Creados crédulos

Digo con perfecta fe
que las oraciones preceden a Dios.
Yehuda Amichai
.

En verdad os digo,
descreídamente,
que los sacerdotes
precedieron a los dioses:
los sacerdotes
crearon a los dioses,
y los dioses crearon a los hombres.

Hombres que creen a los sacerdotes,
sacerdotes que inventan a los dioses,
dioses que crean a los hombres.

En verdad los sacerdotes
hicieron a los dioses
y los dioses hicieron a los hombres,
a esta humanidad,
a los hombres tal como lo son hoy.

Podrían haber sido otros hombres,
otra humanidad,
si no hubieran existido los dioses
—ni las religiones—,
pero a estos crédulos hombres
los han moldeado los dioses
a su imagen y semejanza.

Dioses que idearon los sacerdotes
a semejanza e imagen
de su propia estulticia y mezquindad.

En verdad,  en verdad os digo.


egm.2021


Jenna Barton

Horóscopos sobre ti, IV


_

Aries: El aire eléctrico de una tormenta lejana te atrae hacia campos que se vuelven dorados bajo la luz oblicua. Nubes negras en el horizonte te llenan de un atroz anhelo por algo que sientes pero no puedes saber: una devoción terrible a un lugar sin forma, un amor que arde sin nombre.

Tauro: Extraños recuerdos surgen justo antes de dormir: una noche de cigarras chirriantes en la que tú jadeas vehementemente en la oscuridad, avanzando a ras del suelo por detrás de un patio de escuela vacío, el aire cargado de olor a hierba cortada y pelo de animal, el lamento de un tren lejano. Dudas de qué te pertenece aquí.

Géminis: El sueño no llega como antes solía y el aire tardío arrastra el olor de las hojas mojadas y la lenta descomposición. Sobre ti presiona un manto de tierra y maleza que llena tus pulmones. Por la noche ves ciervos en cada sombra, yendo a saltos hacia los árboles, siempre lejos.

Cáncer: En lo profundo del bosque cuelga una capa suspendida sobre el lecho de un río seco; una tela que se mueve como carne traslúcida sobre las piedras, desviando la luz. Una voz tiembla al otro lado y una docena de delgadas manos se extienden hacia ti detrás del velo, para acunarte, para llevarte de nuevo a casa.

Leo: Los días cegadores se convierten poco a poco en horas aterciopeladas, lejos de la luz. Tu cabeza cobra vida en la oscuridad, una variedad de sonidos llena de alas batientes y extendido verde. Mírate al espejo para verte a ti mismo, desconocido e intruso, un animal salvaje que te observa a través de tus ojos.

Virgo: Es otro corazón ahora, moviéndose debajo de tu piel; una cosa dormida que se da la vuelta, inquieta en su sueño final. Te conviertes en algo nuevo la noche en que se despierta, y si alguien que te busca grita tu nombre en el bosque, el sonido se pierde bajo el estruendo de los grillos, olvidado al fin.

Libra: Lo encontrarás tirado en el pavimento al morir la noche, un dios inescrutable cuya cabeza se ha inclinado hacia atrás al regresar al suelo. Dirá su secreto final bajo el balanceo de las líneas eléctricas, a través de la chisporroteante estática, gutural de dolor. Quédate hasta que se calme el aire.

Escorpio: Hay algo que has olvidado, aunque no se ha ido del todo. Al intentar recordarlo te invade una especie de dolor triste, un malestar en los ojos y los brazos. Deja que tus manos te guíen hacia algo sepultado en el fondo del lago, cerca de la orilla, enterrado en limo: huesos que una vez fueron tuyos.

Sagitario: Visiones que desgarran las esquinas de los ojos y pelan los bordes a su alrededor. Hay algo justo debajo, otro lugar que vuelve atrás como un reflejo nebuloso, a la vez familiar y extraño. Va y viene, te corta la respiración, te deja mirando hacia una montaña lejana que nunca estuvo allí.

Capricornio: En sueños escuchas un lenguaje sin palabras, un susurro grave desde las profundidades del suelo, un zumbido en el aire en torno a ti. Al despertar encuentras una hoja amarga enrollada debajo de tu lengua y un círculo de hierba junto a tu cuello. Afuera el mundo murmura, y cada sonido es como una voz.

Acuario: Al amanecer pilares de humo blanco flotan como fantasmas entre los árboles, sin llamas y agitándose entre las hojas secas. Cuéntalos antes de que se desvanezcan en la luz del día: los dejaron para tus ojos, un mensaje para marcar los días hasta que regresen a por ti. Debes esperar fuera a que lleguen.

Piscis: Para tus ojos el cielo se mueve más rápido que antes, barriendo nubes por el paisaje como rompientes en el mar. Tu sangre parece fría, acelerada, y las estrellas atraviesan el manto negro de arriba como indicadores bajo los faros, como si el mundo estuviera cayéndose.

_


Jenna Barton. Horoscopes about you, IV (dappermouth.tumblr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Horoscopes about you, IV

Aries: The electric air of a far-off storm draws you out, toward fields gone gold in the slanting light. Black clouds on the horizon fill you with awful yearning for what you feel but cannot know — a fearful devotion to a place without shape, a love that burns with no name.

Taurus: Strange memories rise up just before sleep — a buzzing cicada night where you pant hotly through the dark, pacing low to the ground behind an empty schoolyard, air thick with the smell of snapped weeds and animal hair, the wail of a distant train. You aren’t sure what belongs to you here.

Gemini: Sleep doesn’t come like it used to, and the late air hangs heavy with the smell of wet leaves and slow decay. It presses on you, a blanket of earth and underbrush that fills your lungs. At night, you see deer in every shadow, bounding away into the trees, always away.

Cancer: Deep in the woods, a sheet hangs suspended above a dry riverbed — a cloth which moves like translucent flesh over the stones, bending the light away. A voice trembles on the other side, and a dozen thin hands stretch out for you behind the veil, to cradle you, to pull you home again.

Leo: Blinding days slip slowly into velvet hours, away from the light. Your head comes alive in the dark, a menagerie of sound, full of beating wings and unfurling green. Look into a mirror to see yourself, unfamiliar and intruded upon, a wild animal watching you through your eyes.

Virgo: It’s another heart, now, shifting beneath your skin — a sleeping thing turning over, restless in its final dream. You become something new on the night that it wakes, and if some searcher calls out your name in the woods, the sound is lost beneath the roar of crickets, forgotten at last.

Libra: You’ll find it lying across the pavement in the dead of night, an inscrutable god whose head curls back as it returns to the ground. It will speak its final secret below the swaying powerlines, through the sizzling static, guttural with grief. Stay until the air goes quiet.

Scorpio: There is something you’ve forgotten, though it’s not entirely gone. Trying to remember it now brings a sad sort of pain, an aching in your eyes and arms. Let your hands guide you to something buried beneath the lake, near the shore — entombed in silt, bones that once were yours.

Sagittarius: Visions tear at the corners of your eyes, peeling around the edges. There’s something just beneath, another place turned back like a hazy reflection, at once familiar and strange. It comes and goes, hitches your breath, leaves you gazing toward a distant mountain that was never there.

Capricorn: In dreams you hear a language without words, a low humming from deep below the ground, a buzz in the air around you. You wake to find a bitter leaf curled beneath your tongue, and a circlet of grass about your neck. Outside, the world is murmuring, and each sound is like a voice.

Aquarius: At dawn, pillars of white smoke float like phantoms between the trees, flameless and churning among the dry leaves. Count them before they fade in the light of day — they were left for your eyes, a message to mark the days until they return for you. Be waiting outside when they arrive.

Pisces: To your eyes, the sky moves faster than it did before, sweeping clouds across the landscape like breakers on the sea. Your blood feels cold, rushed, and the stars streak across the black mantle above, like tracers behind headlights, like the world is falling away.

