Constantino Cavafis

Melancolía de Jasón, hijo de Cleandro, poeta en Comagene, 595 d.C.


Esta vejez de mi cuerpo y mi aspecto
herida es de daga terrible.
No puedo hallar consuelo.
Y acudo a ti, Arte de Poesía,
pues de remedios entiendes:
procura adormecer el dolor,
plena de Imaginación y Palabra.

Herida es de daga terrible…
Trae tus remedios, Arte de Poesía,
y haz que —por un tiempo— no sienta la herida.
 


Κωνσταντῖνος Καβάφης. Μελαγχολία τοῦ Ἰάσωνος Κλεάνδρου ποιητοῦ ἐν Κομμαγηνῇ· 595 μ.Χ. (ebooks.edu.gr)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda

Μελαγχολία τοῦ Ἰάσωνος Κλεάνδρου ποιητοῦ ἐν Κομμαγηνῇ· 595 μ.Χ.

Το γήρασμα του σώματος και της μορφής μου
είναι πληγή από φρικτό μαχαίρι.
Δεν έχω εγκαρτέρησι καμιά.
Εις σε προστρέχω Τέχνη της Ποιήσεως,
που κάπως ξέρεις από φάρμακα
νάρκης του άλγους δοκιμές, εν Φαντασία και Λόγω.

Είναι πληγή από φρικτό μαχαίρι.—
Τα φάρμακά σου φέρε Τέχνη της Ποιήσεως,
που κάμνουνε —για λίγο— να μη νοιώθεται η πληγή.



Maud Joiret

Lecciones


Lecciones
de francés
de literatura
y clases prácticas
secreción
indudable
pino
arqueado
cerca de los dedos
inexpertos
intuyendo el ascenso
hacia un objetivo
la salida de emergencia
cruzada, pronto, al fin
por primera vez
asir con ambas manos
el miembro tenso
y

a
  m
   a
    s
    a
   r
  l
o.

nueva asignatura
la mecánica
de los cilindros
para colorear
las mejillas
.


Maud Joiret. Leçons (lupitovi.tumblr)
Maud Joiret(objectifplumes.be)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Leçons

Leçons
de français
de littérature
et de choses
cyprine
véritable
pine
arquée
au bout des doigts
novices
pressentant la montée
vers un accomplissement
la porte de secours
franchie, bientôt, enfin
première fois
saisir à pleines mains
le membre tendu
et
le
m
a
l
a
x
e
r.

nouvelle matière
la mécanique
des cylindres
à donne le rouge
aux joues



Malnutrición


I found I needed no other fare.
Paul Batchelor
 

1. Frutos secos

En el tiempo de las almendras,
chinches y arañas;
por el tiempo de las castañas,
escolopendras.
 

2. Frutos rojos

En el tiempo de las cerezas,
vivas punzadas;
con el tiempo de las granadas,
delicadezas.
 

3. Frutos agrios

En el tiempo de los limones,
líquidos celos;
tras el tiempo de los pomelos,
inundaciones.
 

&. Fruta fresca

ella, como a un patán hambriento,
solo me daba,
y hallé que no necesitaba
otro alimento.

egm.2020-21



La modelo


Sie trinkt im Nachtklub immer Sekt
(korrekt)

R. Hütter / K. Bartos / E. Schult

  
presume de lindas
y largas piernas y
perfectos pechos semiesféricos,

la modelo duerme
entre sábanas inmensas
y vive sobre
unos tacones infinitos,

la modelo camina
como una diosa y baila
como una serpiente alada,

la modelo hace
que te sientas como en las nubes
y en la mina al mismo tiempo,

la modelo no tiene estudios
ni los necesita porque ella sabe
lo que sabe y eso es todo
lo que hay que saber,

la modelo habla
tres o cuatro idiomas
pero le basta una mirada
para decirte que no eres apto
para ella aunque a veces te permite
que la utilices como un juguete,

la modelo ha dejado
a su novio futbolista
por un industrial de éxito
con el que dice que va a casarse
porque está muy
muy muy enamorada,

la modelo se pasea
en ropa interior por las calles
y se exhibe desnuda en los clubs
nocturnos más exclusivos,

la modelo bebe
solo cócteles sin alcohol
o un sorbo de champán francés
por el que alguien acaba abonando
la botella entera,

la modelo gana algo más
que lo justo para comer
pero tampoco come gran cosa
y jamás paga en los restaurantes,

la modelo tiene
un futuro muy incierto aunque
lo que menos le preocupa es
la incertidumbre del futuro,

la modelo ha vuelto a llamarte
para una sesión de fotos
y tú adivinas exactamente
en qué terminará eso, porque

la modelo se mueve
como un ángel
recién surgido del infierno,

la modelo sabe
cuanto hay que saber y tú
estás bien pillado
por donde más te abrasa.

egm.2021

Parcialmente inspirado por:


Kraftwerk. Das Model 

Kraftwerk. The Model (Long version)


Wendell Berry

Cuestionario


1. ¿Cuánto veneno estás dispuesto
a tragar por el triunfo del libre
mercado y el comercio global? Por favor
enumera tus venenos preferidos.

