Un día escampó

Durante cientos de miles de años
llovió displicentemente
sobre la tierra vacía de vida,
arabescos de mariposa,
y un día sin día escampó,

nuevos mundos nacen continuamente
para que otros mueran al mismo tiempo
y en los taludes del presente
la nostalgia es tan solo el agitado
soplo del viento en el crambe,

la mariposa fulgura, siguiendo
el tenso arabesco del pez
por el río que fluye hacia la luz
bajo las móviles sombras trenzadas
de los sauces y las mimbreras,

y tener alguna esperanza
de que el sueño vuelva a ser como fue,
fulguración de los peces,
resulta un pulcro ejercicio de angustia
en lo alto del farallón,

la mariposa nunca volará
otra vez esa misma sombra,
olvida la memoria en la hojarasca,
como el pez no nada dos veces
el agua que ya ha fluido,

calculas mal el tiempo, y es por eso
que sueles llegar tarde al vado,
olvida los recuerdos imborrables,
que cruza el río del presente,
ya sabes, del pasado hacia el futuro,

fumareles en el risco,
charranes y pagazas en el sol,
expulsado del paraíso
y arrojado también de los infiernos,
gran ganga, viviendo una inacabable

continua temporada de rebajas,
yo soy de Aldán,
y ya me suicidé en otros bajíos,
recuerda que olvidaste tus recuerdos,
ahora no sé morir,

no hay nadie en el andén ni hay ningún tren
y la ciudad ha muerto,
no hay nadie en el burdel ni el aeropuerto,
y se incendió el edén,
nadie sabe quién fue Hank Woothreed

ni qué mariposas amó
en el vado de las tres piedras,
entre la montaña y el arenal,
entre las viñas, los pinares
y los cañaverales junto al mar,

mientras nuevos mundos nacían
y otros morían bajo la corriente
del río de casijamás, y aquí
tanto tiempo ha estado lloviendo
que la humedad es religión,

pero comienza a escampar
en las dunas de la playa,
en las islas del presente,
detrás de los barrancos del futuro
donde el nada fluctuaba,

vibra la gota en la ninfa,
gran ganga, buen tanga,
sí, fiebre, sube un poco más de fiebre
a tu perfil personal,
algún eco quedará resonando

en las viscosas mimbreras del río,
donde el pez traza su dibujo
de sombríos violetas
y fríos verdeazules vacilantes
junto al vado del hoy,

donde el nada convergía
en la levedad del crambe,
la fugacidad de la arena
y la brevedad del océano
en las peñas de la ría de Aldán,

olvida el porvenir en el sargazo,
recuerda nada más quien eres hoy,
no deja su matiz la mariposa,
pero no volverá a volar
aquel aire que ya esquivó,

en los claros farallones la luz
reconfigura su fulgor,
el verde quiere ser azul ardiente
y el malva, el rojo de unos labios
siempre anhelantes… bajíos…

no muda el celaje de sus escamas
nunca el pez ni jamás vuelve a encontrar
el cauce que ya remontó,
recuerda que el futuro no ha venido,
olvídate de ser quien no serás,

mientras mueren estos,
otros mundos nacen continuamente
en los marjales del río de ahora,
olvida todo el tiempo entre las algas,
acuérdate de ser quien eres hoy,

en el agua verduzqueante,
sobre la Tierra sumergida
sólidamente llovió
durante miles, millones de años,
y un día infinito escampó.
.


ēgm. 2012

La carretera del faro

Puedes seguir preguntándotelo
todas las veces que quieras,
la solución origina el problema,
pero no hallarás más alternativa
que joderte y soportarlo,

el mapa no está equivocado
aunque le faltan algunos detalles
que puede suplir la memoria,
caminos entre los tojos,
montes de áspera y fría belleza,

siempre esa insistente pregunta,
los pájaros atraviesan la playa,
chillando, hacia el océano,
siempre ajenas, bellas e intemporales,
las aves de aire y de sal,

puedes seguir preguntándotelo
mientras recuentas las baldosas
de las paredes del cuarto de baño,
el motor empieza a sonar
más fuerte que el mar en las rocas,

el viento es indiferente testigo
de la fugacidad del arrecife,
de la infinitud del silencio,
de las jactanciosas preguntas
que el ser humano se hace a sí mismo,

los pájaros marinos pasan
hacia el interior del océano,
donde habita la realidad,
pero la mente insiste e insiste,
aceleras un poco más,

la ignorancia de los que hablan
sin entender lo que dicen
es tan solo adelantada
por la de los que viven de escribir
de las profundidades que no alcanzan,

la moda pasa de moda
hasta que vuelve a ponerse de moda,
la arena en la playa se desmenuza
entrechocándose en la misma arena
que la ama, la goza y la destruye,

el faro sobre la peña
ya no vigila el oleaje, y
los pájaros chillan hacia la niebla
ajenos a las preguntas
que los niños le proponen al mar,

tu cuerpo se tensa, tu pie se clava,
el faro sobre el océano…
un grito breve en la rampa de piedra,
las olas pausadas e indiferentes
son un rumor allá abajo

resaltando el esplendor de la sangre
sobre el acero y el plástico,
la bruma en el velo del horizonte
va acogiendo a los pájaros,
charranes, fumareles y pagazas,

se ha detenido el motor…
la solución origina el problema,
olas, viento, voces, después
un suave silencio intranquilo,
ahora empieza a llover.
.


