Irene Lisboa

Escribir


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Si yo pudiera habría de… de…
¡transformar las palabras en maza!
Habría de escribir reciamente.
¡Cada palabra, seca, irresonante!
Sin música, como un gesto,
un golpe brusco y sobrio.
¿Para qué,
y para qué todo el artificio
de la composición sintáctica y métrica,
este redondeado lingüístico?
Me gustaba lanzar palabras.
Rápidas, secas y bárbaras: ¡pedradas!
Sentidos propios en todo.
¿Amo? ¡Amo o no amo!
¿Veo, admiro, deseo?
O no… o sí.
Y, con esto, continuando…

Y me gustaría,
para las infinitamente delicadas cosas del espíritu,
(¿cuáles? ¿pero cuáles?)
en oposición a la braveza
del juego de la pedrada,
de la puntería a las cosas ciertas y negadas,
me gustaría…
¡escribir con un hilo de agua!
un hilo que nada trazara…
fino y sin color… miedoso.
Oh, infinitamente delicadas cosas del espíritu…
Amor que no se tiene,
deseo dispersivo,
sufrimiento indefinido,
idea incontorneada,
aprecios, gustos fugitivos…
Ay, el hilo de agua,
el mismo hilo de agua ¿podría
pasar sobre vosotros, transparentemente…
o seguiros, humilde y tranquilo?
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Irene Lisboa. Escrever
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Escrever

Se eu pudesse havia de… de…
transformar as palavras em clava!
havia de escrever rijamente.
Cada palavra seca, irressoante!
Sem música, como um gesto,
uma pancada brusca e sóbria.
Para quê,
mas para quê todo o artifício
da composição sintáctica e métrica,
este arredondado linguístico?
Gostava de atirar palavras.
Rápidas, secas e bárbaras: pedradas!
Sentidos próprios em tudo.
Amo? Amo ou não amo!
Vejo, admiro, desejo?
Ou não… ou sim.
E, como isto, continuando…
E gostava,
para as infinitamente delicadas coisas do espírito
(quais? mas quais?)
em oposição com a bravezdo jogo da pedrada,
da pontaria às coisas certas e negadas,
gostava…
de escrever com um fio de água!
um fio que nada traçasse…
fino e sem cor… medroso…
Ó infinitamente delicadas coisas do espírito.
Amor que se não tem,
desejo dispersivo,
sofrimento indefinido,
ideia incontornada,
apreços, gostos fugitivos…
Ai, o fio da água,
o próprio fio da água poderia
sobre vós passar, transparentemente…
ou seguir-vos, humilde e tranquilo?


John Keats

Cuántos bardos adornan el transcurso del tiempo


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¡Cuántos bardos adornan el transcurso del tiempo!
Algunos de ellos siempre fueron el alimento
de mi ensueño fantástico —podría cavilar
sobre sus cualidades, terrenas o elevadas—

y con frecuencia, cuando me dedico a los versos,
en tropel intervienen ante mi inspiración,
pero sin desconcierto ni grosero trastorno,
haciendo su función con un timbre agradable,

como tantos sonidos que prodiga la tarde:
el canto de los pájaros, el rumor de las hojas,
la voz de los arroyos, la campana que se alza

con solemne tañido, —y miles de otros más
que la distancia impide que los reconozcamos—
producen grata música y no salvaje estruendo.
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John Keats. How many bards gild the lapses of time
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

How many bards gild the lapses of time

How many bards gild the lapses of time!
A few of them have ever been the food
Of my delighted fancy,—I could brood
Over their beauties, earthly, or sublime:

And often, when I sit me down to rhyme
These will in throngs before my mind intrude:
But no confusion, no disturbance rude
Do they occasion; ’tis a pleasing chime.

So the unnumber’d sounds that evening store;
The songs of birds—the whisp’ring of the leaves—
The voice of waters—the great bell that heaves

With solemn sound,—and thousand others more,
That distance of recognizance bereaves,
Make pleasing music, and not wild uproar.