Fernán Rodríguez de Calheiros

Trovador portugués, del que no hay datos ciertos, que habría vivido a finales del siglo XII o principios del XIII. En los manuscritos Fernan Rodriguez de Calheyros, en portugués Fernão Rodrigues de Calheiros.
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Cantigas de amigo


I. Perdud’ ei, madre, cuid’ eu, meu amigo

Yo he perdido, madre, creo, a mi amigo:
aunque él me vio, no quiso hablar conmigo.
Y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió.

Aunque él me vio, no quiso hablar conmigo;
mi culpa es, pues sus consejos no sigo.
Y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió.

Mi culpa es, pues sus consejos no sigo,
mas, ¿de qué me sirve ahora que lo digo?
Y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió.

Tanto confié en que él bien me quería
que ya no pensé en lo que yo hacía.
Y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió.

Que ya no pensé en lo que yo hacía
e hice daño a quien nunca me lo haría.
Y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió.

E hice daño a quien nunca me lo haría
y así a mí la locura me venía.
Y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió.

II. Qué farei agor’, amigo

Qué haré yo ahora, amigo,
si ya no queréis conmigo
vivir,
pues a otro no puedo querer.

En gran pena me dejarais
si en otro lugar pensarais
vivir,
pues a otro no puedo querer.

Si que os marcháis cierto fuera,
no sé yo como pudiera
vivir,
pues a otro no puedo querer.

Me mataré si dijerais
que así vos sin mí pudierais
vivir,
pues a otro no puedo querer.

III. Agora ven o meu amigo

Hace poco ha venido mi amigo,
pero se va y no quiere conmigo
estar.
Ya siempre le habré de añorar.

Con nada le puedo convencer
que conmigo le consiga hacer
estar.
Ya siempre le habré de añorar.

Yo le ruego y no me quiere ver;
¿qué haré si aquí ya no ha de querer
estar?
Ya siempre le habré de añorar.

IV. Direivos agor’, amigo, ca manho temp’ á passado

Os diré ahora, amigo, que tanto tiempo ha pasado
que no pude tener nada en que me haya gozado
desde que de aquí partisteis
hasta ahora en que me visteis
.

Desde hoy estaré alegre, mi amigo, puesto que os veo,
y tanto estuve sin nada que me quitara el deseo
desde que de aquí partisteis
hasta ahora en que me visteis
.

Desde hoy ya no os vayáis, si queréis amor conmigo,
pues jamás ha estado alegre este corazón, mi amigo,
desde que de aquí partisteis
hasta ahora en que me visteis
.

V. Assanhei m’ eu muit’ a meu amigo

Me enfadé yo mucho con mi amigo
pues él me hace cuanto yo le digo;
porque sé que me quiere bien
me enfado yo con él también.

Si algún otro me causa despecho,
con él me enfado, y tengo derecho;
porque sé que me quiere bien
me enfado yo con él también.

Y él ya conoce muy bien mi maña
pues vuelco sobre él toda mi saña;
porque sé que me quiere bien
me enfado yo con él también.

VI. Estava meu amig’ atendend’ e chegou

Yo esperaba a mi amigo y mi madre llegó
y me obligó a irme, lo que mal me pesó
Allá me volveré
y a él lo esperaré.

Nunca madre a su hija tan mal consejo dé
cual me lo dio la mía, pero, ¿yo qué haré?
Allá me volveré
y a él lo esperaré.

Le pesaría a mi madre si mal le hiciera así
cualquiera, mas os diré que haré yo aquí:
Allá me volveré
y a él lo esperaré.

VII. Madre, passou per aquí un cavaleiro

Madre: pasó por aquí un caballero
y me dejó enamorada, y yo muero;
ay madre, sus amores tomé.
Si yo los tomé,
es que los busqué
y otros le entregué.
Ay madre, sus amores tomé.

Madre: un hidalgo por aquí pasaba
y con penar, como estoy, me dejaba;
ay madre, sus amores tomé.
Si yo los tomé,
es que los busqué
y otros le entregué.
Ay madre, sus amores tomé.

