Altivamente inalcanzables,

los cisnes vuelan blancos
más allá del acantilado, sobre
el laberinto azul
del tiempo eternamente inalcanzable.

¿Recuerdas cuando, azules,
éramos cisnes que volaban sobre
el blanco laberinto
del tiempo, altivamente inalcanzables?

Pero estos cisnes vuelan
blancos sobre el lejano laberinto
del tiempo altivo,
azul y eternamente inalcanzable.

Blancos y ajenos vuelan
los cisnes en la blanca lejanía,
más allá del acantilado
del tiempo, altivamente inalcanzables.
.


ēgm. 2011

Flores si nieva

Para Nuria M. M.
.

Trae flores si nieva
o una postal de Gilbert & George
comprada de paso al volver.

Tráeme un beso nevado con copos
bordando tu gorro de lana;
un beso de flores y frío.

Trae una botella de vino tinto
y una lata de mejillones
de la tienda de abajo.

Trae algunas flores si nieva
y un poco de aire limpio de invierno
en tus desfondados bolsillos.

Y pondremos las flores
en un feo vaso grande con agua
junto a la ventana empañada.

Miraremos nevar bebiendo
el vino barato con mejillones.
Y la nieve nos abrazará.

Y follaremos girando despacio,
sin que se deslice la manta,
mientras el perro nos mira sabiendo.

Trae flores si nieva
y algún recuerdo del tiempo esquivado
que en la nieve se ha ido.

Que en la nieve se fue
y nunca pudo volver a encontrarnos.
Trae algunas flores de nieve.

Trae flores si nieva
o una postal de Gilbert & George.
Y la pegaremos en la pared.
.


ēgm. 2011

Soneto a Cirlot en Santa Mónica

Nadie habla en el espacio, nadie canta.
J.E. Cirlot

.

Envueltas tras las letras las espadas,
soldado a su pesar, mas no poeta,
cifrados ya los versos con la treta
de no mostrar el alma de las hadas

sino sus varios nombres en variadas
variantes que varían la concreta
dicción de una emoción de abstracto esteta,
huido de un nadir de inanes nadas

y sima de silencios sin salida,
mitólogo y mitómano absoluto,
a él, aun de recio hierro bruto

calzada la coraza con la vida,
las hadas, las espadas, los dragones
le son del viejo mito nuevos dones.
.


ēgm. 2011

El gris

Entonces los ordenadores
no cabían encima de las mesas,
íbamos los dos y el perro
por el camino viejo de la sierra,
a cada lado del puente

acechaban los mismos árboles,
fresnos, abedules,
de deshojadas ramas silenciosas,
urracas, cuervos
eran los ecos de la tarde,

entonces un teléfono
era algo en el extremo de un cable,
caminábamos por el bosque
como tramperos ebrios,
cayéndonos en la nieve,

buscando una puesta de sol,
un gris preciso en el crepúsculo
que no existe en ningún otro lugar,
té y coñac en el albergue
del urogallo disecado,

entonces la crueldad
era tan primitiva como siempre,
en la carretera del puerto,
profunda umbría y misteriosa,
el invierno parecía eterno,

sin principio ni tiempo, infinito,
y los brillos de la luz
entre las ramas amenazadoras
eran reflejos de un caleidoscopio
girando abierto desde el cielo

hacia los musgos ocultos
en la profundidad del bosque,
entonces los caleidoscopios
tenían tanta magia como ahora,
y, urracas, cuervos,

con el áspero graznido
en el claro surgió el gris
sobre una montaña azulada,
el gris crepuscular buscado,
cazado en la trampa de la retina,

blancos, lilas, azules, pero el gris,
el gris fundente
único del crepúsculo de invierno,
fijado para siempre en la memoria
sin píxeles ni negativo,

indeleble como un beso
bajo los pinares nevados,
y también entonces,
entonces las cámaras fotográficas
eran tan prescindibles como ahora.
.


ēgm. 2011

Otro alguien

Alguien que se parece a mí,
alguien como una imagen
en un espejo empañado
o una caricatura, o un dibujo
de una artista callejera,

bastante parecido
pero ligeramente deformado,
algún alguien con mis gestos
o un remedo de ellos,
alguien que imita mi acento

como un humorista televisivo,
no demasiado bien pero con éxito,
risas, ja ja ja,
carcajadas del público
que asiste en directo al plató,

alguien que usa ropa como la mía,
vaqueros y cazadoras
pero no de las mismas marcas,
alguien que pretende saber
lo mismo que yo sé

pero que no sabe ni apenas briznas,
mal le pesara saber,
alguien que dice lo contrario
de lo que se cree que está diciendo
pero que piensa aquello

que se supone que debe pensar,
más risas en directo, ja ja ja,
Enrique has vuelto a pasarte,
un alguien que parece
que algo quizá se pareciera a mí

sin ser en realidad
más que una caricatura en la acera
cuando está empezando a llover,
un trozo de cartón mojado
con manchones emborronados,

alguien que ya ha tomado mi lugar
no con mi consentimiento
pero sí con mi aquiescencia,
solo por la pura pereza
de no decir oye ya está bien,

alguien que con su mala imitación,
risas, ja ja ja,
ha convencido a unos cuantos
torpes y desorientados
de que es lo que no es

y está ya convenciéndose a sí mismo,
igual de torpe y desorientado,
más risas en el plató, ja ja ja,
Enrique eres genial,
de que es quien realmente no es.
.


ēgm. 2011