2. ¿Cuánto mal estás dispuesto
a ocasionar en nombre de la bondad?
Completa los siguientes espacios en blanco
con los nombres de tus crueldades
y actos de odio favoritos.

3. ¿Qué sacrificios estás preparado
para hacer por la cultura y la civilización?
Por favor, detalla los monumentos,
santuarios y obras de arte
que destruirías de buena gana.

4. ¿Qué partes de nuestro amado
país estás dispuesto a profanar
por la causa del patriotismo y la bandera?
Enumera en los siguientes espacios
las montañas, ríos, ciudades y pueblos
de los que podrías prescindir más fácilmente.

5. Expresa brevemente las ideas, ideales o esperanzas,
las fuentes de energía y los niveles de seguridad
por los que matarías a un niño.
Nombra, por favor, a los niños
a los que estarías dispuesto a matar.
  


Wendell Berry. Questionnaire (reflections.yale)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Questionnaire

1. How much poison are you willing
to eat for the success of the free
market and global trade? Please
name your preferred poisons.

2. For the sake of goodness, how much
evil are you willing to do?
Fill in the following blanks
with the names of your favorite
evils and acts of hatred.

3. What sacrifices are you prepared
to make for culture and civilization?
Please list the monuments, shrines,
and works of art you would
most willingly destroy.

4. In the name of patriotism and
the flag, how much of our beloved
land are you willing to desecrate?
List in the following spaces
the mountains, rivers, towns, farms
you could most readily do without.

5. State briefly the ideas, ideals, or hopes,
the energy sources, the kinds of security,
for which you would kill a child.
Name, please, the children whom
you would be willing to kill.


Amanda Palmer reads “Questionnaire” by Wendell Berry


Babilonia

Canto a Ishtar


Ishtar, la incansable, proclama:
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
La sacerdotisa en el templo:
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Los muchachos expectantes:
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Y las muchachas también:
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Alguien fue a ella diciendo:
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
«Ven, entrégate a mí».
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Otro se le acercó y dijo:
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
«Ven, que acaricie tu vulva».
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
«Cuando me entregue a ti».
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
«Que acudan todos los jóvenes».
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
«Vayamos a un lugar a la sombra».
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Siete ante ella, siete a su espalda.
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Sesenta y sesenta gozan su vagina.
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Se cansan los hombres, pero no Ishtar.
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
«Ponedlo en la hermosa vulva, hombres».
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Así les habló la doncella.
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!
Y los jóvenes acataron su orden.
   ¡El júbilo sustenta la ciudad!

                      •  •  •

Un canto a Ishtar. En el año en que Hammurabi se convirtió en rey.
ŠEG₅.ŠEG₅-bēlu-rēṣūšu, hijo de Šumu-libši, lo escribió.
  


Ishtar Has an Orgy (HS 1879) (mostlydeadlanguages.tumblr)
Nathan Wasserman. Edition and translation (oracc.iaas.upenn.edu)
Universität Jena. La tablilla HS 1879 en 3D
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda sobre las traducciones al inglés de Slightly Alive Translations y N. Wasserman. Se han añadido algunas palabras al principio del texto (que aparece fragmentado, como puede verse en la imagen) para darle consistencia. El fragmento de la primera línea, en inglés Telītum, la[dy of …], (Telītum, señora de…), se ha convertido en Ishtar, la incansable; Telītum es un epíteto de Ishtar con el significado de “la capaz”, the capable one (K. Radner / E. Robson, The Oxford Handbook of Cuneiform Culture, p. 129). Hammurabi sucedió a su padre, Sîn-Muballit, en el trono de Babilonia en 1792 a. C., hace más de 3800 años, aunque el canto, quizá parte de un rito de carácter sexual, podría ser más antiguo.

Mi interpretación: Ishtar llega a la ciudad de Babilonia donde proclama que la alegría del sexo es la base de una ciudad. Así lo repite su sacerdotisa y los jóvenes que la acompañan. Uno se acerca a ella y afirma que quiere poseerla, otro pretende acariciar su vulva. La diosa le responde que podrá hacerlo cuando ella se entregue a él, como a todos los demás. Entonces ordena que acudan todos los hombres de la ciudad y los lleva a un lugar más apropiado, en el texto “a la sombra de las murallas de la ciudad” que era donde las prostitutas esperaban a sus clientes. Siete se sitúan ante ella y siete detrás; “sesenta y sesenta”, es decir, multitudes, “se desahogan repetidamente en su vagina”, según la traducción de Wasserman. Pero los hombres se fatigan, aunque no así Ishtar, la diosa del amor y el sexo, que les anima: “Ponedlo en mi hermosa vulva, muchachos”. Y los hombres no pueden hacer otra cosa que obedecer sus órdenes.