Madre: pasó, y ojalá no pasara,
quien me dejó que mejor no dejara;
ay madre, sus amores tomé.
Si yo los tomé,
es que los busqué
y otros le entregué.
Ay madre, sus amores tomé.

VIII. Disse mi a mí meu amigo, quando s’ ora foi sa vía

Me había dicho mi amigo, cuando él de aquí partía,
que no me quedara triste, porque pronto volvería.
Y estoy muy asombrada
pues tarda tal temporada.

Me había dicho mi amigo, cuando él partió de aquí,
que no me quedara triste, pero tarda y no lo vi.
Y estoy muy asombrada
pues tarda tal temporada.

Que no me quedara triste porque pronto volvería;
y me pesa lo que tarda, lo sabe santa María.
Y estoy muy asombrada
pues tarda tal temporada.

Que no me quedara triste, pero tarda y no lo vi;
sin embargo no es a causa de que él no me quiera a mí.
Y estoy muy asombrada
pues tarda tal temporada.
.


Paráfrasis
I. Perdido he, madre, pienso yo, a mi amigo:/ aunque él me vio, ni siquiera quiso hablar conmigo,/ y mi soberbia me lo impidió,/ que hice lo que él me prohibió.// Aunque él me vio, ni siquiera quiso hablar conmigo,/ y yo me lo hice, que no tomé su aviso,/ y mi soberbia me lo impidió,/ que hice lo que él me prohibió.// Y yo me lo hice, que no tomé su aviso,/ mas, ¿qué me vale ahora, cuando lo digo?/ y mi soberbia me lo impidió,/ que hice lo que él me prohibió.// Me fie yo tanto en cuán bien él me quería/ que no puse atención en lo que hacía,/ y mi soberbia me lo impidió,/ que hice lo que él me prohibió.// Que no puse atención en lo que hacía/ e hice pesar a quien no me lo haría,/ y mi soberbia me lo impidió,/ que hice lo que él me prohibió.// E hice pesar a quien no me lo haría/ y se tornó sobre mí la locura,/ y mi soberbia me lo impidió,/ que hice lo que él me prohibió.
II. ¿Qué haré ahora, amigo,/ pues que no queréis conmigo/ vivir/ pues no puedo yo otro bien querer. // En gran pena me dejáis/ si vos en otro lugar ir pensáis/ vivir,/ pues no puedo yo otro bien querer.// Si esta partida vuestra/ fuera, no sé yo como pueda/ vivir,/ pues no puedo yo otro bien querer.// Me mataré he si me lo decís/ que vos nada sin mí podéis/ vivir,/ pues no puedo yo otro bien querer.
III. Ahora viene mi amigo,/ y quiere pronto irse y no quiere conmigo/ estar;/ ya siempre habré de desearlo.// Nunca puedo tanto decirle/ que conmigo pueda hacerle/ estar;/ ya siempre habré de desearlo.// Aunque se lo ruego, no me ha menester;/ mas, ¿qué haré, pues conmigo no quiere/ estar?/ Ya siempre habré de desearlo.
IV. Os diré ahora, amigo, cuán gran tiempo ha pasado/ que no pude ver cosa donde hubiese cariño/ desde que de mí os apartasteis/ hasta esta hora que me visteis.// Desde hoy andaré alegre, mi amigo, pues os veo,/ que hace mucho que no vi cosa que me quitara deseo/ desde que de mí os apartasteis/ hasta esta hora que me visteis.// Desde hoy no os vayáis, si amor queréis conmigo,/ pues ya otra vez no fue alegre mi corazón, mi amigo,/ desde que de mí os apartasteis/ hasta esta hora que me visteis.
V. Me enojé yo mucho a mi amigo/ porque me hace él cuanto le digo;/ porque entiendo que me quiere bien/ me le enojé por ello.// Y si algún otro me hace, donde he, despecho,/ a él me enojo, y tengo derecho;/ porque entiendo que me quiere bien/ me le enojé por ello.// Y ya él me sabe muy bien mi maña/ pues sobre él echo yo toda mi saña;/ porque entiendo que me quiere bien/ me le enojé por ello.
VI. Estaba a mi amigo aguardando y llegó/ mi madre y me hizo de allá ir, tal que mal me pesó;/ allá me volveré/ y allí lo aguardaré.// Nunca madre a hija buen consejo dio/ ni a mí lo hizo la mía, mas, ¿qué haré yo?/ allá me volveré/ y allí lo aguardaré.// Pesarle iba a mi madre quienquiera que así le/ hiciera, mas os diré que haré yo en esto:/ allá me volveré/ y allí lo aguardaré.
VII. Madre, pasó por aquí un caballero/ y me dejó enamorada y con martirio,/ ay madre, sus amores tengo;/ si me los tengo,/ pues me los busqué/ otros yo le di;/ ay madre, sus amores tengo.// Madre, pasó por aquí un hidalgo/ y me dejó así penada como yo ando,/ ay madre, sus amores tengo;/ si me los tengo,/ pues me los busqué/ otros yo le di;/ ay madre, sus amores tengo.// Madre, pasó por aquí quien no pasara/ y me dejó así penada, mas dejara,/ ay madre, sus amores tengo;/ si me los tengo,/ pues me los busqué/ otros yo le di;/ ay madre, sus amores tengo.
VIII. Me dijo a mí mi amigo cuando ahora se fue su vía/ que no le estuviera yo triste, y pronto se volvería,/ y estoy asombrada/ porque fue esta tardanza.// Me dijo a mí mi amigo cuando ahora se fue de aquí,/ que no le estuviera yo triste, y tarda y no me viene,/ y estoy asombrada/ porque fue esta tardanza.// Que no le estuviera yo triste y pronto se volvería/ y me pesa de lo que tarda, lo sabe santa María,/ y estoy asombrada/ porque fue esta tardanza.// Que no le estuviera yo triste, y tarda y no me viene,/ y sin embargo no es por cosa que él no me quiera muy bien,/ y estoy asombrada/ porque fue esta tardanza.