 


Llueve

a ráfagas
sobre los astros,
predestinado el portador
de la codicia acecha
en los extasiados bajíos
del cuerpo,
visceralmente atraído
a la realidad,
consumida ya el alba,
cauteloso estertor,
enjaulado el ardor
que el pecho acaricia
de la inocencia, querubines
juegan en la desconfianza
de la fortaleza, amor,
hablas de corazón cansado,
el alma como idea
evanescida,
felices, esclavos somos
del tiempo y la línea,
atados a la agonía,
íntima turbulencia,
convencidos en sentimiento,
memoria de árbol
en sus hojas, atávica
lealtad rotunda
al hambre
y el sexo, la comida
y el deseo jamás
bien constituidos,
para que los pensamientos
suaves sean,
apariencia envuelta
en consoladoras gasas,
caemos, aullamos
malheridos, seguimos
a dioses improbables
e inverosímiles sacerdotes,
abrojos tus ojos,
consuelos dudosos,
el mar,
la arena,
pagamos
en tasas y portazgos
las largas autopistas
que solo ellos disfrutan
plenamente
en poderosos superdeportivos
—como ejemplo—,
ruges
cuando te analizo,
crujes,
abrimos nuestros
desfallecidos miembros
a sus embravecidos miembros,
chove, distante
gradual cariño surge
de la libido abismada,
intercambiamos
nuestro derecho a estar vivos
por sus condicionados dones,
y ahogados
decimos que piove,
pagamos por
cada una de sus arbitrariedades
y arrodillados rezamos
a los dioses que ellos
generosamente
nos han proporcionado,
la arena,
sabes
que me gusta analizarte,
llueve
impertinentemente
—el mirlo
no opina—,
disipa la neblina
del placer instantáneo
el verso desrimado
que se pretende alto,
el pobre éxtasis
del homínido autoconsciente,
el alma deslizada
en el vacío velado
por mitos trenzados
por los creadores de dioses
que nos sujetan
a la boya perdida
entre vacíos,
y sé que sabes que sé
cómo te gusta
que te analice,
vacío
es el cantar que cantamos,
vacío
es el verso que desrimamos,
sobriedad llaman
a la represión
del deseo indecible,
callo
y por lo tanto existo,
llueve
sobre los campos abandonados
por los hombres y los pájaros,
ardor en lata,
alimento deconstruido
en templos en ruinas,
cada dios
masturbándose en su trono,
como vacío
es el poema de la existencia,
la epopeya
de los profetas fingidos,
mensajes divinos
de esclavitud eterna
para todos los hombres y mujeres
y niñas y niños
sobre la tierra
que nos amarra y encierra,
rugimos
arrodillados
sobre prados de cuarzo,
sangramos,
sabes
que lo que puedas coger
es todo lo que tendrás,
abre tus miembros enervados
a sus miembros envilecidos,
chove,
e este é o cantar que cantamos,
cantamos,
cadencia de eco,
luces
al otro lado de la bahía
que jamás alcanzaremos,
esta es tu playa,
tu arena,
y jamás tendrás otra,
vacío el amor y vacío el miedo,
vacío
cada uno de los versículos
de mis testículos,
bestias con pezuñas
predican ruindad y avaricia
con acento aberberechado,
los profetas
han vuelto a eructar con más tonterías
y menos rimas,
todos los cuernos,
ninguno por placer,
toda esta hambre,
y nunca con placer,
todos los cuerpos,
ninguno a complacer,
ancestral nostalgia
de edenes arrebatados,
estupefaciente
es el falso mundo
que al mundo oculta,
todos los huesos
que hemos de roer
son nuestros huesos 
y nunca por placer,
a ráfagas llueve
sobre mi cuerpo eviscerado,
a pulsos llueve
sobre un mar intoxicado
de cuarzo y jierro,
adormecida lasitud
de los ingenuos,
reza
si crees saber
a quien rezas,
enjaulada pasión
que el sexo acaricia
de la inocencia,
entre el tiempo y la línea
la agonía
nos ata al día,
cauteloso el alba
—consumido estertor—
se asoma al sueño,
no luches más,
no te resistas,
mira como sus penes
envilecidos
eyaculan sobre tu cara,
y di que llueve,
reza y acepta,
opalescente
es la líquida cadena
que te ciñe a la vida,
que nos constriñe,
tan solo mira
al horizonte,
tales los hechos,
y di que llueve,
tan solo nervio,
no somos espíritu,
hechos,
ni nadie espera
tras la frontera,
el alma evanescida
sobre la roca,
el alma ida
a los abismos de silencio
de la verdad cambiante
y la realidad abstrusa
y titilante,
despojos tus ojos,
si no me miras
yo no te veo,
sabes que sé
y callo
y porque callo existo,
y sé,
hechos
de cuantos somos,
partícula a partícula
de cuantos hechos…
Llueve.


egm.2021


Mito

Era un jazmín alado
y era un jaguar
que a su trono el azar
había atado;

era un dios infinito
de breves cielos
fulgurando en sus vuelos
un frágil mito:

pobre y simple infeliz
que fue tan tonto
que se creyó de pronto
que era feliz.

Fatuo arrogante y ciego
de feliz ego.


egm.2021


Ana Luísa Amaral

Galileo, su torre y otras rotaciones


_

compás 1

Mirando ahora a la misma torre
a la que él subió hace trescientos y pico años,
estaría un poco más en la vertical,
y el sueño en hilo
de plomada…

Lo que de él dijeron
fue que había contemplado
estrellas y más estrellas,
incomodando togas, no de fuego
sino de una
obliterada fe en el humo

Los siglos habrían de contar
de la celeste estructura,
más azul que los vestidos
de la Virgen niña,
habrían de mostrar
como esta otra estructura
cede a otras miradas:

las del destello rompiendo movimientos,
intentando aprisionar… ¿un
sentimiento? ¿el registro de un día
o de una hora?

Lo que de él contaron
se perdió en el brillo de las estrellas,
y así lo protegieron
en poemas, museos, guías turísticas,
nombres de calles y de hoteles sin nombre,
su nombre rodando
casi en repetición

Sobre muertos vagamos,
como la Tierra, en un atuendo diferente
aunque igual,
y en ella nos movemos, como ella,
como él y otras alturas

Cuesta más que un salario
en tierras que están casi a nuestros pies,
divididas por la súbita península
y un mar tan tibio,
cuesta más que un salario
subir a esta torre donde él estuvo
y se perdió de amores
por inercias y cuerpos

En esas tierras tan próximas
—remotas—
ella, sin embargo, se mueve:
tan bella, su traslación
en torno a una
estrella

tan bella y más cruel
que aquí…

compás 2

Pero como nosotros:
tan conmovedoramente
relativa y frágil,
sumergida en helio y los otros gases
que le han dado vida:

joven mujer de un siglo pasado,
educada, compuesta, semi-obediente:
ebullición de magmas
en los paisajes interiores
y un leve trazo de rojo
encendido
espiándola entre encajes

Varios milenios antes,
pocos para las estrellas que él vio,
la disonancia
al lado de la cueva
en protección y asombro

Y mucho antes
de esa lenta fusión de densos gases,
ni rotación de luz…
lo que sería de ella:
un indecible signo de interrogación

Frágil como nosotros,
se movió, así,
en un cualquier momento desconocido,
vacío de tiempo,
hasta que en mitad de los tiempos,
tras innumerable paciencia:

fisura humana:

los ojos alzados,
y en lugar de suelo:
el mar y el horizonte,
y más arriba:
la blanca compañera
de las noches y los miedos

O cuando en ella
se hizo en vez del toque: un sonido,
y en lugar del sonido, mil sonidos,
la garganta lanzando tempos de música
y no voces de alarma.

Se movió, entonces,
y frágil, relativa,
las comitivas de reyes, las multitudes de gentes,
monumentos a la gloria
y al deseo
demorándose siglos

Un guiño de ojos
hacia la estrella
nueva

compás 3

El muro color de fuego
al lado de esta torre:
cargado de átomos de muertos,
el polvo de otras
estrellas

¿Dónde el lugar
para hablar de la súbita península
en que se nace junto a paredes contiguas
a la muerte?

¿Inútil todo?
¿El destello, el sentimiento,
manchas solares?
¿Un argumento nómada
será?

