y el instante
en que golpear —y abrir— tu cerebro
con la perversidad de la verdad

que —si no— no podrías haber visto
—yamnayas— ni pensado ni supuesto,
escucha —niño de corazón río—

el rumoroso flujo de las aguas
que por el bosque vuelven hacia el llano,
—susurran— algo —escucha— van diciendo

por entre las peñas y los barrancos
—el agua entorpecida es la que habla—
de tus tan paradójicos meandros,

las sombras del desierto te deslumbran,
la luz de los abismos te enajena
—fulgores y penumbras se confunden—

y, aunque el instante no exista —el ahora
acaba de marcharse ahora mismo—
y —admite— esté el lugar en ningún sitio,

ninguna casualidad es casual,
o toda casualidad es ajena
al —limitado— humano entendimiento,

el agua —resuelta— dice: «de nuevo»,
y es por esta razón que —siempre— usas
lentes oscuras: la luz del abismo

—aún— vuelve a deslumbrarte cada día.


egm.2021

→ —Oh Enri
Todd Dillard, Parábola del superviviente
Yamnaya culture (wikipedia)


Aires orillas guijarros 1

I

Porque casi todo ha sido ya dicho,
casi todo ha sido ya escrito,
casi todo ha sido antes contado
y tergiversado,

casi todo ha sido detalladamente
alterado y adulterado,
y si casi todo ha sido rehecho,
casi todo ha sido ha sido antes fingido

y retorcido, porque casi todo
lo que ya ha sido antes visto y oído,
casi todo ha sido ya confundido,
falseado y falsificado,

porque casi todo ha sido,
baila la conga en la punta de un pie.

II

El barranco que trepamos
a través de la deslumbrante luz
de la verdad voluble
y la justicia antojadiza,

los charcos que pisamos,
las zanjas en que caemos,
el lodo en el que nos hundimos,
el hondo precipicio al que rodamos,

no son la senda hacia la prometida
victoria al atardecer, y
aunque, preciosa, nosotros miremos
al futuro con gafas de sol,

la historia a nosotros nos mira
con vaga y fatigada indiferencia.

III

Cómo estamos de jodidos, serás
absuelto de todos tus pecados
pero tus errores jamás
te serán perdonados,

el antinegacionista rezonga:
ya no quiero que me digas “te quiero”,
la antimateria gemía, jodida,
las grasientas grietas del universo,

el paraíso fue devastado
por los mismos que inventaron el mito
del paraíso, para temores
se pintan colores, fodidos vamos

confundiendo jayanes con mutantes
después de quince meses sin vivir.

IV

Mejor menos,
antes lo dijo Baltasar Gracián
en seco endecasílabo:
“lo bueno, si breve, dos veces bueno”

[B+b = 2B]
elidiendo el verbo, eso sí,
pero hasta que Mies Van der Rohe
(si bien la frase no era suya)

no popularizó el “less is more”,
esto es: “menos es más”
[− = +]
la cosa no estuvo del todo clara,

porque en realidad a Gracián
le había quedado un poquito largo.

V

Sabes que no sabes
cómo has llegado hasta aquí,
pero sabes, mal de ti,
que sabes por qué aún sigues así,

reúsalo, úsalo, abúsalo,
qué picotea esa paloma
en tu mojado tejado,
semillas, claro, que el viento trae,

gímelo, ládralo, aúllalo,
semillas, cierto, que el viento hurta,
si no sabes, mal de ti,
ni por qué esto está así, pero

no hay nada como tener a alguien
que te diga lo que tienes que hacer.

VI

Tú no eres imbécil,
crees que estás diciendo la verdad,
eso crees, tan solo
porque dices lo que crees saber,

nadie quiere ser imbécil,
nadie cree ser imbécil,
entonces, quién es ese santo imbécil
que no deja de torrar los collones,

ah, parece ser que soy yo, perdón,
guichar es mucho mejor que follar,
musitó el joven sacerdote
recién llegado de la meseta,

ladra el perro en el chamizo,
aúlla el lobo solo en la montiña.

VII

Incluso reconoce los errores
que jamás has cometido,
de cualquier modo y pese a todo
jamás te serán perdonados,

condonados ni reubicados
en ningún vano desván del averno,
para terrores se esculpen colores,
de cualquier modo, y sobre todo,

destruye tras un año tus sonetos,
los traidores serán juzgados
en su peor día, y sea tu lema:
cada moco con su flema,

mastica sin desmayo tu estulticia,
escupe las espinas de tu ardor.


egm.2021