Moebius

Stoë Orkeo


―¿Qué demonios es eso?…
―¡De eso se trata, Sir, que no lo sé! ¡Ha surgido en la pantalla y no hay manera de borrarlo!
¡Saluto! ¡Acabáis de entrar en la Zona Tar’Ai…! ¡Así que, ojo…! ¡Magia!
―¡Es horrible! ¡Estoy rompiéndome!
Rzzkktth. Acércate por aquí…
―Noooo.
…ya que quieres verme.
Bartmagoo tiene la sensación de ser estirado hasta una distancia enorme… Está tan asustado que la razón le falla…
¡Stoë Orkeo!…
El servicio de recepción… ¿Qué hace el servicio de recepción?
¡Ya va! ¡No hace falta gritar! ¡Aquí cada cual cumple con su obligación!
―Canicas… Con el tiempo tendré miles… Y respecto a esos dos capullos de la calle de la Bandeja, les voy a… ¡Mamá!… ¡Vuelve! Las calles de Armjourth están vacías y oscuras… La salamandra proyecta fulgores danzantes sobre la pared, encima de mi cama…
¡Eh!… ¿Eres tú, Orne Batmagoo?…
―Es el dragón, que me conoce bien… Está ahí, escondido. ¡Quiere morderme la cabeza! Es el Dragón Rojo… Está furioso… ¡Quiere comerme los pensamientos!
Lo sé… ¡Sube! ¡El Tar’Ai está esperándote! ¡Qué cara se te ha puesto, Orne Batmagoo! Ya se ve que no estás contento… Nunca estáis contentos cuando estáis desnudos…
―Mama no volverá nunca… Ahora lo sé… Me abandona cuando detrás de la puerta de cristales, en el oscuro pasillo, la bestia de garras afiladas, de colmillos-agujas, se acerca para morderme los tobillos… Entonces me unto con grasa de cerdo… Subo a su cama…
¡Es la regla aquí, mi estimado Orne!… Los comunicantes tienen que estar desnudos. Has de saber, para tu tranquilidad, que a mí ese espectáculo me deja frío.
―Los otros niños… Los otros niños no conocen mi verdadero rostro y además, Sper, ¿quieres ser mi amigo? ¡Sper!… Vamos debajo de la escalera del patio… Juguemos en la oscuridad… Se tocan la piel… Hacen brotar líquidos opalescentes… ¡Sper! Me has traicionado… ¡Estuve llamándote en vano, ayer mismo, delante de tu casa, durante interminables horas! ¡Caray!… Me han mentido… ¡Es como todos! ¡Por el Interplano! ¿Cómo he podido dejarme engatusar por ese enano grasiento de Sper Gossi?… Durante estos años no ha hecho más que darme órdenes… Yo era su esclavo, al servicio de su ambición megalómana… Y él ahora es emperador. Y yo… ¿qué soy? ¡Nada!
Hemos llegado.


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John Larcher, Resumen
Ediciones del Garaje
Fuenpozuelos, 2009, 7ª edición
Fragmento del capítulo segundo

Boris Vian

Hazme daño, Johnny


Él se levantó junto a mi escote.
De pie, era más bien bajito.
Me dije: Ya lo tengo en el bote,
a mi cama se viene este niñito.
Me llegaba solo hasta el mentón,
pero era fuerte como cualquiera.
Me siguió a mi habitación
y le grité: Vamos allá, mi fiera.

Hazme daño, Johnny, Johnny, Johnny.
Llévame hasta el cielo… ¡zum!
Hazme daño, Johnny, Johnny, Johnny.
Me gusta el amor que hace ¡bum!

Él va a hacerle daño. Él va a hacerle daño.
Él va a hacerle daño. Él va a hacerle daño.

Llevaba solo los calcetines, animados
con rayas en azul y en amarillo.
Me miró con ojos asustados.
No entendía nada aquel pardillo,
y me dijo con cara desolada:
Yo no le hago daño ni a una mosca.
¡Me enfadé! Le di una bofetada
y le chillé salvaje y hosca:

Hazme daño, Johnny, Johnny, Johnny.
Yo no soy ninguna mosca… ¡zum!
Hazme daño, Johnny, Johnny, Johnny.
Me gusta el amor que hace ¡bum!

Venga, hazle daño. Venga, hazle daño.
Venga, hazle daño. Venga, hazle daño.