Allí, junto
a la tierra, el terremoto,
eppur si muove

este, el tiempo mío,
en súbito errar

compás 4

Se estima que dentro de
cinco mil millones de años
se mustiará: como la manzana
en un desván a oscuras,
la luz rompiendo entre las vigas largas:
un fresquísimo brillo

¿Cuántos vitrales soplados por el tiempo,
consagrados por las lluvias
para capturar el tiempo?
¿Cuántos vitrales
han de faltar aún?

Hace casi cuatro siglos
él subió aquí

En la ventana del tiempo
las civilizaciones brotan y mueren,
se desmoronan lentamente,
y otros vértigos
han de romper aún,
expandidos en luz

Lo que de nosotros quedará:
solo polvo de estrellas

En un feliz azar:
tal vez mota de polvo de esta torre,
tal vez un átomo
de su cuello blanco (el del retrato)
simulando una curva sinusoidal,
su mirada
girando alrededor
de un nuevo planeta

Bordado en hilo de estrellas
colapsará el sonido
en otras rotaciones

Tal vez entonces el joven átomo
que prueba el tiempo
sea también semi-obediente,
marco de gas y luz
del siguiente compás:
el quinto
movimiento.

_


Ana Luísa Amaral. Galileu, a sua torre e outras rotações (feq.pt, pdf p. 22)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Galileu, a sua torre e outras rotações

andamento 1

Olhando agora a mesma torre
onde há trezentos e tal anos ele subiu,
estaria um pouco mais na vertical,
e o sonho em fio
de prumo —

O que dele disseram
foi o ter contemplado
estrelas e mais estrelas,
incomodando togas não de lume,
mas de uma
obliterada fé em fumo

Os séculos haviam de contar
da celeste estrutura,
mais azul que os vestidos
da Virgem em menina,
haviam de mostrar
como esta outra estrutura
cede a outros olhares:

os do flash rompendo movimentos,
tentando aprisionar — um
sentimento? o registo de um dia
ou de uma hora?

O que dele contaram
perdeu-se pelo brilho das estrelas,
e assim o resguardaram
em poemas, museus, guias turísticos,
nomes de ruas e de hotéis sem nome,
o seu nome rodando
quase a repetição

Sobre mortos vagamos,
como a Terra, numa veste diferente
e ainda igual,
e nela nos movemos, como ela,
como ele e outras alturas

Custa mais que um salário
em terras que são quase ao pé de nós,
divididas por súbita península
e um mar tão morno,
custa mais que um salário
subir a esta torre onde ele foi
e se perdeu de amores
por inércias e corpos

Nessas terras tão próximas —
remotas —
ela, contudo, move-se:
tão bela, a sua translação
em torno de uma
estrela

tão bela e mais cruel
que aqui —

andamento 2

Mas como nós:
tão comoventemente
relativa e frágil,
imersa em hélio e os outros gases
que lhe deram vida:

jovem mulher de um século passado,
educada, composta, semi-obediente:
ebulição e magmas
nas paisagens de dentro
e um leve traço de vermelho
aceso
a espreitar-lhe entre-rendas

Alguns milénios antes,
poucos para as estrelas que ele viu,
a dissonância
ao lado da caverna
em protecção e espanto

E muito antes
dessa lenta fusão de gases densos,
nem rotação de luz —
o que seria dela:
inenarrável ponto de interrogação

Tão frágil como nós,
moveu-se, assim,
num momento qualquer desconhecido,
vazio de tempo,
até que a meio dos tempos,
após inumerável paciência:

fissura humana:

os olhos levantados,
e em vez do chão:
o mar e o horizonte,
e mais no alto:
a branca companheira
das noites e dos medos

Ou quando nela
se fez em vez do toque: um som,
e em vez do som, mil sons,
a garganta a servir tempos de música
e não gritos de alarme

Moveu-se, então,
e frágil, relativa,
as procissões de reis, as multidões de gentes,
monumentos à glória
e ao desejo
a demorarem séculos

— um piscar de olhos
para estrela
nova

andamento 3

O muro cor de fogo
ao lado desta torre:
carregado com átomos de mortos,
o pó de outras
estrelas

Onde o lugar
para falar da súbita península
onde se nasce junto a paredes meias
com a morte?

Inútil tudo?
O flash, o sentimento,
manchas solares?
Um argumento nómada
será?

Ali, junto
da terra, o terramoto,
eppur si muove

este, o meu tempo,
em súbito vagar

andamento 4

Calcula-se que dentro de
cinco biliões de anos,
murchará: como maçã
num sótão às escuras,
a luz rompendo pelas vigas largas:
um brilho muito fresco

Quantos vitrais soprados pelo tempo,
sagrados pelas chuvas
para agarrar o tempo?
Quantos vitrais
hão-de faltar ainda?

Há quase quatro séculos
ele subiu aqui

À janela do tempo,
as civilizações brotam e morrem,
desabam devagar,
e outras vertigens
hão-de romper ainda,
expandidas em luz

O que sobrar de nós:
só pó de estrelas

Num acaso feliz:
talvez grão de poeira desta torre,
talvez um átomo
da sua gola branca (a do retrato),
a simular curva sinusoidal,
o seu olhar
girando em torno
de um planeta novo

Bordado a fio de estrelas,
desabará o som
em outras rotações

Então, talvez o jovem átomo
a testar o tempo
seja também semi-obediente,
moldura em gás e luz
do andamento próximo:
o quinto
movimento —


Ana Luísa Amaral

En Creta, con el Dinosaurio


_

Nunca estuve allí,
pero me gustaba.

También sentarme a la mesa de café
despreocupada (la mesa y yo)
y tener frente a mí
al dinosaurio.

Pata trazada sobre la roca,
aquella en la que Teseo
no descubrió la entrada a una caverna.
Conversaríamos los dos, yo
en la silla, él
altamente herbívoro y escamoso,
ojo suave y muy social.

¡Después, el hilo!

Que Ariadna traería, no muy solemne
y debajo del brazo.
Un hilo de seda o plomo o acero.
Y el dinosaurio,
muy poco habituado (aun así)
a un tiempo tan nuestro,
preguntaría para qué era.

«Para guiar a Teseo», sería
la respuesta de Ariadna. Y después,
guiñando un ojo, más suave aún
que el del monstruo escamado:
«O para confundirlo»

Cabe señalar en este punto que
Teseo, entretenido en el palacio
estudiando laberintos con el Rey,
lo ignoraba todo.

En la roca, llena de suaves algas
de terciopelo,
abría el dinosaurio en gesto amplio
las patas delanteras, aprobando
la idea.

Estábamos bien, los tres,
sorbiendo con calma el café
servido por un meteco —muy aromático—.
Mientras, en el palacio, el laberinto crecía
y Teseo, ansioso de complacer al Rey,
quemaba, de frenético, nobles pestañas
griegas.

En el aire minoico se olía
el perfume de las naranjas,
y, entre varios cafés y tragos de retsina,
el dinosaurio masticaba tranquilo
cuatro kilos (a la vez) de
ciruelas pasas y dulces
mandarinas,

narrando la insigne paz
que había seguido al caos:
ignoraba si estrellas en cósmico viaje
de lluvia de brillantes,
si glaciar horrendo
reajustando el ritmo de la Tierra,
si solo su tamaño —inmenso
e inhumano—
dando lugar al mito.

En laberinto
de muchos millones de años
había llegado a allí. Sin saber cómo.
«Es igual que el hilo que yo traigo
aquí, para Teseo», Ariadna
diría, «El de acero, seda o plomo,
que conduce o confunde, conforme
a la ocasión».

—¡A traición!

Se desviaría Ariadna, entonces,
hablando de Teseo: de la traición que,
juzgaba ella,
lo llevaría a abandonarla en Naxos
y del compás incierto de lo que había sido
anterior a la traición.
Poseidón en las aguas relucía,
el destino de Minos y Cnosos
aún por marcar;
solo el monstruo sabía cuanto dioses y hombres,
comunes en odiar.