ēgm. 2012

Sangre y serrín

Algún ruido,
no parece que ahora llueva, algún ruido,
cerrada noche,
dios y humano, chamán y sacerdote
en el culto a la diosa prostituta,

todo está interconectado
en la realidad de los sueños,
entre la profundidad silenciosa
y el mundo de la superficie,
algún ruido,

hoy la novia va sin bragas
a la mesa electoral,
serrín y sangre,
el año pasado votó a los rubios,
este votará a los morenos,

el brujo dijo que no,
en la garganta un cuesco atravesado,
oh mi amigo,
le permite vislumbrar
la realidad de los sueños,

el oráculo lo ha revelado:
el futuro será mañana,
el pasado ya pasó,
pero muerde en el presente
con colmillo abrasador,

allá, lejos,
se oxida lentamente la razón,
ven, vomítame,
senderos como cicatrices
en la mano del hombre hueste,

algún ruido,
y después un silencio más oscuro
que la longitud de la luz,
sed,
creced, eyaculad y decreced,

con la puntualidad de la marea,
vomitad,
por el sur la luz comienza a cambiar,
antropología de tres en cuarto,
y a crecer,

la disoluta diosa prostituta
bebe ron con miel y sal,
conoció a un cantante famoso
en la barra de un hotel,
y sin bragas sigue aún,

y hacia el norte el día empieza a variar,
el hombre hueste divisa
hilos de humo en la brisa,
la marea se retira
hacia la profundidad de los sueños,

crees que aún puede amanecer?
cicatrices como senderos
en las olas de hierba seca,
alza un ojo, hombre hueste,
el chamán decapita una gallina,

ritual cinematográfico,
la realidad finge estar
detrás de los matorrales,
decreciendo hacia el amanecer,
creciendo hacia la complejidad,

vomitad,
buscad en el bar de abajo,
muy lejos de la polución visual,
ay hermano,
la profundidad de los sueños

y el mundo de la superficie,
alza un ojo, hombre hueste,
la noche abrió,
la diosa y el chamán
no logran dejar de fumar,

no me iré con nadie más
si tú me das lo que yo necesito…
sexo, amor y cariñito?
vino, arroz y pollo frito!
algún ruido,

sangre en los cuerpos cavernosos
y en el cerebro, serrín,
real danza ritual,
roja, a lo lejos se oxida una flor,
y yo crezco hacia tu hondura, mi amor.
.


ēgm. 2011

Papeles y colillas (Deconstructo)

Después de la tormenta
pasajera que en rojo vira el negro
cuando brilla y al mundo estupefacto

maravilla con luz de chispeante
primavera se escurren como lluvia
por la acera llevándose el papel

y la colilla al fondo de la turbia
alcantarilla los días de la vida
que, ligera, fulgura un raro instante

sobre el cielo atónito en antorcha
abrasadora no más que el chaparrón
que no demora y pronto se transmuta en

un riachuelo que arrastra en su corriente
decrecida los sueños, las quimeras,
y la vida.
.


ēgm. 2011

Sombra sobre agua

Derivo con los ojos hacia el álgebra
febril de los derrumbes del desierto,

caídas mis incógnitas al denso
espacio de variables circundantes,

ensayo en un islote hallar el aire,
quizá sombra en el viento expreso dudas,

desciendo hacia las llamas la llanura
jinete en logaritmos infinitos,

añado a la ecuación un acertijo
que acaso incluirá agujeros negros,

sellando con cerrojos el misterio
no encierro la inrazón en una esfera,

me alzo girasol en las estepas
tomando de la luz el poco brillo,

profundas en el bosque más umbrío
deduzco sin querer fresas silvestres,

susurro en el silencio a la serpiente
el son de las ocultas ecuaciones,

deflagro en refulgentes ciegos soles,
me alejo del reflejo en el espejo,

despejo inecuaciones sin criterio,
resuelvo que no habré de hallar el cable…

derivo contra el tiempo, fluctuante,
tal vez sombra de viento sobre agua.
.


ēgm. 2011

La princesa, a medianoche,

Iuppiter, admonitus nihil esse potentius auro,
corruptae pretium uirginis ipse fuit.
Ovidio

.
cerval se despertó, fría y ardiente,
—la crespa cabellera enmarañada
alzando negras ondas en la almohada—
transida en el recuerdo de un torrente

de oro que cerniéndose a su pecho
llovía bajo el fin de su cintura
y, pronta, con la mano aún insegura,
—dudando fuera sueño o daño hecho—

rozó la herida, donde halló, pungente
y densa, una humedad inesperada
quemando de sus muslos la blancura…

urdimbre de un oráculo impudente
que el dios trabó en la virgen, difamada
por siglos de vender su arcano lecho.


ēgm. 2011

* Júpiter, persuadido de que no había nada tan poderoso como el oro, se convirtió en él para seducir a una virgen. Ovidio, Amores III 8, 29-30. Trad. Germán Salinas.