Décio Pignatari

El juglar y la prostituta negra


Farsa trágica

 
Donde eras la mujer acostada, tras
los oficios de la penumbra, ahora
eres un poema:

Cansada cornucopia entre guirnaldas de rosas mustias.

Es a la hora carbóni-
ca y el sol en bochorno
entre soñando e insomne.

La legión de los ofendidos solicita
tus piernas en M,
silenciosa molienda del crepúsculo.

Es la hora del río, el grueso río que lento fluye
fluye por las navajas de las persianas,
río oscuro. Espejos y ataúdes
en mudo destierro navegan:
Miraste en el féretro y mueres en el espejo.
Mueres. Intermueres.
Inter —ataúd y espejo— mueres.

Tu lámpara en volutas —polvo
barroco sopesando siete
naranjas podridas— y tu lecho de plomo
tienen las galas del cortejo:

Todo pasa en este río menos el río.

Minerales, flora y cartílago
acuden con dos moluscos
mustios y cansados
para que yo te componga, recomponiendo:

Cansada cornucopia entre guirnaldas de rosas mustias.

(Modelo en reposo. Se mueven las mortajas de las
persianas. Guillotinas de luz lapidan tu dorso en rosa:
tienes un puño cercenado y un seno bebiendo en la
sombra. Inicias el ciclo de los cristales y ya escintilas.)

Tu al(gema negra)coba así deletreada a cáma-
ra lenta, levantas la frente y propalas:
«Hay una estatua ahogada…» —¡A cámara lenta he dicho!—.
«Existe una esta-
tu-a-hogada y un poeta feliz(mente
¡en laureles ardo!) ¡Cómo los lamento y
cómo los desconozco!
Lloremos por ambos».

Lloremos por todos. Sollozo, y entonandum
litúrgico improperio a dos voces
componemos un simbólico epicedio AAquella
que acostada era un poema y ya no lo es más.

En suspenso el aliento, inicias el gran ciclo
subterráneo del retorno
a las grandes amistades sin memoria
y te empodreces:

Cansada cornucopia entre guirnaldas de rosas mustias.

 


NOTA
Se pierden un par de juegos de palabras: en al(…)coba entre alcova (alcoba) y cova (cueva), y en feliz-mente entre feliz ardo y felizardo (persona suertuda, muy afortunada). Respecto a entoandum copio la nota de los poesiólogos I. M. Simon y V. Dantas en Poesia concreta (ver enlace abajo): “Entoandum: pastiche del latín, por aproximación con Te-deum, en el contexto pseudolitúrgico del poema”; también podría ser un latinajo compuesto a partir de entonando (entonar en portugués es igual que en español, aunque entonación es entoação, sin la segunda n) más la terminación um (que en portugués es también el artículo un), lo que podría entenderse como entonando um (entonando un [litúrgico improperio]), quizá.

Décio Pignatari. O jogral e a prostituta negra (monoskop.org / Poesia concreta)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

O jogral e a prostituta negra

Onde eras a mulher deitada, depois
dos ofícios da penumbra, agora
és um poema:

Cansada cornucópia entre festões de rosas murchas.

É à hora carbôni-
ca e o sol em mormaço
entre sonhando e insone.

A legião dos ofendidos demanda
tuas pernas em M,
silenciosa moenda do crepúsculo.

É a hora do rio, o grosso rio que lento flui
flui pelas navalhas das persianas,
rio escuro. Espelhos e ataúdes
em mudo desterro navegam:
Miraste no esquife e morres no espelho.
Morres. Intermorres.
Inter (ataúde e espelho) morres.

Teu lustre em volutas (polvo
barroco sopesando sete
laranjas podres) e teu leito de chumbo
têm as galas do cortejo:

Tudo passa neste rio, menos o rio.

Minérios, flora e cartilagem
acodem com dois moluscos
murchos e cansados,
para que eu te componha, recompondo:

Cansada cornucópia entre festões de rosas murchas.

(Modelo em repouso. Correm-se as mortalhas das
persianas. Guilhotinas de luz lapidam o teu dorso em
rosa: tens um punho decepado e um seio bebendo
na sombra. Inicias o ciclo dos cristais e já cintilas.)

Tua al(gema negra)cova assim soletrada em câma-
ra lenta, levantas a fronte e propalas:
“Há uma estátua afogada…” (Em câmara lenta! – disse).
“Existe uma está-
tua afogada e um poeta feliz(ardo -o
em louros!). Como os lamento e
como os desconheço!
Choremos por ambos.”

Choremos por todos – soluço, e entoandum
litúrgico impropério a duas vozes
compomos um simbólico epicédio AAquela
que deitada era um poema e o não é mais.

Suspenso o fôlego, inicias o grande ciclo
subterrâneo de retorno
às grandes amizades sem memória
e já apodreces:

Cansada cornucópia entre festões de rosas murchas.