Fernán Rodríguez de Calheiros. Cantigas
Índice Cantigas de amigo
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Cantigas de Henriq d’A Arousa (2)

XIV

Quen amores fala,
moito cala,
   canta o merlo na ponte,
meu amigo.

Quen amores minte,
ben o sinte,
   canta o merlo no río,
meu amigo.

Quen amores serve,
arde e ferve,
   canta o merlo na ponte,
meu amigo.

Quen amores foxe,
brúa e roxe,
   canta o merlo no río,
meu amigo.

Quen amores tivo,
certo estivo,
   canta o merlo na ponte,
meu amigo.

Quen amores houbo,
ben o soubo,
   canta o merlo no río,
meu amigo
.

XV

Venta outro airiño no meu eirado
e nos plantíos da verde leira,
   eu amigo hei,
non volo negarei.

Sopra outro vento na miña eira
e nas plantiñas do verde eixido,
   eu amigo hei,
non volo negarei.

Venta no eido reverdecido,
sopran airiños no verde prado,
   eu amigo hei,
non volo negarei
.

XVI

Eu vou buscala,
e vou collela,
   a fita dos cabelos
levouma meu amigo.

Ai que é vermella,
ai que é encarnada,
   a fita dos cabelos
meu amigo colleuma.

I era encarnada,
i era vermella,
   a fita dos cabelos
levouma meu amigo.

E vou por ela,
eu vou quitarlla,
   a fita dos cabelos
meu amigo colleuma.

E vou tirarlla,
eu vou por ela,
   a fita dos cabelos
roubouma meu amigo
.

XVII

Baixan cabalos bravos beber á fonte,
vinde miñas amigas por xunta a ponte,
   pasa meu amigo
e coa vista
eu non o sigo.

Corren os poldros bravos pola ribeira,
imos miñas meniñas onda a abeleira,
   pasa meu amigo
i o meu pensar vai consigo.