La tablilla HS 1879


El augurio de Akhmatova


¿En qué esta era es peor que las pasadas?
¿Quizá en que, criaturas irreflexivas,
hemos causado la más negra herida
a la Tierra y no sabemos curarla?

De Oriente a Occidente brillan soberbias
ciudades, pero la Huesuda ha estado
marcando cada puerta y convocando
a los buitres. Y los buitres ya vuelan.



Ahora, pasada la mitad de 2021, vuelvo a este poema de Anna Akhmatova, publicado hace un siglo, que versioné libremente a comienzos de 2020. El augurio de Akhmatova resultó ser más profético de lo que yo podría haber imaginado, y apenas dos meses más tarde estábamos sumidos en una pesadilla que no parece ir a terminar pronto. Mientras, los buitres aún vuelan.
Siguiendo este enlace puede leerse la entrada del 19 de enero de 2020 con dos traducciones al español, otra al inglés  y el original ruso del poema de Akhmatova. Por cierto el poema en ruso tiene rima, como esta versión, aunque en este caso es asonante.

egm.2020



De las cobras


Fingen y mienten tranquilos
sin recelar la caída,
tuercen y enredan los hilos,
juran con voz de dos filos,
pero la parca es sufrida,

y así se van con los años
por la cloaca del tiempo
dejando atrás sus amaños,
sus atropellos y engaños,
para la hoz no hay destiempo,

y aunque pagaran que en versos
les alabasen sus obras,
las buenas gentes adversos
los verán siempre, perversos
como la hiel de las cobras.

egm.2021


Hilda Doolittle (H. D.)

Príapo, Guardián de los huertos


Vi la primera pera
cuando caía.
El enjambre amarillo,
las busca-mieles, doradas bandas,
no era más veloz que yo
—¡libradnos de la hermosura!—
y caí postrada, llorando;
vos nos habéis despellejado
con vuestras flores,
¡libradnos de la hermosura
de los árboles frutales!

Las busca-mieles
no se detuvieron,
atronaban el aire con su canción,
y yo, sola, me postré.

Oh, de tosca talla,
dios del huerto,
os traigo una ofrenda;
vos, único sin belleza
—hijo de un dios—,
libradnos de la hermosura.

Las avellanas caídas,
despojadas ya de sus verdes vainas,
los racimos, rojo púrpura,
sus uvas chorreando vino,
granadas ya abiertas,
y el higo arrugado,
e intactos membrillos,
os traigo en ofrenda.
 


H. D. Priapus. Keeper-of-Orchards (bartleby)
H. D. Priapus. Keeper-of-Orchards (poetryfoundation)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Priapus
Keeper-of-Orchards

I saw the first pear
As it fell.
The honey-seeking, golden-banded,
The yellow swarm
Was not more fleet than I,
(Spare us from loveliness!)
And I fell prostrate,
Crying,
Thou hast flayed us with thy blossoms;
Spare us the beauty
Of fruit-trees!

The honey-seeking
Paused not,
The air thundered with their song,
And I alone was prostrate.

O rough-hewn
God of the orchard,
I bring thee an offering;
Do thou, alone unbeautiful
(Son of the god),
Spare us from loveliness.

The fallen hazel-nuts,
Stripped late of their green sheaths,
The grapes, red-purple,
Their berries dripping with wine,
Pomegranates already broken,
And shrunken fig,
And quinces untouched,
I bring thee as offering.



Admonición de fray Henríquez del Gutambaco a los entrometidos ruines y falsos lenguaraces


Quien posea probidad
cuide en esta admonición
y verá con claridad
en el mundanal turbión:

con asaz moderación
inquiera el sabio verdad
y preste parca atención
a hablillas en mezquindad,

pues grande curiosidad,
junto a baja discreción,
causa harta iniquidad
y no escasa convulsión,

y el curioso a saciedad
vive en grande obscuridad.


Gualterio Henríquez de Miranda, conocido como fray Henríquez del Gutambaco, fue un predicador y misionero español de la orden de los pedigüenses-caminenses nacido el 15 de julio de 1579 en Gutambaco de los Pedrotes, provincia de Burcegona, y muerto en fecha incierta, entre 1610 y 1620, capturado y, al parecer, devorado por alguna de las tribus tupitainas de la cuenca del río Guaquimí, en el actual Parijá Central. Se conservan de él, en el Museo Eclesiástico burcegonés, varias cartas y sermones y un par de docenas de poemas didácticos y morales de irregular calidad literaria.