Sabía, pero callaba. Qué silencio:
la mayor virtud
de un saurio que se precie.
Y la conversación sería tan tranquila, tan amena,
que olvidaba Ariadna las desviaciones
del mito,
uniéndose a la retsina.

«Un brindis», propondría el dinosaurio,
en gesto social.
«Un brindis», repetíamos nosotras (la princesa
y yo).

Y el hilo de fino encaje volaría,
cual pájaro prehistórico,
hasta el mar Egeo.

Pata cubriendo la boca de flecos
inocentes,
se escarbaría entonces los dientes el Dinosaurio…

(Y del palacio salía ya Teseo.
Mapa y espada en mano.
Pero sin el hilo).

_


Ana Luísa Amaral. Em Creta, com o Dinossauro (blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Em Creta, com o Dinossauro

Nunca lá estive,
mas gostava.

Também de me sentar a mesa de café
descontraída (mesa e eu)
e ter à minha frente
o dinossauro.

Pata traçada sobre a rocha,
aquela onde Teseu
não descobrira entrada de caverna.
Conversaríamos os dois, eu
na cadeira, ele
altamente herbívoro e escamoso,
olho macio e muito social.

Depois, o fio!

Que Ariadne traria, pouco solene
e debaixo do braço.
Um fio de seda ou prumo ou aço.
E o dinossauro,
de pouco habituado (ainda assim)
a um tempo tão nosso,
perguntaria para que era aquilo.

“Para guiar Teseu”, era
a resposta de Ariadne. E depois,
piscando o olho, ainda mais macio
que o do monstro escamado,
“Ou para o confundir”

Convirá referir neste momento
que Teseu: entretido no palácio
a estudar labirintos com o rei,
ignorante de tudo.

Na rocha, cheia de algas macias
de veludo,
abriria o dinossauro em gesto largo
as patas dianteiras, aprovando
a ideia.

Estávamos bem, os três,
beberricando calmos o café
servido por meteco — bem cheiroso.
Enquanto no palácio, o labirinto inchava
e Teseu, ansioso por agradar ao Rei,
queimava, de frenético, nobres pestanas
gregas.

No ar minóico, rescendia
o perfume a laranjas,
e, entre vários cafés e golos de retsina,
o dinossauro mastigava calmo
quatro quilos (à vez) de
ameixas secas e doces
tangerinas,

narrando a nobre paz
que se seguira ao caos:
não sabia se estrelas em cósmica viagem
de chuva de brilhantes,
se glaciar medonho
reconcertando o ritmo da Terra,
se só o seu tamanho — imenso
e desumano —
a dar lugar ao mito.

Em labirinto
de muitos milhões de anos,
tinha chegado ali. Sem saber como.
“É como o fio que eu trago
aqui, para Teseu”, Ariadne
diria, “O de aço, seda, ou prumo,
que conduz ou confunde, conforme
ocasião.”

— A traição!

Derivaria Ariadne, então,
falando de Teseu: da traição que,
julgava ela,
o levaria a abandoná-la em Naxos
e do compasso incerto do que fora
anterior à traição.
Poseidon pelas águas reluzia,
o destino de Minos e de Cnossos
ainda por marcar;
só o monstro sabia como deuses e homens:
comuns a odiar.

Sabia, mas calava. Que silêncio:
a virtude maior
de sáurio que se preza.
E a conversa seria tão calma, tão amena,
que esquecia Ariadne derivações
de mito,
juntando-se à retsina.

“Um brinde”, proporia o dinossauro,
em gesto social.
“Um brinde”, repetiríamos nós (princesa
e eu).

E o fio de renda fina voaria
qual pássaro pré-histórico,
até ao mar Egeu.

Pata a tapar a boca de franjas
inocentes,
palitaria então o Dinossauro os dentes…

(E do palácio já saiu Teseu.
Mapa e espada na mão.
Mas sem o fio.)


Ana Luísa Amaral

Oda a la diferencia


_

Felizmente.
Todos somos diferentes. Tenemos todos
nuestro espacio propio de cosillas
propias, como narices y manías,
bocas, sueños, ojos que ven cielos
en daltonismos propios. Felizmente.
Si no el mundo sería una enorme pompa
de jabón con todos nosotros allí dentro
burbujeando, todos iguales en soplo:
pequeñas erupciones de cráteres iguales.
Así pues y felizmente todos somos
diferentes. Si no la terapia
de grupo sería un éxito y lo que es cierto
es que somos más felices explorando
en solitario nuestro propio espacio
de manías, de traumas, de uñas de los pies
infravaloradas por nuestra cultura
(que allá en Oriente el pie es algo serio,
motivo sensual y exploratorio).
Empieza así: el mundo di-
vidido por ritmos atávicos
—y otras cosas nimias como guerras
o hambrunas (Nótese: la criatura
es escéptica y tiene un gusto pésimo,
pero véanse otros textos que redimen
en serio lo que dice aquí. Cfr. p. ej.
lo que se quiera, pero dejen que la criatura
se dé un capricho por si pensase —pobrecita—
incómoda y ruidosa). Prueba evidente
de que somos diferentes, felizmente.
Empieza así: en el mundo divi-
dido; y continúa en razas y
raíces. Nosotros somos portugueses,
tan felices, con tanta historia detrás
y tantos hechos, tantas cosillas propias
para el deleite: el mar que nos engendró,
y todo lo demás, son pompas pequeñitas
de jabón atestiguando la diferencia
con nuestro hermano de al lado, ese infeliz
lleno de represiones de tradiciones y lenguas,
paella y calamares. Tiene boca como
nosotros: no canta el fado. Tiene piernas como
nosotros: no baila el vira. Se contenta
—pobrecito— con flamencos llorados
y palmas doloridas. Todos somos
diferentes, felizmente (Nótese:
[si su paciencia todavía no
ha huido despavorida —es sin de,
pero ella insiste en respetar
el ritmo—]: esto que la criatura
repite y reafirma, de vez en cuando,
no debe ser tomado a la ligera
como señal senil [¡ha aliterado!],
sino como tentativa suicida
de ofrecer unidad a lo que no la tiene,
moralizar el texto poco a poco,
darle una idea igual, ser un lema
formal que contrarreste la prueba
evidente esa. Que de diferencias
estamos todos llenos y esto
pretendía ser una oda y no lo ha sido).
Felizmente.

_


Ana Luísa Amaral. Ode à diferença (blogspot.com)
La portuguesa Ana Luísa Amaral gana el XXX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (elcultural.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Ode à diferença

Felizmente.
Somos todos diferentes. Temos todos
o nosso espaço próprio de coisinhas
próprias, como narizes e manias,
bocas, sonhos, olhos que vêem céus
em daltonismos próprios. Felizmente.
Se não o mundo era uma bola enorme
de sabão e nós todos lá dentro
a borbulhar, todos iguais em sopro:
pequenas explosões de crateras iguais.
Assim e felizmente somos todos
diferentes. Se não a terapia
em grupo era um sucesso e o que é certo
é sermos mais felizes a explorar
solitários o nosso próprio espaço
de manias, de traumas, de unhas dos pés
invaloradas pela nossa cultura
(que lá no Oriente o pé é o caso sério,
motivo sensual e explorativo).
Começa por aí: o mundo di-
vidido por atávicos ritmos
— e outras coisas somenos como guerras
ou fomes (Note Bem: a criatura
é céptica e tem um gosto péssimo,
mas veja-se outros textos que redimem
em sério o que aqui diz. Cf. por ex.
o que quiser, mas deixe a criatura
regalar-se por se pensar — coitada —
incómoda e sonora). Prova evidente
de que somos diferentes, felizmente.
Começa por aí: no mundo divi-
dido — e continua em raças e
raízes. Nós somos portugueses,
tão felizes, com tanta história atrás
e tantos feitos, tantas coisinhas próprias
de delícia: o mar que nos gerou,
e o resto tudo, são bolas pequeninas
de sabão a atestar da diferença
do nosso irmão do lado, esse infeliz
cheio de recalques de tradições e línguas,
paella e calamares. Tem boca como
nós: não canta o fado. Tem pernas como
nós: não dança o vira. Contenta-se
— coitado — com flamencos chorados
e falanges doridas. Somos todos
diferentes, felizmente (Note Bem:
[se a sua paciência ainda não
fugiu despavorida — é sem dê,
mas ela insiste em respeitar
o ritmo —]: isto que a criatura
repete e reafirma, quando em quando,
não deve ser tomado em ligeireza
como sinal senil [aliterou!],
mas como tentativa suicida
de oferecer unidade ao que o não tem,
moralizar o texto a pouco e pouco,
dar-lhe uma ideia igual, ser um mote
formal a contrabalançar a tal
prova evidente. Que de diferenças
estamos todos cheios e isto
pretendia-se uma ode e não foi).
Felizmente.