Al ver que no me daba guerra
le insulté muy duramente,
le llamé lo más feo de la tierra
y alguna cosa mucho menos corriente.
Eso lo despertó de pronto
y me dijo: Quieta, para el carro,
me has tomado por un pobre tonto.
Te voy a dejar como un cacharro.

Me haces daño, Johnny, Johnny, Johnny.
Con los pies no… ¡zing!
Me haces daño, Johnny, Johnny, Johnny.
No me gusta el amor que hace ¡bing!

Él le ha hecho daño. Él le ha hecho daño
Él le ha hecho daño. Él le ha hecho daño.

Se puso su pequeña camisa,
su pequeño traje, su pequeño calzado
y bajó la escalera sin prisa
dejándome un hombro dislocado.
Por esta clase de matones
bien vale la pena lo que gasté.
Ahora tengo en las nalgas moratones
y juro que nunca más diré:

Hazme daño, Johnny, Johnny, Johnny.
Llévame hasta el cielo… ¡zum!
Hazme daño, Johnny, Johnny, Johnny.
Me gusta el amor que hace ¡bum!

Oh, Johnny…

¡La leche! ¡Me hizo mucho daño!


Magali Noel & Boris Vian. Fais-moi mal Johnny (youtube)
Fais-moi mal Johnny (wikipedia.org)

Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Ignorando las estrellas

El día en que los humanos
descendieron sobre el planeta Tierra,
huraño en un desierto extraño,
estaba yo cogiendo albérchigos
en el huerto de la abuela,

la araña bajo el austero
laberinto de la duna,
y del río, el cocodrilo entre el fango,
de la banquisa, el oso sobre el hielo,
solos, acechan, se ocultan,

extraño en un planeta huraño,
escrutando un firmamento
que ya no emite más sofismas,
mientras los infectos insectos
en sus cubiles ignoran el grado

de su insustancial estulticia,
viviendo como si entendieran algo,
orando como si los dioses
pudieran descifrar sus oraciones
ni desentrañar los oráculos,

sin sospechar la belleza,
mira a las libélulas en la ciénaga,
ven antes de que vuelva el viento,
antes de que la neblina
oculte su color en sus gríseos,

oh, no pueden suponer la belleza
del escarabajo bajo la ortiga,
el cardo marino en la arena
y los cormoranes junto al roquedo
o el quelpo en el océano,

el nimbo cernía el volcán,
lo sabes primero y después lo tienes
en la cuesta del pinar,
atravesando estratos fluentes,
cada y cada vez más profundos,

sientes subir el flujo
hacia la arcana cumbre hendida
en la obscena fantasía facial,
la lábil lava tranquila
desciende la ladera del volcán,

lejos del fuego mi instante ardía,
inmerso en la contemplación del tiempo,
aunque eres tan feliz y espléndido
no podrás evitar los códigos,
lo sientes primero y después lo ves,

sabe el tonto al menos que es tonto,
lejos del tiempo mi instante está ardiendo,
niega el estúpido su estupidez,
semen vertido sobre el fuego,
tela azul, vela azul en blanco azar,

ser de la materia incorpórea,
la sangre refundida en lava y sal,
solos, acechan, se encorvan,
araña en un planeta insecto,
con que debieran hacerse los hombres,

ciega llamarada en el ciego cielo,
fingiendo ser un alga insomne
que fluctúa en la rompiente,
tan solo un sargazo inerte
mecido en la marea incierta,

quien no sufre no disfruta,
ay, no saben padecer la belleza,
nada ve quien nunca escucha,
quien no mira, no oye nada, nunca,
de la luz sobre la luz crepitante

hablando el lascivo lenguaje
del sol sobre el desierto y de la lluvia
sobre el estanque y los junciales,
lo tuve, lo vi y lo supe
cuando en la suave montaña que sube

desde el pasado transversal
hasta lo que no debieras soñar,
la pálida lava se deslizaba
a la sangre consagrada
a los dioses infernales, y tienes

que hacerlo, así, con calma,
como el alga en la rompiente,
derelicto en la marea indecisa,
déjate atraer y empujar,
pedazo de mierda undívaga,

entre las olas que llegan
y el reflujo que jamás volverá,
y no les des de comer a las hienas,
labrado de los pulsos incorpóreos,
el menhir contra el dolmen,

con que debieran hacerse los hombres,
oculto, acechante, solo,
ya no entran más mensajes,
malva, starwatcher, en tus venas,
de las islas siderales,

cada día mueren su vida inocua,
desprecian lo que no desean,
destruyen lo que les estorba,
odian lo que les acompleja
y no pueden admitir la belleza

de las libélulas en el estero,
en el arduo acantilado el charrán,
la piel contra la piel erecta,
y yo, que me comía los albérchigos
en la cuesta del pinar.