egm.2021



El amor abstruso


Avanza el agua crespa la dudosa
nereida en sus escamas verdeantes
trenzando laberintos a la niebla,

oblicua una mirada en los algares
nevó los arrecifes de la noche;
incógnita temible por sabida:

abstruso es el amor como los sueños.
Algares son mis ojos en la bruma
negando las escamas que me intrincan;

terrífica sirena en sus aletas
orzaba sobre el bentos hacia el éter
nublado de artimañas y extravíos:

inmerso en los meandros del océano
abstruso es el amor y su agonía.
Allá en el agua oscura de las algas,

nadando en turbias olas impacientes,
trafica con neblinas la voluble
ondina sin piedades ni consuelos;

no dudes de los astros ni los antros:
incluso en los placeres abisales
abstruso es el amor, amada mía.

egm.2021


Meigallo


—Espera que te diga
refrán, conjuro e higa;

aguarda que te cuente:
pinar, camino y puente;

y luego que te explique:
encuentro, riña y pique;

espera a que te haga
puñal, cuchillo o daga…

y ahora ya te esfumo
en vaho, niebla y humo.



Acudí a la bruja de la aldea abandonada. Tuve que pagarle en oro. Le pedí que me liberara del meigallo en que las tres brujas de la playa me habían atrapado para encoñarme con la más joven de ellas. Y esto dijo. Duro, fue. Pero así lo hice. Sin testigo ni huella.

egm.2021



De la sombra y el eco



1. Eco y sombra

¿Cuál es el eco,
cuál es la sombra
que al eco asombra
y en sombra es hueco?

¿Cuál es la sombra
que en hueco es eco?
¿Cuál eco es hueco
y en sombra asombra?

¿Cuál es el eco
que asombra en sombra?
¿Cuál sombra asombra
y es eco en hueco?

¿Cuál solo sombra
ni apenas eco?


2. Sombra y eco

I
En Física

—ruido al trasluz,
trasluz en ruido—
es el eco la sombra del sonido
y la sombra es el eco de la luz.

II
Pero el Hombre:

Un eco en la sombra,
la sombra en el hueco;
la sombra del eco:
de un hueco la sombra.

III
De donde,

apenas eco,
tan solo sombra:
el Hombre asombra
de mero hueco.

egm.2021


Creados crédulos


Digo con perfecta fe
que las oraciones preceden a Dios.
Yehuda Amichai

   
En verdad os digo,
descreídamente,
que los sacerdotes
precedieron a los dioses:
los sacerdotes
crearon a los dioses,
y los dioses crearon a los hombres.

Hombres que creen a los sacerdotes,
sacerdotes que inventan a los dioses,
dioses que crean a los hombres.

En verdad los sacerdotes
hicieron a los dioses
y los dioses hicieron a los hombres,
a esta humanidad,
a los hombres tal como lo son hoy.

Podrían haber sido otros hombres,
otra humanidad,
si no hubieran existido los dioses
—ni las religiones—,
pero a estos crédulos hombres
los han moldeado los dioses
a su imagen y semejanza.

Dioses que idearon los sacerdotes
a semejanza e imagen
de su propia estulticia y mezquindad.

En verdad, en verdad os digo.

egm.2021


Jenna Barton

Horóscopos sobre ti, IV


 
Aries: El aire eléctrico de una tormenta lejana te atrae hacia campos que se vuelven dorados bajo la luz oblicua. Nubes negras en el horizonte te llenan de un atroz anhelo por algo que sientes pero no puedes saber: una devoción terrible a un lugar sin forma, un amor que arde sin nombre.

Tauro: Extraños recuerdos surgen justo antes de dormir: una noche de cigarras chirriantes en la que tú jadeas vehementemente en la oscuridad, avanzando a ras del suelo por detrás de un patio de escuela vacío, el aire cargado de olor a hierba cortada y pelo de animal, el lamento de un tren lejano. Dudas de qué te pertenece aquí.

Géminis: El sueño no llega como antes solía y el aire tardío arrastra el olor de las hojas mojadas y la lenta descomposición. Sobre ti presiona un manto de tierra y maleza que llena tus pulmones. Por la noche ves ciervos en cada sombra, yendo a saltos hacia los árboles, siempre lejos.

Cáncer: En lo profundo del bosque cuelga una capa suspendida sobre el lecho de un río seco; una tela que se mueve como carne traslúcida sobre las piedras, desviando la luz. Una voz tiembla al otro lado y una docena de delgadas manos se extienden hacia ti detrás del velo, para acunarte, para llevarte de nuevo a casa.

Leo: Los días cegadores se convierten poco a poco en horas aterciopeladas, lejos de la luz. Tu cabeza cobra vida en la oscuridad, una variedad de sonidos llena de alas batientes y extendido verde. Mírate al espejo para verte a ti mismo, desconocido e intruso, un animal salvaje que te observa a través de tus ojos.