Louise Driscoll

Tesoro


_

¿Qué recordaré y qué olvidaré?
    ¿Manzanos en flor o viento al romper el día?
Canté una canción que nadie escuchó… ¡y seguiré cantando
    más allá de las altas estrellas y a través de la Vía Láctea!

Uno dijo que me amaba y otro no dijo ni una palabra;
    tú caminaste a mi lado ¡y nunca me oíste cantar!
Esperé en la oscuridad como un pájaro incubando
    y la muerte llegó como un amante con un anillo de oro.

_


Louise Driscoll. Treasure (bartleby.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Treasure

What will I remember and what will I forget?
Apple trees in blossom or wind at break of day?
I sang a song that no one heard—I shall be singing yet,
Out beyond the high stars and through the Milky Way!

One said he loved me and one said not a word,
You walked beside me and never heard me sing!
I waited in the darkness like a brooding bird,
And death came like a lover with a golden ring.


Mary Oliver

Me preocupé


_

Me preocupé tanto. ¿Crecería el jardín, fluirían los ríos
en la dirección correcta, giraría la Tierra
como debe hacerlo, y, si no, cómo
lo corregiría?

¿Acertaba o me equivocaba, me perdonarán,
puedo hacerlo mejor?

¿Conseguiré alguna vez cantar? Incluso los gorriones
pueden hacerlo, pero yo, en fin,
no tengo esperanza.

¿Estoy perdiendo vista o solo me lo imagino?
¿Sufriré reumatismo,
tétanos, demencia?

Al final vi que preocuparse no servía de nada.
Y lo dejé. Tomé mi viejo cuerpo
y salí a la mañana,
y canté.

_


Mary Oliver. I worried (apoemaday.tumblr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

I worried

I worried a lot. Will the garden grow, will the rivers
flow in the right direction, will the earth turn
as it was taught, and if not how shall
I correct it?

Was I right, was I wrong, will I be forgiven,
can I do better?

Will I ever be able to sing, even the sparrows
can do it and I am, well,
hopeless.

Is my eyesight fading or am I just imagining it,
am I going to get rheumatism,
lockjaw, dementia?

Finally I saw that worrying had come to nothing.
And gave it up. And took my old body
and went out into the morning,
and sang.


Aires orillas guijarros /2

8

Como un asceta beodo
sigues clamando la causa del todo
y que démones de olvidados evos
traigan algo de integración,

un mito, un dogma, una teoría,
es casi irónico, ciencia y magia
conducen a este mismo abismo,
y tú sigues regando un rosal seco,

los cambios de paradigma forzados
por las crisis biológicas, sociales
y psicológicas de 2020
son otro tipo de causalidad,

y recuerda que si no lo recuerdas
será algo que jamás sucedió.


9

Que no te asombren estos historiógrafos
que cuentan la historia al revés,
haciendo de la causa efecto
y del efecto, revés,

después de todo, ya ves,
no sabes cómo te has vuelto tan cínico,
ni cómo has podido alcanzar
la edad que no aparentas tener,

tal vez, ya ves, todo va de través
y, sin desconfiar de nadie,
de nadie te debes fiar, y pues,
como dijo la puta en su chaise longue,

llegados al fin de la historia,
que no te cuelen la historia al través.


10

Inhala en mayo, exhala en abril,
este mes tan vil,
sobrevive al futuro y sus barrancos,
titánicas fuerzas tectónicas

poderosamente te atraen
hacia la infinitud del pasado,
densa la muerte, diluida la vida,
esto es cierto ahora, o casi,

todas las creencias y religiones
conducen a un mismo abismo de autismo,
pero aunque sea tan tarde aquí
es temprano en algún lugar del mundo,

así pues, corazón, dona tu alma
a la ciencia y tu polvo al infinito.


11

Obvio, al frente, el mar
de sal, tempestades y naufragios,
bikinis y el romance adolescente,
con su monótono rumor,

detrás, oculto, el mirlo
que trina con vehemencia entre los pinos,
ávido de una nueva cópula,
el salmo inmenso de su sed,

en medio de ambos, tú,
quedo y mudo sobre la roca,
espiando el horizonte neblinoso,
entre la playa y el pinar,

cansado de escuchar durante siglos
la misma cosmogónica canción.


12

En el ahora eres otro,
un algo indefinido que cambia
de estructura, ahora,
en el desplazamiento al rojo,

bajo la arrugada costra se ocultan
los gestos desorientados,
una válvula mal cicatrizada,
propósitos de nueva efervescencia,

y ahora es tarde o temprano,
según cómo te guste ver las cosas,
o no otro sino el mismo
oyendo la canción que canta otro,

o ahora es demasiado ahora
y pronto no serás más que algo menos.


13

En el club de los poetas no-muertos
la bebida es gratis hasta
que te caigas del taburete al suelo
y lamas tus propios vómitos,

en el club de los poetas-espectros
puedes ver cómo se roen sus flacos
huesos despojos yonquis y piltrafas
desequilibradas y alcohólicas

y las putas comen sesos humanos
descongelados mientras la sangre
de sus últimos clientes
les chorrea aún por entre los pechos,

en el club de los poetas no-muertos
nadie ha leído los versos de nadie.


14

Quizá lo que ves o oyes, o haces
o dices, es sinceramente falso,
la verdad es que tal vez la verdad
sea el sueño real de la mentira,

aunque acaso ella no fue raptada
por los jinetes del bronce,
tal vez se la llevó el salobre viento
que sube al atardecer de las algas,

o bien cuanto haces o dices, oyes
o ves, es solo espuriamente cierto
y es verdad que la mentira
es el color mendaz de la verdad,

mastica infatigable tu estulticia,
escupe las escorias de tu amor.


egm.2021


Douglas Robert Turek

Física


_

Debajo de cada objeto, moléculas,
debajo de cada molécula, átomos,
debajo de cada átomo, partículas,
debajo de cada partícula, quarks,
debajo de cada quark, cuerdas,
debajo de cada cuerda, plumas,
debajo de cada pluma, recintos,
en cada recinto varias personas jugando a las cartas,
una de las cuales de pronto mira hacia arriba y pregunta:
«¿Qué quieres?»

_


Douglas Robert Turek. Physics (seltzerlizard.tumblr.com)
Seltzerlizard
In memoriam
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Physics

Under each thing, molecules
Under each molecule, atoms
Under each atom, particles
Under each particle, quarks
Under each quark, strings
Under each string, feathers
Under each feather, boxes
Under each box, a grup of people playing cards,
One of whom looks up sharply and asks,
“What do you want?”


Fernando Pessoa

De joven a mí mismo me decía


_

De joven a mí mismo me decía:
¡Cómo pasan los días, día a día,
y nada he conseguido ni intentado!
Viejo, ahora digo, igualmente hastiado:
¡Cómo, día a día, los días van:
sin logros ni intenciones pasarán!
Y así, naturalmente, envejecido
diré, con igual voz e igual sentido:
Un día llegará el día en el que
ya nada más diré.
Nada dirá quien nada es ni fue.