Vinde meniñas ghopas beira da fonte,
imos falar dos mozos de hoxe e de onte,
   pasa meu amigo
e co mirar
eu non o sigo.

Imos nenas bonitas baixo a abeleira,
vinde dicir de amores na randeeira,
   pasa meu amigo
i o meu maxín vai consigo.

Imos dicir dos días de agora e de onte,
van os cabalos bravos choupar na fonte,
   pasa meu amigo
i eu cos ollos non o sigo
.

Imos contar das noites na randeeira,
van os poldros salvaxes pola ribeira,
   pasa meu amigo
i o meu amor vai consigo
.

XVIII

As aves todas do aire
viñeran voar
onda a beiramar
   e meu amigo
non quería acordar.

Os peixes todos do mar
viñeran nadar
á ourela da ría
   e meu amigo
espertar non quería.

As bestas todas da terra
viñeran andar
ribeira do mar
   e meu amigo
non quería espertar.

Tódolos seres do mundo
viñeran estar
á beira da ría
   e meu amigo
acordar non quería.

Tódolos bicos do mundo
viñéralle eu dar
beiriña do mar
   e meu amigo
houbo alí espertar
.

XIX

Vou mira-lo alto mar
e mais na praia nadar
   con meu amigo.

Vou mira-las augas fondas
e mais nadar entre as ondas
   con meu amigo.

Cedo vou nadar á praia
con retranca e mais sen saia
   con meu amigo.

Entre as ondas vou nadar
amodiño e devagar
   con meu amigo.

E sen saia nin retranca
hei nadar na praia branca
   con meu amigo.

Amodiño polas ondas
vou nada-las augas fondas
   con meu amigo.

Na praia branca hei nadar
e mais mira-lo alto mar
   con meu amigo.

XX

Na mañanciña de calma morna
o mariñeiro vén na súa dorna,
   devala a maré
i el meu amigo é.

Cando as gaivotas saen dos niños
trae bo peixe e á casa torna,
   devala a maré
i el meu amigo é.

Pra os cons da ría corvos mariños
e mais gaivotas voan dos niños,
   devala a maré
i el meu amigo é.

Coa mañanciña na calma morna
van pola ría corvos mariños,
   devala a maré
i el meu amigo é.

Trae bo peixe e á casa torna
meu mariñeiro na súa dorna
   e enche a maré
i el meu amigo é
.

XXI

Chía o moucho no piñeiral
e a curuxa voa no val,
   leda axúntome eu
con meu amigo.

Pasa a lúa sobre a montaña,
vai baixando no fío a araña,
   leda quedara eu
con meu amigo.

Trila o merlo entre a silveira
e sube o sol contra a ribeira,
   leda érgome eu
con meu amigo
.

XXII

Díxenche que a ninguén lle importa
quen vén bater na miña porta,
   meu amigo
inda cedo foi ao caxigo.

Dígoche que ninguén debate
quen vén á miña porta e bate,
   meu amigo
inda antes veu ao poxigo.

Díxenche que a ninguén lle ten
quen bate á miña porta e vén,
   meu amigo
inda hoxe comeu pantrigo.

Dígoche que ninguén bufiña
quen vén bater na porta miña,
   meu amigo
inda agora lambeu no figo
.

XXIII

O cervo na ría da auga escapaba
i eu, coitadiña, choraba a porfía,
   meu amigo vai no mar
e non hai lume no lar.

O cervo na praia a auga fuxía
i eu, malpocada, doía e penaba,
   meu amigo vai no mar
e non hai lume no lar.

Ai eu, coitadiña, que tanto choraba,
no lonxe o arroaz brincaba na ría,
   meu amigo vai no mar
e non hai lume no lar.

Ai eu, malpocada, penaba e doía
no lonxe o arroaz na auga choutaba,
   meu amigo vai no mar
e non hai lume no lar.

Ai eu, coitadiña, que tanto penaba,
ai eu, malpocada, choraba a porfía,
   meu amigo vai no mar
e non hai fume no lar.

