Peregrino en éxtasis


Mas a mí, con el tiempo, la necesidad
me ha enseñado a tener aprecio a mis desgracias.
Sófocles, Filoctetes
 

Por las trochas del viento
camina hambriento
un peregrino absorto
en su tormento.

Broza de espino y cañas
en las pestañas;
por sus pulsos desnudos
trepan arañas.

Páramo yermo y seco
su esfuerzo hueco;
alma sin sed ni calma
en cuerpo enteco.

Reo de las pasiones,
once aguijones
clavan en su memoria
once escorpiones:

uno por cada herida
que nunca olvida,
otro por un recuerdo
sepulto en vida.

Zarza y maleza eternas
traban sus piernas;
su pensamiento agobia
hondas cavernas:

grutas de eco adentro
y desencuentro;
lábiles laberintos
sin fin ni centro.

Por el erial de arena
camina y pena
lúgubre peregrino,
espectro en pena.

Yerra, tropieza, evita
el suelo y grita.
Busca en el horizonte
la vieja ermita;

quiere, en su ira, un norte
que le conforte
del amargor que escuece
en cada corte.

Huye por fin la tarde:
con pobre alarde
sobre el umbroso otero
una luz arde.

Corre sin un quejido,
ánimo erguido,
hacia la piedra antigua
cual rata al nido.

Mármol que el tiempo ensalza
ante él se alza;
echa atrás sus harapos
y se descalza.

Entra en el templo arcado
arrodillado:
vierte entre sus paredes
placer licuado.

Cumple el ritual, risueño,
como en un sueño,
y en la tibieza equívoca
logra su empeño.

Trance que el cielo envía.
Cosmogonía.
Nervio. Músculo. Temple.
Epifanía.

Vence a su hambre amiga
en la fatiga
tras reiterar el rito
que no le obliga.

Yace rendido, impura
su tregua oscura,
bajo la dulce y recia
arquitectura.

Y antes de que en la aurora
muerda la hora,
zarza y maleza eternas
sin más demora.

•  •  •

Por los surcos del viento
marcha, irredento,
el peregrino en busca
de otro tormento.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Acetrero


Volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.
S. J. de la Cruz, Tras de un amoroso lance 

 

Voy husmeando los halos
de tu carnada,

voy discerniendo tu sombra
en la distancia;

voy calculando los pulsos
de tu desgana,

voy alcanzando tu esencia
y tu metáfora:

voy asumiendo tus grados
de incierta magia

y abalanzando a tu inercia
mi frágil ansia.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Restas


Hablando para hacer del pensamiento
un incierto paisaje, así persisto.

J. E. Cirlot, Bronwyn, w, I
.

Iceberg que el mar diluye,
en su rolar,
y es ya agua de este mar
sobre el que fluye.

•  •  •

Soy el río que a otro mar
lleva su cieno;
buscaré en un orto ajeno
desembocar.

En la mano traigo el gran
puñal de humo
y del río en que me asumo,
un gavilán.

Tras el rastro de la sal
quizá mi alma
hallará la rara calma
existencial.

Solo, aguardo en cualquier bar,
si el mal me quiere,
a que el tiempo decelere
… por no esperar.

Y aunque duermo en un zaguán
que el frío amarra,
cuando el cosmos se desgarra
altero el plan:

Bebo el filtro de este grial
y observo el rito,
y en el caos infinito
quiebro mi mal.

•  •  •

En las olas del azar
vidas remonto…
Ay, —¡ay!— demasiado pronto
… para esperar.

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Corona de triunfo


En adelante no discutas más
cómo debe ser un hombre
de bien,
sino procura serlo de verdad.
Marco Aurelio, Meditaciones, X, 16
 

El bronce corta el cuero
y al hierro, la eternidad.

¿Debo dejar constancia
de los hechos de mis contemporáneos?

Actúan igual, botarates,
que los hombres de hace diez mil años.

¿Debo hablar, yo, también,
de errores tantas veces renovados?

Sea el olvido su corona
y el silencio su merecido lauro.

El cuero teme al bronce
y el hierro, a la eternidad. 

egm.2019


Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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Angst in Wiedikon


Diese Zuversicht gestern,
als der Himmel so blau war.
K. Merz, Glück
 

Hemos llegado en el tren de dos pisos;
si dudas, desapareces,
si no dudas, dejarás de existir;
las campanas amplifican la tarde,
los tranvías traquetean ansiosos
atronando Goldbrunnenplatz.

Llueve en los pasos de cebra amarillos,
paraguas contra el desprecio de dios:
sáldanos tú nuestras deudas;
la ingenua fealdad de adolescente
en los escaparates descuidados
de Birmensdorferstrasse.

Sobrevuelo dudas y errores
en el rastro azul de la masa
para demostrarme a mí mismo
que por mí aún fluye la sangre humana;
vieiras al estilo Rías Baixas
en el horno de Rotachstrasse.

Hiedra, recuerdos reversibles,
y húmeda densidad vegetal;
Meister Krähe sobre las antenas
explica su breve razón
a los siempre indiferentes abetos
de los huertos de Schrennengasse.

Levanto una montaña ante mí,
los cómics de coleccionista,
olvido que los días se consumen,
la vieja Zenith Trans-Oceanic
junto a otras piezas de la antigüedad
de mañana en Badenerstrasse.

El olor del mirto, saúco seco,
Bienvenido al Hotel Verdura;
espadas cruzadas marcan las horas,
qué bonito lugar para morir;
Kampf Amsel nos da las noticias
al atardecer en Bühlstrasse.

El tiempo no será jamás así
ni los colores del sueño
volverán a brillar sobre la nieve:
se desliza la indiferencia
hacia el presente cargado de espectros
aquí, en Rotachstrasse, en Wiedikon.

egm.2019


Nuevo poema en Luz de invierno escrito en Wiedikon, Zurich, en 2012
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