_


Fernando Pessoa. Quando era jovem, eu a mim dizia (arquivopessoa.net)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Quando era jovem, eu a mim dizia

Quando era jovem, eu a mim dizia:
Como passam os dias, dia a dia,
E nada conseguido ou intentado!
Mais velho, digo, com igual enfado:
Como, dia após dia, os dias vão,
Sem nada feito e nada na intenção!
Assim, naturalmente, envelhecido,
Direi, e com igual voz e sentido:
Um dia virá o dia em que já não
Direi mais nada.
Quem nada foi nem é não dirá nada.


Arte para adultos (Sin título)

𝕋res de un par perfecto, o menos,
fauno con lanza, salaces ninfas
en los bosques de otoño, una inscripción
alfαbética en un fragmento de jarra,
el pigmento mineral y la mina,

esta conversación según mi amante,
doncella de primavera, a la venta
el viernes 16 de abril a las 12 p.m.,
desnudo genuflexo con azaleas,
la realidad de la realeza reäl,

grabado sobre metal, el enésimo
nacimiento de venus, torre
contra cielos llenos de maravillas,
un tanga burdeos vía burdeos, dos
azúleos y dos amaríllidos en progresión,

dalias, tres, blancas, ἥβη,
diosa de la inconsciencia, escanciadora
del calimocho de los dioses, la arquitectura
y el diseño especulativos, la parte del arte
que no puedes llevarte

contigo, medio: acrílico sobre lienzo,
flores de endrino durante abril, el viejo
fantasma dorado del río, hiedra
venenosa filtrada desde las estrellas,
desciende a través de la azulosa bruma,

sálvate a ti mism∞, dispersión
y pigmiento seco bajo tablero de fibra,
sin título, hacia 2021,
eros brincando com a caveira de afrodite,
dibujo a la aguada, 70 × 50 cm,

al margen de la corriente dominante
en la ⌈vanguardia⌋ contemporánea,
preciso cálculo de bienales,
ragazɀa in azɀurro, pastel, óleo
y pan de plata sobre pergamino,

weekendvibes, metesaca en 大阪市,
litografía, 19 ¾  ⁄  26 ½
pulgadas, tras el amør un sinsentido
ansioso, encaje y cinta de mœbius,
una materia claroscura, cinco

planchas policirculares de latón,
medio: impresión cromogénica,
personaje entre sombras, carboncillo
sobre papel japonés, donación anónima,
chris†us triumphans, proceso de pintura

mediante photoshop®, de una edición
de seis con dos pruebas de artista,
tan ꭙinᵷ ona versus irina fuкalot, 〈china
o rusa〉, fabulosa función del mayordomo
negro, aprendiendo a nadar de nuevo,

a/guarda tu distancia, toma la po❨si❩ción,
tutoriales en ©patreon, obsoleto objeto
verdoso, ¿escultura?, trozos
de contrachapado y recortes de cartón
unidos por ranuras, lengüetas y clavijas

en su base oblonga, imitación de madera
predominantemente verdeazul
cabe algunas rocas rotas rojas y rosas,
varias piezas de color amarillo oscuro y, claro,
una pieza triangular coronando el cúmulo,

tres líneas horizoncales en el centro,
finales de la década de 1990, nu couché
sur un tapis, nus couchent sur un tapis,
a new work in progress for an upcoming show,
noche chillona, MCMXCVII,

cajas de refrescos de listones aserradas
y linóleo sobre señales de tráfico
retrorreflectantes en resina de poliéster,
carta cartel cartilla cartón cartulina,
pensamiento ríspido y adaptabilidad,

ante paisajes calamitosos, luz matinal
entre vello púbico pelirrojo, la clase
de su aclamada obra tetradimensional,
segmentos de lona natural y arpillera
son estirados tensamente y unidos

con alambre a una armadura y un marco
soldado, exposiciones inmersivas y
eꭙpectáculos de gran formato, your art
is crazy fucking good, desde artistas
que hacen piezas|pizzas, on sale now,

medio: filamentos de plástico
y herrajes metálicos para colgar,
portrait à contre-nuit, que ninguna
coma [,] devalúe tu trabajo,
otra conversación sin mi arnante, hasta

niñitas de menta, j’aime le pop surreal,
tras collages y malas impresiones,
i love lowbrow ⧼und pfefferminze⧽,
para más información y compras
visite, una novia eslovaca, obsolete‽

mariposas autopropulsivas, escena 
de ardør, transparencia so capa de firmes
formas eróticas, circa 1960, el arte
contemporáneo está obsoleto, estimado:
us$45,000-65,000,

la muestra grupal presenta a distintos
artistas, kardinal mit nonne, ab/sorbe
el batido de ™mixmedia,
cuadro abstracto multicolor con pinceladas
arremolinadas, vámonos de aquí.


egm.2021


Anna Świrszczyńska (Anna Swir)

Poemas breves


_

Sandalias playeras

He nadado lejos de mí misma.
No me llames;
nada tú también lejos de ti.

Nadaremos lejos, dejando en la orilla
nuestros cuerpos
como un par de sandalias playeras.

Amor con mochilas

Dos mochilas,
dos cabezas grises.
Y los caminos del mundo entero
para vagabundear.

Un doble éxtasis

Porque no existe el yo,
y porque siento
todo lo mucho que no existe el yo.

Protesto

Morir
es el más difícil
de todos los trabajos.

Los viejos y los enfermos
deberían estar exentos de ello.

Ansiedad

Construyes entre los árboles
un nido para nuestro amor,
pero mira las flores
que has aplastado.

Estoy llena de amor

Estoy llena de amor
como un gran árbol lleno de viento,
como una esponja llena de océano,
como una larga vida llena de dolor,
como el tiempo está lleno de muerte.

Yo no puedo

Te envidio
pues tú puedes dejarme
en cualquier momento.

Yo no puedo
dejarme a mí misma.

Ellos me salvaron

Veinticuatro horas
me estuve muriendo de fiebre.

Veinticuatro horas
mi madre arrodillada
rezando junto a mi cama.

Veinticuatro horas
mi padre tumbado boca abajo
en el suelo.

Ellos me salvaron.

Amantes tristes

Como un ojo y un párpado
unidos por una lágrima.

Cuatro piernas muy gordas

Estoy alegre, como si fuera
muy gorda.
Como si tuviera cuatro piernas
muy gordas. Como si hubiera saltado muy alto
con mis cuatro piernas muy gordas.
Como si ladrara
muy fuerte y alegremente
con esas cuatro piernas muy gordas.
Así de alegre estoy yo.

Hay una luz en mí

Tanto si es de día como de noche
siempre llevo una luz
en mi interior.
En medio del ruido y la confusión
llevo silencio.
Llevo siempre luz y silencio.

No estaría bien

Cuando estoy sola
me da miedo volverme
demasiado rápido.

Lo que hay a mi espalda
podría, simplemente, no estar listo
para adoptar una forma apropiada
a los ojos humanos.

Y eso no estaría bien.

Ella no recuerda

Ella fue una madrastra malvada.
En su vejez se está muriendo lentamente
en una casucha vacía.

Se estremece
como un manojo de papel quemado.
Ella no recuerda que era malvada.
Pero sabe
que siente frío.

El amor más grande

Ella tiene sesenta años. Está viviendo
el amor más grande de su vida.

Ella camina del brazo de su amado,
el cabello ondeando al viento.
Su amado le dice:
«Tu pelo es como las perlas».

Sus hijos dicen:
«Vieja tonta».

Cosa indescriptible

Del dolor nace el poder;
del poder nace el dolor.

Dos palabras para una
cosa
indescriptible.

A lo que más importa

Si pudiera cerrar
los ojos, oídos, piernas, manos
y caminar dentro de mí
durante mil años
quizá pudiera alcanzar
—no sé su nombre—
lo que más importa.

Dos patatas

Yo llevaba dos patatas;
una mujer se me acercó.

Quería comprar las dos patatas,
ella tenía hijos.

No le di las dos patatas,
escondí las dos patatas.

Yo tenía una madre.

Hombre y ciempiés

Sobreviviré.

Encontraré el sótano más profundo,
me encerraré dentro, no dejaré entrar a nadie,
cavaré un hoyo en el suelo,
roeré los ladrillos,
me esconderé en la pared, me meteré en la pared
como un ciempiés.