O cervo na praia a auga fuxía,
na ría o arroaz pra lonxe escapaba,
   meu amigo vai no mar
e non hei lume no lar
.

XXIV

Levantouse a fermosa,
ergueuse coa alborada
e foi lava-las coitas,
   alá no río, ai meu amigo,
fun coa alborada.

Erguérase a ben feita,
levantouse coa alba
e foi lava-las penas,
   alá no río, ai meu amigo,
fun coa alborada.

Levantouse a ben dada,
erguérase co abrente
e foi lava-las mágoas,
   alá no río, ai meu amigo,
fun coa alborada.

E foi lava-las coitas
e a auga llas levaba,
marcháballe coas mágoas,
   alá no río, ai meu amigo,
fun coa alborada.

E a auga llas levaba,
marcháballe coas penas
e xa nunca tornaban,
   alá no río, ai meu amigo,
fun coa alborada
.

XXV

O arao sobre o cavanco
fixo un debuxo branco,
   e meu amigo, u-lo?

O escacho no angarello
puxo un sinal vermello,
   e meu amigo, u-lo?

A melfa nun pelouro
deixou un fío mouro,
   ai meu amigo, u-lo?

XXVI

Ten a ribeira baixa un cheiro acerbo
onde antes augas claras bebía o cervo,
   o río vén doente,
ai meu amigo.

Corren nas abas verdes de xesta e toxo
frascas e reboutallos que meten noxo,
   o monte está doente,
ai meu amigo.

Lixos e porcalladas enchen a praia
e o arroaz polas ondas bagoa e laia,
   o mar está doente,
ai meu amigo.

Ti e mais eu, meu amigo, nus sobre a area,
somos outra merdiña que dá a marea,
   o mundo vai doente,
ai meu amigo
.


ēgm. 2012
Cantigas de Henriq d’A Arousa (1)

Dewey Bunnell

Un caballo sin nombre


En la primera parte del camino
yo iba mirando toda aquella vida:
Había plantas y pájaros y rocas y más cosas,
había arena y colinas y hoyas.
Primero encontré una mosca y su zumbido
y el cielo sin nubes;
el calor era ardiente y la tierra estaba seca
pero el aire estaba lleno de sonidos.

Fui cruzando el desierto
en un caballo sin nombre
que se sentía bien lejos de la lluvia.
En el desierto puedes recordar tu nombre
porque no hay nadie que te cause dolor.

A los dos días bajo el sol del desierto
mi piel comenzó a enrojecer.
A los tres días en la diversión del desierto
yo iba mirando el lecho de un río
que contaba la historia de cuando el río fluía;
me entristecí al pensar que estaba muerto.

Ya ves que he cruzado el desierto
en un caballo sin nombre
que se sentía bien lejos de la lluvia.
En el desierto puedes recordar tu nombre
porque no hay nadie que te cause dolor.

A los nueve días dejé al caballo correr libremente
porque el desierto se había convertido en mar.
Había plantas y pájaros y rocas y más cosas,
había arena y colinas y hoyas.
El océano es un desierto con vida bajo la tierra
y un perfecto disfraz por encima;
bajo las ciudades yace un corazón de tierra
pero los humanos no le darán amor.

Ya ves que he cruzado el desierto
en un caballo sin nombre
que se sentía bien lejos de la lluvia.
En el desierto tú puedes recordar tu nombre
porque no hay nadie que te cause dolor.


America. A Horse With No Name (wikipedia.org)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Cantigas de Henriq d’A Arousa (1)

I

Co arco cazaba,
co arco fería,
   e ás aves, meu amigo.

Co arco fería,
co arco mataba,
   e ás aves, meu amigo.

A min disparaba,
a min me fería,
   e ás aves, meu amigo.

II

Van pace-las herbas
os cervos coas cervas,
   seica si,
meu amigo.

Métense nos tobos
as lobas cos lobos,
   disque si,
meu amigo.

Van beber á fonte
as pombas no monte,
   seica si,
meu amigo.

