Hilda Doolittle (H. D.)

Príapo, Guardián de los huertos


Vi la primera pera
cuando caía.
El enjambre amarillo,
las busca-mieles, doradas bandas,
no era más veloz que yo
—¡libradnos de la hermosura!—
y caí postrada, llorando;
vos nos habéis despellejado
con vuestras flores,
¡libradnos de la hermosura
de los árboles frutales!

Las busca-mieles
no se detuvieron,
atronaban el aire con su canción,
y yo, sola, me postré.

Oh, de tosca talla,
dios del huerto,
os traigo una ofrenda;
vos, único sin belleza
—hijo de un dios—,
libradnos de la hermosura.

Las avellanas caídas,
despojadas ya de sus verdes vainas,
los racimos, rojo púrpura,
sus uvas chorreando vino,
granadas ya abiertas,
y el higo arrugado,
e intactos membrillos,
os traigo en ofrenda.
 


H. D. Priapus. Keeper-of-Orchards (bartleby)
H. D. Priapus. Keeper-of-Orchards (poetryfoundation)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Priapus
Keeper-of-Orchards

I saw the first pear
As it fell.
The honey-seeking, golden-banded,
The yellow swarm
Was not more fleet than I,
(Spare us from loveliness!)
And I fell prostrate,
Crying,
Thou hast flayed us with thy blossoms;
Spare us the beauty
Of fruit-trees!

The honey-seeking
Paused not,
The air thundered with their song,
And I alone was prostrate.

O rough-hewn
God of the orchard,
I bring thee an offering;
Do thou, alone unbeautiful
(Son of the god),
Spare us from loveliness.

The fallen hazel-nuts,
Stripped late of their green sheaths,
The grapes, red-purple,
Their berries dripping with wine,
Pomegranates already broken,
And shrunken fig,
And quinces untouched,
I bring thee as offering.