Meigallo


—Espera que te diga
refrán, conjuro e higa;

aguarda que te cuente:
pinar, camino y puente;

y luego que te explique:
encuentro, riña y pique;

espera a que te haga
puñal, cuchillo o daga…

y ahora ya te esfumo
en vaho, niebla y humo.



Acudí a la bruja de la aldea abandonada. Tuve que pagarle en oro. Le pedí que me liberara del meigallo en que las tres brujas de la playa me habían atrapado para encoñarme con la más joven de ellas. Y esto dijo. Duro, fue. Pero así lo hice. Sin testigo ni huella.

egm.2021



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