Todos morirán, pero yo
sobreviviré.

Que cuenten los cadáveres

Quienes dieron la primera orden de combate
que cuenten ahora nuestros cadáveres.

Que recorran las calles
que ya no están allí,
que recorran las ciudades
que ya no están allí;
que cuenten durante semanas y meses,
que cuenten nuestros cadáveres
hasta la muerte.

Tú moriste

Tú realmente moriste en mí, no cuando
otro me dio alegría;
tú moriste en mí
cuando otro me causó dolor.

_


Anna Świrszczyńska. Brief poems (briefpoems.wordpress.com)
Versión de Enrique Gutiérrez Miranda a partir de las traducciones del polaco al inglés de Czeslaw Milosz, Leonard Nathan, Piotr Florczyk, Margaret Marshment y Grazyua Baran

Beach Sandals
I swam away from myself.
Do not call me.
Swim away from yourself, too.
We will swim away, leaving our bodies
on the shore
like a pair of beach sandals.

Love with Rucksacks
Two rucksacks,
two grey heads.
And the roads of all the world
for wandering.

A Double Rapture
Because there is no me
and because I feel
how much there is no me.

I Protest
Dying
is the hardest
work of all.
The old and sick
should be exempt from it.

Anxiety
You make among the trees
a nest for our love.
But look at the flowers
you’ve crushed.

I Am Filled with Love
I am filled with love
as a great tree with the wind,
as a sponge with the ocean,
as a great life with suffering,
as time with death.

I Cannot
I envy you. Every moment
You can leave me.
I cannot
leave myself.

They Saved Me
Twenty-four hours
I was dying of fever.
Twenty-four hours
mother knelt
and prayed by my bed.
Twenty-four hours
father lay, face down
on the floor.
They saved me.

Sad Lovers
Like an eye and an eyelid
united by a tear.

Four Very Fat Legs
I am jolly as if I were
very fat.
As if I had four
very fat legs. As if I jumped very high
on my four very fat legs.
As if I barked
cheerfully and very loudly
with those four very fat legs.
That’s how jolly I am today.

There Is a Light in Me
Whether in daytime or in nighttime
I always carry inside
a light.
In the middle of noise and turmoil
I carry silence.
Always I carry light and silence.

That Would Not Be Good
When I am alone
I am afraid to turn
too quickly.
What is behind my back
may not, after all, be ready
to take a shape suitable
for human eyes.
And that would not be good.

She Does Not Remember
She was an evil stepmother.
In her old age she is slowly dying
in an empty hovel.
She shudders
like a clutch of burnt paper.
She does not remember that she was evil.
But she knows
that she feels cold.

The Greatest Love
She is sixty. She lives
the greatest love of her life.
She walks arm-in-arm with her dear one,
her hair streams in the wind.
Her dear one says:
“You have hair like pearls.”
Her children say:
“Old fool.”

Thing Indescribable
Out of suffering, power is born.
Out of power, suffering is born.
Two words for one
indescribable
thing.

To That Which Is Most Important
Were I able to shut
My eyes, ears, legs, hands
And walk into myself
For a thousand years,
Perhaps I would reach
—I do not know its name—
what matters most.

Two Potatoes
I carried two potatoes
A woman came up to me.
She wanted to buy two potatoes
She had children.
I didn’t give her two potatoes
I hid two potatoes.
I had a mother.

Man and Centipede
I will survive.
I’ll find the deepest basement,
shut myself inside, won’t let anybody in,
I’ll dig a hole in the ground,
chew out the bricks,
I’ll hide in the wall, I’ll go into the wall
like a centipede.
Everyone will die, and I
will survive.

Let Them Count Corpses
Those who gave the first order to fight
let them now count our corpses.
Let them go through the streets
that are not there
through the city
that is not there
let them count for weeks for months
let them count our corpses
till death.

You Died
You really died in me, not when
another gave me joy.
You died in me
when another gave me pain.


Yamnayas

You are treading water
describing over and over the water.
Todd Dillard
.

Regresan los jinetes cabalgando
tus crisantemos amarillos —níveo
jardín marmóreo— y una y otra vez

el agua —revuelta— dice: «de nuevo»,
el agua te dice «otra vez» de nuevo,
junto a flamantes carros de caballos

invaden la antigua estepa, —jinetes
sin estribos— fulgores de la noche,
penumbras en el día, ciertamente

ninguna casualidad es casual,
—preciso— cada paso en cada instante
te conduce —infausto— al lugar preciso

en el infausto preciso momento
en que se revelan —estaño y cobre—
a plena luz del día los jinetes

—gaznápiros— yamnayas cabalgando
desnudos crisantemos —un espíritu
te guía en el jardín transido y llueve

en cualquier otro arroyo—, devastando
con sus cascos la farsa —tenebrosa—
y la —hilarante— tragedia del tiempo,

es así como la casualidad
—cada paso en cada instante— conduce
a la revelación, todo está donde

—exactamente— está, y tú estás ahí,
tan helado y exacto —de momento—
como el norte magnético en su polo

—o cerca—, tan atónito y cegado,
estupefacto y aturdido —o casi—
como afirma el mito que resultó

el tarsino —fulminado por halos
astrales— en la ruta del jazmín,
y oyó allí la verdad in/sospechada

—pues nada llegó a ver— y estuvo luego
tres días sin comer y sin beber
—tal cuentan—, aunque apuntan los doctores

que —quizá— todo pudo ser —tal vez—
debido a algún ataque de epilepsia
—casual— en el lóbulo temporal,

pues se toman accesos por visiones
y reflejos —bajo el sol del desierto—
por —in/equívocas— señales, vuelan

dos cuervos a la izquierda del paisaje
y una gaviota —argéntea— planea
las albas dunas a la diestra —aves—,

la casualidad —fatídica— expone
lo que el ojo menos querría ver,
lo que el cerebro —tardo— no quisiera

de ninguna manera entender —vuelan
agoreras aves— en el difuso
—confuso— laberinto de los días,

mas —preciso— cada paso conduce
a la ineluctable revelación
—a plena luz del tiempo—, son palurdos

yamnayas pisoteando los áureos
crisantemos —ni estribo o hierro—, lúcida
visión traslúcida, revelación

contra granito y liquen —tal vez llueva
en cualquier otro charco—, reflexiona
—agujas y alfileres, cosquilleo

entre los muslos— sobre los des/hechos
de la —im/pura— verdad in/esperada,
cabalga el caballero cabalmente

—oh Saulo en el camino de Damasco—
hasta que es derribado del jamelgo
por la luz —revelada— del presente,

o bien casualidad —o providencia—
o un espíritu que guía tus pasos
—infaustos, precisos— desde la gélida

oscuridad de su tumba —transido
jardín marmóreo—, donde —im/paciente—
aún sigue escudriñando tus azares,

hacia —paso a paso— la irrevocable
revelación de la luz celestial
—astrales halos— cuyo rayo aguarda

—inexorable— el lugar y el instante
en que golpear —y abrir— tu cerebro
con la perversidad de la verdad

que —si no— no podrías haber visto
—yamnayas— ni pensado ni supuesto,
escucha —niño de corazón río—

el rumoroso flujo de las aguas
que por el bosque vuelven hacia el llano,
—susurran— algo —escucha— van diciendo

por entre las peñas y los barrancos
—el agua entorpecida es la que habla—
de tus tan paradójicos meandros,

las sombras del desierto te deslumbran,
la luz de los abismos te enajena
—fulgores y penumbras se confunden—

y, aunque el instante no exista —el ahora
acaba de marcharse ahora mismo—
ni —admite— esté el lugar en ningún sitio,

ninguna casualidad es casual,
o toda casualidad es ajena
al —limitado— humano entendimiento,

el agua —resuelta— dice: «de nuevo»,
y es por esta razón que —siempre— usas
lentes oscuras: la luz del abismo

—aún— vuelve a deslumbrarte cada día.


egm.2021

→ —Oh Enri
Todd Dillard, Parábola del superviviente
Yamnaya culture (wikipedia)


Aires orillas guijarros /1

1

Porque casi todo ha sido ya dicho,
casi todo ha sido ya escrito,
casi todo ha sido antes contado
y tergiversado,

casi todo ha sido detalladamente
alterado y adulterado,
y si casi todo ha sido rehecho,
casi todo ha sido antes fingido

y retorcido, porque casi todo
lo que ya ha sido antes visto y oído,
casi todo ha sido ya confundido,
falseado y falsificado,

porque casi todo ha sido,
baila la conga en la punta de un pie.