Virgo: Es otro corazón ahora, moviéndose debajo de tu piel; una cosa dormida que se da la vuelta, inquieta en su sueño final. Te conviertes en algo nuevo la noche en que se despierta, y si alguien que te busca grita tu nombre en el bosque, el sonido se pierde bajo el estruendo de los grillos, olvidado al fin.

Libra: Lo encontrarás tirado en el pavimento al morir la noche, un dios inescrutable cuya cabeza se ha inclinado hacia atrás al regresar al suelo. Dirá su secreto final bajo el balanceo de las líneas eléctricas, a través de la chisporroteante estática, gutural de dolor. Quédate hasta que se calme el aire.

Escorpio: Hay algo que has olvidado, aunque no se ha ido del todo. Al intentar recordarlo te invade una especie de dolor triste, un malestar en los ojos y los brazos. Deja que tus manos te guíen hacia algo sepultado en el fondo del lago, cerca de la orilla, enterrado en limo: huesos que una vez fueron tuyos.

Sagitario: Visiones que desgarran las esquinas de los ojos y pelan los bordes a su alrededor. Hay algo justo debajo, otro lugar que vuelve atrás como un reflejo nebuloso, a la vez familiar y extraño. Va y viene, te corta la respiración, te deja mirando hacia una montaña lejana que nunca estuvo allí.

Capricornio: En sueños escuchas un lenguaje sin palabras, un susurro grave desde las profundidades del suelo, un zumbido en el aire en torno a ti. Al despertar encuentras una hoja amarga enrollada debajo de tu lengua y un círculo de hierba junto a tu cuello. Afuera el mundo murmura, y cada sonido es como una voz.

Acuario: Al amanecer pilares de humo blanco flotan como fantasmas entre los árboles, sin llamas y agitándose entre las hojas secas. Cuéntalos antes de que se desvanezcan en la luz del día: los dejaron para tus ojos, un mensaje para marcar los días hasta que regresen a por ti. Debes esperar fuera a que lleguen.

Piscis: Para tus ojos el cielo se mueve más rápido que antes, barriendo nubes por el paisaje como rompientes en el mar. Tu sangre parece fría, acelerada, y las estrellas atraviesan el manto negro de arriba como indicadores bajo los faros, como si el mundo estuviera cayéndose.
 _


Jenna Barton. Horoscopes about you, IV (dappermouth.tumblr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Horoscopes about you, IV

Aries: The electric air of a far-off storm draws you out, toward fields gone gold in the slanting light. Black clouds on the horizon fill you with awful yearning for what you feel but cannot know — a fearful devotion to a place without shape, a love that burns with no name.

Taurus: Strange memories rise up just before sleep — a buzzing cicada night where you pant hotly through the dark, pacing low to the ground behind an empty schoolyard, air thick with the smell of snapped weeds and animal hair, the wail of a distant train. You aren’t sure what belongs to you here.

Gemini: Sleep doesn’t come like it used to, and the late air hangs heavy with the smell of wet leaves and slow decay. It presses on you, a blanket of earth and underbrush that fills your lungs. At night, you see deer in every shadow, bounding away into the trees, always away.

Cancer: Deep in the woods, a sheet hangs suspended above a dry riverbed — a cloth which moves like translucent flesh over the stones, bending the light away. A voice trembles on the other side, and a dozen thin hands stretch out for you behind the veil, to cradle you, to pull you home again.

Leo: Blinding days slip slowly into velvet hours, away from the light. Your head comes alive in the dark, a menagerie of sound, full of beating wings and unfurling green. Look into a mirror to see yourself, unfamiliar and intruded upon, a wild animal watching you through your eyes.

Virgo: It’s another heart, now, shifting beneath your skin — a sleeping thing turning over, restless in its final dream. You become something new on the night that it wakes, and if some searcher calls out your name in the woods, the sound is lost beneath the roar of crickets, forgotten at last.

Libra: You’ll find it lying across the pavement in the dead of night, an inscrutable god whose head curls back as it returns to the ground. It will speak its final secret below the swaying powerlines, through the sizzling static, guttural with grief. Stay until the air goes quiet.

Scorpio: There is something you’ve forgotten, though it’s not entirely gone. Trying to remember it now brings a sad sort of pain, an aching in your eyes and arms. Let your hands guide you to something buried beneath the lake, near the shore — entombed in silt, bones that once were yours.

Sagittarius: Visions tear at the corners of your eyes, peeling around the edges. There’s something just beneath, another place turned back like a hazy reflection, at once familiar and strange. It comes and goes, hitches your breath, leaves you gazing toward a distant mountain that was never there.

Capricorn: In dreams you hear a language without words, a low humming from deep below the ground, a buzz in the air around you. You wake to find a bitter leaf curled beneath your tongue, and a circlet of grass about your neck. Outside, the world is murmuring, and each sound is like a voice.