E cando non beben
fan o que elas deben,
   velaí si,
meu amigo.

Si vés á tardiña
imos contra a viña,
   velaí vai,
meu amigo.

Imos onda a leira
e maila figueira,
   velaí vén
meu amigo.

III

Os lobos no monte
ouvéanlle á lúa,
   quen amigo ten
sábeo ben.

Ouléanlle á lúa
onda a carricova,
   quen amigo ten
sábeo ben.

Onda a carricova
e no piñeiral,
   quen amigo ten
sábeo ben.

E no piñeiral
oulean os lobos,
   quen amigo ten
sábeo ben.

Ouvean os lobos
no alto do monte,
   eu amigo hei:
ben que o sei.

IV

As aves cazaba,
ás aves saía
   co seu arco na man,
meu amigo.

As aves collía,
ás aves andaba
   co seu arco na man,
meu amigo.

E á que cantaba
xa non a fería,
   co seu arco na man,
meu amigo.

Á que rechouchía
el non a mataba,
   co seu arco na man,
meu amigo.

A ave que pía
pra min a cazaba,
   co seu arco na man,
meu amigo.

E a que trilaba
a min ma traía,
   co seu arco na man,
meu amigo.

V

O cervo na fonte
a auga avolvía,
   eu amigo hei
e con el bailarei.

No fondo da ría
o cervo choutaba,
   eu amigo hei
e con el bailarei.

Na area brincaba
embaixo da ponte,
   eu amigo hei
e con el bailarei.

O cervo do monte
na area corría,
   eu amigo hei
e con el bailarei.

A area avolvía
o cervo inda onte,
   eu amigo hei
e con el xa bailei.

VI

Na fonte do río
bañábame espida,
   e virá meu amigo?

Na fonte florida
bañábame eu núa,
   e xa vén meu amigo.

Co raio de lúa
na auga da fonte,
   e virá meu amigo?

No río do monte
lavaba o cabelo,
   e xa vén meu amigo.

Secaba o meu pelo
na fonte de pedra,
   e virá meu amigo?

Nas follas da hedra
da fonte florida,
   e chegou meu amigo.

Eu báñome espida,
e morro co frío
   si non vén meu amigo.

VII

A colle-los chuchameles
na bouza do río
   fun con meu amigo,
el que mesto estaba o acivro.

A apaña-los amorodos
á beira do río
   fun con meu amigo,
el que alto era o caxigo.

A comer amoras negras
das silvas do río
   fun con meu amigo,
el ben verde era o carrizo.

A roubar pexegos doces
nas leiras do río
   fun con meu amigo,
e ben grande era o caxigo.

VIII

Da boca da ría
marchou a luz do día
   e meu amigo amaba.

Nas cunchas da area
bateu a lúa chea
   e meu amigo amaba.

Nas ondas da ourela
esvarou unha estrela
   e meu amigo amaba.

O xeito das ondas
movía as oucas fondas
   e meu amigo amaba.

Na area da ourela
rebuldou unha estrela
   e meu amigo amaba.

Co son da marea
marchou a lúa chea
   e meu amigo amaba.

Á beira da ría
chegou a alba do día
   e meu amigo amaba.

IX

A rula ruleira
vén se bañar á ourela,
   eu amigo teño
e de andar con el veño.

A rula rulana
vén se bañar á praia,
   eu amigo teño
e de estar con el veño.

A rula ruliña
vén se bañar á ría,
   eu amigo teño
e de aviar con el veño.

X

O lobo do monte
ouveaba na ponte,
   miña nai,
meu amigo onde vai?

O lobo bravío
ouveaba onda o río,
   miña nai,
meu amigo onde vai?

O lobo salvaxe
ouveaba na laxe,
   miña nai,
meu amigo onde vai?

O lobo sanguento
ouveáballe ao vento,
   miña nai,
meu amigo, velaí vai.

XI

No abrente do día
foi pescar á ría
   meu amigo,
que non está comigo.

Ás illas do mar
foi hoxe pescar
   meu amigo,
que non está comigo.