egm.2012

Guillaume Apollinaire

69 6666 …6 9…


Los inversos 6 y 9
se dibujan como una cifra exacta:
69
Dos serpientes fatídicas
Dos lombrices
Número impúdico y cabalístico
6: 3 y 3
9: 3 3 y 3
La trinidad
La trinidad en todo
que se reencuentra
con la dualidad
Pues 6 dos veces 3
y trinidad 9 tres veces 3
69 dualidad trinidad
Y estos arcanos podrían ser más oscuros
pero tengo miedo de sondearlos
Quién sabe si no está allí la eternidad
más allá de la chata muerte
que se divierte dando miedo
Y el hastío me envuelve
como un vago sudario de encaje sombrío
esta noche


Guillaume Apollinaire. 69 6666 …6 9… (cobra-le-cynique.fr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

69 6666 …6 9…

Les inverses 6 et 9
Se sont dessinés comme un chiffre étrange
69
Deux serpents fatidiques
Deux vermisseaux
Nombre impudique et cabalistique
6 : 3 et 3
9 : 3 3 et 3
La trinité
La trinité partout
Qui se retrouve
Avec la dualité
Car 6 deux fois 3
Et trinité 9 trois fois 3
69 dualité trinité
Et ces arcanes seraient plus sombres
Mais j’ai peur de les sonder
Qui sait si là n’est pas l’éternité
Par-delà la mort camuse
Qui s’amuse à faire peur
Et l’ennui m’emmantelle
Comme un vague linceul de lugubre dentelle
Ce soir

Son de oleaje

Liquen bajo el subsuelo,
ofiura sobre el bentos,
consigues incluso creer
que también perdura la oscuridad,
qué eres,

allende el lugar tenebroso
en el que estás confinado a vivir,
vibra el agua en la ninfa,
sirenas vigilantes en las algas
y los prados de posidonias,

se encrespan los cardos marinos,
chillan las aves del mar en su vuelo
sobre las peñas, las olas
susurran preguntas de arena,
qué eres,

tiembla el crambe en el roquedal,
la primera ola movió sus pies,
la segunda lo derribó,
la tercera lo fue arrastrando
hacia los misterios del mar,

entiendes que es un papel,
tan solo los hombres sueñan con dioses,
evita su mirada en los abismos,
no creas la canción de las sirenas,
qué eres,

grisáceo arrecife sin costa,
cuando regresa la calma a la orilla
el viento en las rocas subraya
el rito inmemorial de la marea,
las algas y la arcana oscuridad,

de la bajamar   sigue el denso olor,
cede al estupor   de la pleamar,
cae con la planicie que se hunde
hacia la negrura insondable,
qué eres,

el págalo desde la altura
ignora todo tu desconcierto,
ocúltate en la tiniebla más fina,
porque, aunque fuera un papel de dios,
no más que un papel sería,

fluye trozada en sombras,
se disuelve en toboganes
la luz profunda hacia el bentos
sin hallar las pupilas en tus ojos,
apenas los trasluces de los congrios,

declives ondulantes, prismas,
no busques la mirada de los dioses,
ofiura, seas lo que fueres,
yaciendo en el fango del bentos,
el mismo fango sin memoria

en que las algas derivan al rojo,
donde los peces comienzan a andar,
extiende tus brazos escuálidos,
absorbe la penumbra en la pendiente
hadal de los olvidos abisales,

helecho en el acantilado,
musgo en el húmedo muro,
recuerda que el recuerdo es nada más
carnada del anzuelo de los días,
qué eres,

no hay tiempo en el silencio,
el cadáver del niño vagabundo,
perdido en las eternidades
donde ensueñan las crédulas sirenas,
jamás descansará en la tibia paz,

al fin llegas a entender
que existes sin temer la oscuridad
y desarrollas tu papel
aun después de saber que es una farsa,
qué eres,

la arena susurra, pregunta
en el frío de los sueños, sisea
el viento bajo las rocas
y la lluvia sobre el océano,
solo los niños seducen sirenas,

no escrutes la mirada de los dioses,
tú, hecho de la materia incorpórea
de la que, probablemente,
en esta antigua oscuridad,
deberían estar hechos los hombres.

egm.2012