Aquarius: At dawn, pillars of white smoke float like phantoms between the trees, flameless and churning among the dry leaves. Count them before they fade in the light of day — they were left for your eyes, a message to mark the days until they return for you. Be waiting outside when they arrive.

Pisces: To your eyes, the sky moves faster than it did before, sweeping clouds across the landscape like breakers on the sea. Your blood feels cold, rushed, and the stars streak across the black mantle above, like tracers behind headlights, like the world is falling away.



Llueve


arrafagadamente
entre los astros,
predestinado el portador
de la codicia acecha
en los extenuados bajíos
del cuerpo,
visceralmente atraído
a la vida irreal,
consumido el ocaso,
cauteloso estertor,
enjaulado el ardor
que el pecho acaricia
de la inocencia, querubines
juegan en el jardín
de la credulidad, amor,
hablas de corazón cansado,
el alma como idea
evanescida,
cándidos, esclavos somos
del tiempo y la línea,
atados a la agonía,
íntima turbulencia,
convencidos en sentimiento,
memoria de árbol
en sus hojas, atávica
lealtad rotunda
al sexo
y la comida, el apetito
y el hambre jamás
bien articulados,
para que los pensamientos
suaves sean,
apariencia envuelta
en lenitivas gasas,
caemos, aullamos
malheridos, seguimos
a dioses improbables
e inverosímiles sacerdotes,
abrojos tus ojos,
consuelos dudosos,
el mar,
la arena,
sufragamos
en tasas y portazgos
las redes de autopistas
que solo ellos disfrutan
plenamente
en poderosos superdeportivos
—un simple ejemplo—,
ruges
cuando te analizo,
crujes,
abrimos nuestros
desfallecidos miembros
a sus miembros embravecidos,
euri, chove, plou, distante
gradual cariño surge
de la libido abismada,
intercambiamos
nuestro derecho a estar vivos
por sus condicionados dones
y, ahogados,
decimos que piove,
pagamos por
cada una de sus arbitrariedades
y arrodillados oramos
a los dioses que ellos
gentil y generosamente
nos han otorgado,
la arena,
sabes
que me gusta analizarte,
llueve
inopinadamente
—el mirlo
no opina—,
disipa la neblina
del placer instantáneo
el desrimado verso amorfo
que se pretende elevado,
el exiguo éxtasis
del homínido autoconsciente,
el alma escabullida
en el vacío velado
por mitos retejidos
por los hacedores de dioses
que nos sujetan
a la boya perdida
entre vacíos,
y sé que sabes que sé
cómo te gusta
que te analice,
vacío
es el cantar que cantamos,
vacío
es el verso que desrimamos,
sobriedad llaman
a la represión
del deseo indecible,
callo
y por lo tanto existo,
llueve
en los campos abandonados
por los insectos y los pájaros,
ardor en lata,
alimento deconstruido
en templos en ruinas,
cada dios —llueve—
masturbándose en su altar,
como vacío
es el poema de la existencia,
la epopeya
de los profetas fingidos,
mensajes divinos
de sumisión eterna
para todos los hombres y mujeres
y niñas y niños
en esta tierra
que nos amarra y encierra,
gruñimos
arrodillados
sobre prados de cuarzo,
sangramos,
no olvides
que lo que puedas coger
es todo cuanto obtendrás,
abre tus miembros enervados
a sus miembros envilecidos,
pleut, regnet, rains,
e este é o cantar que cantamos,
cantamos,
cadencia de sombra y eco,
luces
al otro lado de la bahía
que en la vida alcanzaremos,
esta es tu playa,
tu arena,
y jamás tendrás otra,
vacío el amor y vacío el ánimo,
vacío
cada uno de los versículos
en sus tentáculos, en sus testículos,
bestias con escamas
predican ruindad y avaricia
con acento garrapateño,
los profetas han vuelto a eructar
más majaderías
de escasas rimas,
todos sus cuernos,
ninguno por placer,
toda esta hambre, todo aquel deseo,
y nunca con placer,
todos tus cuerpos,
ninguno a complacer,
ancestral nostalgia
de edenes arrebatados,
estupefaciente
es el turbio y espurio mundo
que al mundo oculta,
todos los huesos
que hemos de roer
son nuestros huesos 
y siempre sin placer,
a ráfagas llueve
sobre un mar intoxicado
de plomo y plástico,
a pulsos llueve
sobre mi cuerpo eviscerado,
adormecida lasitud
de los ingenuos,
rezad
si creéis saber
a quien rezáis,
enclaustrada pasión
que el sexo roza
de la inocencia,
entre el tiempo y la línea
la agonía
nos ata al día,
cauteloso el alba
—consumido estertor—
se asoma al sueño,
no luches más,
no te resistas,
mirad como sus penes
envilecidos
eyaculan sobre vuestras caras,
y decid que llueve,
orad y aceptad,
opalescente
es la líquida cadena
que te ciñe a la vida,
que nos constriñe,
tan solo mira
al horizonte,
tales los hechos,
y di que llueve,
apenas nervio,
no somos espíritu,
hechos,
ni nada espera
tras la frontera,
el alma evanescida
bajo la lluvia,
el alma ida
a los babélicos vórtices
de la oscura verdad voluble
y la realidad abstrusa
y titilante,
resabios tus labios,
si no me callas
yo no te hablo,
sabes que sé
y callo
y porque callo existo,
y sé,
hechos
de cuantos somos,
partícula a partícula
de cuantos hechos…
Llueve.