·
2

El barranco que trepamos
a través de la deslumbrante luz
de la verdad voluble
y la justicia antojadiza,

los charcos que pisamos,
las zanjas en que caemos,
el lodo en el que nos hundimos,
el hondo precipicio al que rodamos,

no son la senda hacia la prometida
victoria al atardecer, y
aunque, preciosa, nosotros miremos
al futuro con gafas de sol,

la historia a nosotros nos mira
con vaga y fatigada indiferencia.

·
3

Cómo estamos de jodidos, serás
absuelto de todos tus pecados
pero tus errores jamás
te serán perdonados,

el antinegacionista rezonga:
ya no quiero que me digas “te quiero”,
la antimateria gemía, jodida,
las grasientas grietas del universo,

el paraíso fue devastado
por los mismos que inventaron el mito
del paraíso, para temores
se pintan colores, fodidos vamos

confundiendo jayanes con mutantes
después de quince meses sin vivir.

·
4

Mejor menos,
antes lo dijo Baltasar Gracián
en seco endecasílabo:
“lo bueno, si breve, dos veces bueno”

[B+b = 2B]
elidiendo el verbo, eso sí,
pero hasta que Mies Van der Rohe
(si bien la frase no era suya)

no popularizó el “less is more”,
esto es: “menos es más”
[− = +]
la cosa no estuvo del todo clara,

porque en realidad a Gracián
le había quedado un poquito largo.

·
5

Sabes que no sabes
cómo has llegado hasta aquí,
pero sabes, mal de ti,
que sabes por qué aún sigues así,

reúsalo, úsalo, abúsalo,
qué picotea esa paloma
en tu mojado tejado,
semillas, claro, que el viento trae,

gímelo, ládralo, aúllalo,
semillas, cierto, que el viento hurta,
si no sabes, mal de ti,
ni por qué esto está así, pero

no hay nada como tener a alguien
que te diga lo que tienes que hacer.

·
6

Tú no eres imbécil,
crees que estás diciendo la verdad,
eso crees, tan solo
porque dices lo que crees saber,

nadie quiere ser imbécil,
nadie cree ser imbécil,
entonces, quién es ese santo imbécil
que no deja de torrar los collones,

ah, parece ser que soy yo, perdón,
guichar es mucho mejor que follar,
musitó el joven sacerdote
recién llegado de la meseta,

ladra el perro en el chamizo,
aúlla el lobo solo en la montiña.

·
7

Incluso reconoce los errores
que jamás has llegado a cometer,
de cualquier modo y pese a todo
jamás te serán perdonados,

condonados ni reubicados
en ningún vano desván del averno,
para terrores se esculpen colores,
de cualquier modo, y sobre todo,

destruye tras un año tus sonetos,
los traidores serán juzgados
en su peor día, y sea tu lema:
cada moco con su flema,

mastica sin desmayo tu estulticia,
escupe las espinas de tu ardor.


egm.2021

Darío Xohán Cabana

You Shall Overcome


_

Venceréis vosotros.
Pero nosotros
tenemos de nuestra parte
los robles de abril,
las espadañas, la orchilla,
la galamperna, las margaritas,
la ranita de San Antonio, la luciérnaga,
la trucha, el ciervo volante,
el jabalí y el corzo,
el alcatraz y la tórtola.

Venceréis vosotros,
pero nosotros
tenemos de nuestra parte
el Cadramón, el Pía Paxaro,
el cabo Home, la isla
de San Simón, la luz del crepúsculo,
el Castromao, el Xallas, las lagunas
innumerables de Valverde
o de Antioquía, el laberinto
de Mogor, los atrios
de Novelúa, el edículo
de San Miguel de Celanova,
el dolmen de Dombate.

Venceréis vosotros,
romperéis la infinita
cadena que nos une
a los pilares del mundo,
pero nosotros
empapamos los labios
en los mil ríos de sangre
que han fertilizado la patria,
y en nuestro partido
militan todos los muertos
que nos ponen aún
el estiércol en las botas,
el olor a sargazo en la nariz,
el estruendo de la forja en los oídos,
la tierra que ya son en las uñas,

y las heridas de hierro
o negro plomo y pólvora
en los corazones atribulados.

_


Darío Xohán Cabana. You Shall Overcome (bvg.udc.es)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

You Shall Overcome

Venceredes vós.
Pero nosoutros
temos da nosa parte
os carballos de abril,
as espadanas, a ouricela,
o pan de sapo, as beloritas,
a ra de Santo Antón, o vagalume,
a troita, a vacaloura,
o xabaril e o corzo,
o mascato e a rula.

Venceredes vós,
pero nosoutros
temos da nosa parte
o Cadramón, o Piapaxaro,
o cabo Home, a illa
de San Simón, o lusco, o fusco,
o Castromao, o Xallas, as lagoas
innumerables de Valverde,
ou de Antioquía, o labirinto
de Mogor, as encuastras
de Novelúa, o edículo
de San Miguel de Celanova,
o dolmen de Dombate.

Venceredes vós,
romperedes a infinda
cadea que nos une
coas trabes do mundo,
pero nosoutros
mergullamos a boca
nos mil ríos de sangue
que estercaron a patria,
e no noso partido
militan todos os defuntos
que nos poñen aínda
a bosta nas zocas,
o cheiro a argazo nos fuciños,
o trono da forxa nas orellas,
a terra que xa son nas unllas.
E as feridas de ferro
ou negro chumbo e pólvora
nos corazóns atribulados.


Wallace Stevens

Los poemas de nuestro clima


_

I

Agua clara en un cuenco brillante,
claveles rosados y blancos. La luz
de la habitación más como un aire níveo,
reflejando la nieve. Una nieve recién caída
al final del invierno, cuando vuelven las tardes.
Claveles rosados y blancos; uno desea
mucho más que eso. El día mismo
se simplifica: un cuenco de blanca,
fría, una fría porcelana, baja y redonda,
con nada más que los claveles en él.

II

Se diría incluso que esta absoluta sencillez
le despoja a uno de todos sus tormentos, oculta
un malvadamente confeccionado yo vital
y lo renueva en un mundo de blanca,
un mundo de agua clara, brillante en el borde,
y aún así uno querría más, uno necesitaría más,
más que un mundo de aromas blancos y nevados.

III

Permanecería allí la siempre inquieta mente,
de modo que uno quisiera huir, regresar
a lo que había estado tanto tiempo compuesto.
Lo imperfecto es nuestro paraíso.
Nótese que, en esta amargura, deleite,
pues lo imperfecto está tan vivo en nosotros,
yace en palabras defectuosas y sonidos obstinados.

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Wallace Stevens. The Poems of Our Climate (thepoemoftheweek.blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

The Poems of Our Climate

I
Clear water in a brilliant bowl,
Pink and white carnations. The light
In the room more like a snowy air,
Reflecting snow. A newly-fallen snow
At the end of winter when afternoons return.
Pink and white carnations — one desires
So much more than that. The day itself
Is simplified: a bowl of white,
Cold, a cold porcelain, low and round,
With nothing more than the carnations there.

II
Say even that this complete simplicity
Stripped one of all one’s torments, concealed
The evilly compounded, vital I
And made it fresh in a world of white,
A world of clear water, brilliant-edged,
Still one would want more, one would need more,
More than a world of white and snowy scents.

III
There would still remain the never-resting mind,
So that one would want to escape, come back
To what had been so long composed.
The imperfect is our paradise.
Note that, in this bitterness, delight,
Since the imperfect is so hot in us,
Lies in flawed words and stubborn sounds.