Asclepíades de Samos

[Dardo]


Larga y lluviosa noche;   se ocultan ya las Pléyades
y yo, empapado, aún sigo   rondando ante su puerta,
loco por esa pérfida,   pues Cipris me ha lanzado
un dardo, no de amor,   sino de hiriente fuego.
  


Versión de Enrique Gutiérrez Miranda



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