egm.2021



Mito


Era un jazmín alado
y era un jaguar
que a su trono el azar
había atado;

era un dios infinito
de breves cielos
fulgurando en sus vuelos
un frágil mito:

pobre y simple infeliz
que fue tan tonto
que se creyó de pronto
que era feliz.

Fatuo arrogante y ciego
de feliz ego.

egm.2021



Ana Luísa Amaral

Galileo, su torre y otras rotaciones


compás 1

Mirando ahora a la misma torre
a la que él subió hace trescientos y pico años,
estaría un poco más en la vertical,
y el sueño en hilo
de plomada…

Lo que de él dijeron
fue que había contemplado
estrellas y más estrellas,
incomodando togas, no de fuego
sino de una
obliterada fe en el humo

Los siglos habrían de contar
de la celeste estructura,
más azul que los vestidos
de la Virgen niña,
habrían de mostrar
como esta otra estructura
cede a otras miradas:

las del destello rompiendo movimientos,
intentando aprisionar… ¿un
sentimiento? ¿el registro de un día
o de una hora?

Lo que de él contaron
se perdió en el brillo de las estrellas,
y así lo protegieron
en poemas, museos, guías turísticas,
nombres de calles y de hoteles sin nombre,
su nombre rodando
casi en repetición

Sobre muertos vagamos,
como la Tierra, en un atuendo diferente
aunque igual,
y en ella nos movemos, como ella,
como él y otras alturas

Cuesta más que un salario
en tierras que están casi a nuestros pies,
divididas por la súbita península
y un mar tan tibio,
cuesta más que un salario
subir a esta torre donde él estuvo
y se perdió de amores
por inercias y cuerpos

En esas tierras tan próximas
—remotas—
ella, sin embargo, se mueve:
tan bella, su traslación
en torno a una
estrella

tan bella y más cruel
que aquí…

compás 2

Pero como nosotros:
tan conmovedoramente
relativa y frágil,
sumergida en helio y los otros gases
que le han dado vida:

joven mujer de un siglo pasado,
educada, compuesta, semi-obediente:
ebullición de magmas
en los paisajes interiores
y un leve trazo de rojo
encendido
espiándola entre encajes

Varios milenios antes,
pocos para las estrellas que él vio,
la disonancia
al lado de la cueva
en protección y asombro

Y mucho antes
de esa lenta fusión de densos gases,
ni rotación de luz…
lo que sería de ella:
un indecible signo de interrogación

Frágil como nosotros,
se movió, así,
en un cualquier momento desconocido,
vacío de tiempo,
hasta que en mitad de los tiempos,
tras innumerable paciencia:

fisura humana:

los ojos alzados,
y en lugar de suelo:
el mar y el horizonte,
y más arriba:
la blanca compañera
de las noches y los miedos

O cuando en ella
se hizo en vez del toque: un sonido,
y en lugar del sonido, mil sonidos,
la garganta lanzando tempos de música
y no voces de alarma.

Se movió, entonces,
y frágil, relativa,
las comitivas de reyes, las multitudes de gentes,
monumentos a la gloria
y al deseo
demorándose siglos

Un guiño de ojos
hacia la estrella
nueva

compás 3

El muro color de fuego
al lado de esta torre:
cargado de átomos de muertos,
el polvo de otras
estrellas

¿Dónde el lugar
para hablar de la súbita península
en que se nace junto a paredes contiguas
a la muerte?

¿Inútil todo?
¿El destello, el sentimiento,
manchas solares?
¿Un argumento nómada
será?

Allí, junto
a la tierra, el terremoto,
eppur si muove

este, el tiempo mío,
en súbito errar

compás 4

Se estima que dentro de
cinco mil millones de años
se mustiará: como la manzana
en un desván a oscuras,
la luz rompiendo entre las vigas largas:
un fresquísimo brillo

¿Cuántos vitrales soplados por el tiempo,
consagrados por las lluvias
para capturar el tiempo?
¿Cuántos vitrales
han de faltar aún?

