Arroz con congrio y almejas

Ingredientes p.p.

  • una rodaja de congrio
  • entre 5 y 10 almejas
  • un trozo de cabeza de rape
  • pimiento rojo, cebolla, ajo
  • tomate frito, salsa de ostras, caldo de verduras
  • azafrán, pimentón, sal
  • arroz, aceite y agua

Preparación

En un recipiente conveniente pones la cantidad suficiente de aceite de oliva, lo llevas al fuego y le echas unos cuantos trozos de pimiento rojo y un diente de ajo sin pelar y cortado por la mitad. Lo dejas al mínimo mientras picas bien picada la cebolla. Añades a la olla la cebolla y a continuación el trozo de cabeza de rape y le das unas cuantas vueltas a todo ello con el instrumento de remover guisos.

Cuando la cosa se ponga curiosa le echas el arroz, bomba, la cantidad usual, sigues removiendo pausadamente y añades unas cucharadas de tomate frito, salsa de tomate, tomate triturado o lo que sea, y sigues removiendo, adjuntas las almejas, mejor babosas, mejor frescas, y luego el congrio, de la parte sin espinas, y dejas de remover.

Ahora el agua, tibia, dos o dos veces y media la cantidad de arroz, ahí depende; en caso de aguas duras, por la parte de Levante, mejor utilizar agua mineral.

Luego subes un poco el fuego y vas añadiendo: un poquillo de de salsa de ostras, o de soja, o ninguna de ellas, otro poquín de caldo de verduras en polvo, u otro, algo de azafrán, nunca colorante, algo de pimentón y algo de sal, si no te parece mal.

Al cabo de unos quince minutos lo apartas del fuego y lo dejas reposar, quizás, otros cinco o diez minutos más. Es una cosa atroz, pero todo depende con el arroz.
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Marmitón Miranda

Guiso de caballa con patatas

Para dos personas necesitas:

  • dos o tres caballas (Scomber scombrus)
  • otras tantas patatas medianas
  • un tomate rojo maduro
  • medio pimiento rojo
  • una cebolla mediana
  • pimentón dulce, agua, azafrán molido, aceite de oliva y sal
  •  una olla de 20/25 centímetros ø, de las de fondo grueso, con su tapadera.

Preparación

Bien. Has ido al mercado, o al súper, y has comprado un par de caballas de ración o tres o cuatro pequeñas. Tienes también las verduras y los condimentos. Vamos pues.

En primer lugar pelas la cebolla y cortas la mitad en rodajas de un par de milímetros y las dispones de modo que cubran el fondo de la olla.

Luego pelas las patatas y las cortas en rodajas de un centímetro de grueso, y las colocas encima de las rodajas de cebolla.

Coges ahora la otra mitad de la cebolla y la picas irregularmente dejando caer los trozos sobre la patata.

Las caballas, limpias, descabezadas y sin cola, las cortas en toros de unos dos o tres centímetros, más anchos cuanto más pequeño sea el pescado, y las depositas cuidadosamente sobre las patatas.

Cortas a continuación el tomate en trozos bastos y los colocas entre el pescado. El pimiento, en trozos no muy grandes, lo pones también con el tomate y la caballa.

Ahora tomas un poco de pimentón con la punta de un cuchillo y lo espolvoreas por encima de todo.

Después, en un cuarto de vaso de agua disuelves un sobre de azafrán y lo viertes sobre la manducatoria. El azafrán molido, fuera de Galicia lo encontrarás en los grandes supermercados. Si te apañas mejor con el de hebra, úsalo; pero no uses colorante alimentario ni condimento para paella con azafrán ni cosas de esas. Sobre todo no confundas el colorante en polvo con el azafrán: tendrás el color pero no el sabor.

Luego lo salas ligeramente a tu gusto y lo riegas con un chorro de aceite de oliva de tipo suave.

Por fin llevas la olla al fuego, esperas a que hierva, la tapas y bajas el fuego al mínimo.
La dejas así durante un cuarto de hora o veinte minutos. Si la tapa cierra herméticamente, mejor. Es importante que no lleve demasiada agua, para que al final quede una salsita ligera de agua, aceite y azafrán. De modo que habrá que comprobar que no evapore demasiado y añadir un poquito de agua caliente si así fuera.

Cuando haya pasado el tiempo necesario  verificas que todo esté en orden: la patata cocida, el pescado hecho, el tomate y el pimiento en su punto y un fondito de líquido amarillito al final.

Vale. Apagas el fuego, vuelves a tapar la olla, te sirves un vasito de vino blanco bien fresco y esperas a que repose tranquilamente unos diez minutillos mientras preparas la mesa y comentas lo del partido de ayer. Qué cabrón el árbitro. Así no hay manera. Y aún se quejan los llorones esos.
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Marmitón Miranda

Hígado encebolliscado

OJO: Plato no apto para anticebollistas, chupacremas, lameaires ni melindríticos.

1. Hígado encebolliscado sencillo

Ingredientes ración

  • un filete de hígado de ternera de medio centímetro de grueso o así
  • una buena cebolla
  • aceite de oliva, harina, sal, pimienta
  • y nada más

Preparación

Pon al fuego una sartén y cubre el fondo con aceite. Pela la cebolla, córtala por la mitad y pícala en juliana no muy fina. Échala en la sartén y déjala a fuego medio hasta que se dore ligeramente.

Mientras, lava el hígado sin que el chorro del grifo lo golpee directamente y quítale la piel semitransparente que lo rodea. Si es ancho, córtalo por la mitad a lo largo. Córtalo en tiras de cerca de medio centímetro de ancho. Salpiméntalo.
En una fiambrera de plástico (eso que le llaman tuperguare o tuperbare) con cierre hermético, pon dos o tres cucharadas de harina, añade el hígado, ciérrala y sacúdela con estilo, como un barman agitando la coctelera, hasta que todos los trozos estén enharinados y separados unos de otros. Elimina la harina sobrante.

Cuando la cebolla esté bien doradita sácala de la sartén y resérvala junto al fuego. Acto seguido abre la fiambrera, añádele un poquito más de aceite a la sartén, deja que se vuelva a calentar y echa el hígado. Fríelo despacio, moviéndolo para que se hagan todos los trozos por igual. Cuando esté bien hecho, vuelve a añadir la cebolla y dale unas vueltas a toda la manduca.

Acompáñalo con patatas fritas o hervidas. Si son hervidas, disponlas primero en el plato y vuelca el hígado por encima.

2. Hígado encebolliscado con salsa

Ingredientes

  • Los mismos, más pimentón y vinagre de sidra

Preparación

La misma, hasta que la cebolla esté dorada. Entonces apartas la sartén del fuego y dejas que se enfríe.

Mientras tanto pones otra sartén con aceite y vas fríendo el higado.

Cuando la cebolla esté templada, añades a la sartén la punta de una cucharadita de pimentón dulce y otro tanto de harina, lo llevas al fuego y viertes unas gotas de vinagre de sidra y un poco de agua, y le pones un polvo de pimienta, lo remueves sin dejar que hierva y al cabo de un par de minutos:

a) viertes la salsa sobre el hígado y lo sirves junto con las patatas

o

b)  sirves el hígado con las patatas y viertes la salsa sobre todo ello .
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Marmitón Miranda