Hace casi cuatro siglos
él subió aquí

En la ventana del tiempo
las civilizaciones brotan y mueren,
se desmoronan lentamente,
y otros vértigos
han de romper aún,
expandidos en luz

Lo que de nosotros quedará:
solo polvo de estrellas

En un feliz azar:
tal vez mota de polvo de esta torre,
tal vez un átomo
de su cuello blanco (el del retrato)
simulando una curva sinusoidal,
su mirada
girando alrededor
de un nuevo planeta

Bordado en hilo de estrellas
colapsará el sonido
en otras rotaciones

Tal vez entonces el joven átomo
que prueba el tiempo
sea también semi-obediente,
marco de gas y luz
del siguiente compás:
el quinto
movimiento.
 


Ana Luísa Amaral. Galileu, a sua torre e outras rotações (feq.pt, pdf p. 22)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Galileu, a sua torre e outras rotações

andamento 1

Olhando agora a mesma torre
onde há trezentos e tal anos ele subiu,
estaria um pouco mais na vertical,
e o sonho em fio
de prumo —

O que dele disseram
foi o ter contemplado
estrelas e mais estrelas,
incomodando togas não de lume,
mas de uma
obliterada fé em fumo

Os séculos haviam de contar
da celeste estrutura,
mais azul que os vestidos
da Virgem em menina,
haviam de mostrar
como esta outra estrutura
cede a outros olhares:

os do flash rompendo movimentos,
tentando aprisionar — um
sentimento? o registo de um dia
ou de uma hora?

O que dele contaram
perdeu-se pelo brilho das estrelas,
e assim o resguardaram
em poemas, museus, guias turísticos,
nomes de ruas e de hotéis sem nome,
o seu nome rodando
quase a repetição

Sobre mortos vagamos,
como a Terra, numa veste diferente
e ainda igual,
e nela nos movemos, como ela,
como ele e outras alturas

Custa mais que um salário
em terras que são quase ao pé de nós,
divididas por súbita península
e um mar tão morno,
custa mais que um salário
subir a esta torre onde ele foi
e se perdeu de amores
por inércias e corpos

Nessas terras tão próximas —
remotas —
ela, contudo, move-se:
tão bela, a sua translação
em torno de uma
estrela

tão bela e mais cruel
que aqui —

 

andamento 2

Mas como nós:
tão comoventemente
relativa e frágil,
imersa em hélio e os outros gases
que lhe deram vida:

jovem mulher de um século passado,
educada, composta, semi-obediente:
ebulição e magmas
nas paisagens de dentro
e um leve traço de vermelho
aceso
a espreitar-lhe entre-rendas

Alguns milénios antes,
poucos para as estrelas que ele viu,
a dissonância
ao lado da caverna
em protecção e espanto

E muito antes
dessa lenta fusão de gases densos,
nem rotação de luz —
o que seria dela:
inenarrável ponto de interrogação

Tão frágil como nós,
moveu-se, assim,
num momento qualquer desconhecido,
vazio de tempo,
até que a meio dos tempos,
após inumerável paciência:

fissura humana:

os olhos levantados,
e em vez do chão:
o mar e o horizonte,
e mais no alto:
a branca companheira
das noites e dos medos

Ou quando nela
se fez em vez do toque: um som,
e em vez do som, mil sons,
a garganta a servir tempos de música
e não gritos de alarme

Moveu-se, então,
e frágil, relativa,
as procissões de reis, as multidões de gentes,
monumentos à glória
e ao desejo
a demorarem séculos

— um piscar de olhos
para estrela
nova

 

andamento 3

O muro cor de fogo
ao lado desta torre:
carregado com átomos de mortos,
o pó de outras
estrelas

Onde o lugar
para falar da súbita península
onde se nasce junto a paredes meias
com a morte?

Inútil tudo?
O flash, o sentimento,
manchas solares?
Um argumento nómada
será?

Ali, junto
da terra, o terramoto,
eppur si muove

este, o meu tempo,
em súbito vagar

 

andamento 4

Calcula-se que dentro de
cinco biliões de anos,
murchará: como maçã
num sótão às escuras,
a luz rompendo pelas vigas largas:
um brilho muito fresco

Quantos vitrais soprados pelo tempo,
sagrados pelas chuvas
para agarrar o tempo?
Quantos vitrais
hão-de faltar ainda?

Há quase quatro séculos
ele subiu aqui

À janela do tempo,
as civilizações brotam e morrem,
desabam devagar,
e outras vertigens
hão-de romper ainda,
expandidas em luz

O que sobrar de nós:
só pó de estrelas

Num acaso feliz:
talvez grão de poeira desta torre,
talvez um átomo
da sua gola branca (a do retrato),
a simular curva sinusoidal,
o seu olhar
girando em torno
de um planeta novo

Bordado a fio de estrelas,
desabará o som
em outras rotações

Então, talvez o jovem átomo
a testar o tempo
seja também semi-obediente,
moldura em gás e luz
do andamento próximo:
o quinto
movimento —