E inda todo o día
eu esperaría
   meu amigo,
que non está comigo.

Foi hoxe pescar
e heino agardar
   meu amigo,
que non está comigo.

Mais na súa dorna
xa da pesca torna
   meu amigo,
que non está comigo.

Na súa dorniña
da pesca xa viña
   meu amigo,
que non está comigo.

XII

Ondas do mar d’Arousa,
hai unha cousa
que levou meu amigo
e non a pousa,
   meu amigo, que vai no mar.

Praias do mar d’Arousa,
miña alma morna
levouna meu amigo
e non ma torna,
   meu amigo, que vai no mar.

Penas do mar d’Arousa,
ai, meu amigo
levoume a alma consigo
e non ma pousa,
   meu amigo, que vai no mar.

Illas do mar d’Arousa,
se non a pousa
a alma meu amigo
doulla ata a lousa,
   meu amigo, que vai no mar.

Ventos do mar d’Arousa,
si non ma torna
doulla de aquí ata a lousa,
miña alma morna,
   meu amigo, que vai no mar.

XIII

Ás ondas do mar enchido
lonxe vin i-lo navío
   i eu, fermosiña,
meu amigo non tiña.

Ás ondas do mar alzado
longo vin marcha-lo barco
   i eu, tan ghopiña,
meu amigo non viña.

Nas ondas do mar saído
veu queda-lo meu amigo
   i eu, bonitiña,
meu amigo non tiña.

Nas ondas do mar irado
meu amigo foi finado
   i eu, fermosiña,
meu amigo non viña.


ēgm. 2012
Cantigas de Henriq d’A Arousa (2)

Juan Eusebio Nieremberg

De la verdad de los monstruos fabulosos


Sobre si hay tritones. Se cuentan notables historias

También la fama, que es más blanda que la cera para formar cualquier mentira, ha hecho pasar por hombres a los tritones. Aquí se han de examinar los mismos dos puntos: si existen estos monstruos y si son hombres. Tan cierto es lo primero como falso lo segundo: son monstruos marinos con forma humana y de ellos está poblado el Océano. Y la verdad del caso es que existen, y se han encontrado tanto en tiempos pasados como en los presentes. Antiguamente en Portugal se vio a un hombre que salía del mar tocando con la boca una caracola. Y, más recientemente, en el año 1523 se encontró en Roma, en Ribera Mayor, un hombre medio pez con las demás señas con que Apolonio en sus Argonautas describió al Tritón. También los que han ido a las Indias los han encontrado, como escriben Pedro Mártir y Francisco Hernando en sus Manuscritos. Diacometo Bonifacio también aseveró haber visto uno en España, el cual le trajeron conservado en miel desde el extremo de Mauritania. Demonstrato escribe que vio otro con sus ojos. Lo mismo atestigua Pausanias de uno que se mostraba muerto en Roma. Scalígero cita entre otros testigos de vista de estos monstruos a Sebastián Garado, soldado de su padre, a Georgio Malacasa, a Constantino Paleocapo y a Valerio Tesira Valenciano.

Sobre si hay nereidas y sirenas. Se refieren cosas raras

Lo mismo ha de decirse de las nereidas, que son peces con la mitad superior del cuerpo de mujer. En tiempos de Augusto fueron vistas en Portugal. Eliano escribe que se hallan cerca de Trapobana. Masario atestigua que las han visto los navegantes. En el río de Cauna, en Mozambique, se halla el pez mujer, el cual tiene medio cuerpo de hembra, y da mucho que hacer a los portugueses, en cuidar de que sus esclavos no vayan a tener cópula con estos peces, porque van al río con esta intención, como a una casa pública. Pero sobre todos estos es ilustre el testimonio de Alejandro Neapolitano, que cita a Teodoro Gaza, quien las vio con sus ojos. Y no hace muchos años que apareció una en Frisia; era un monstruo marino, la mitad con figura de doncella y la mitad de pez, la cual vivió algunos años y aprendió a hilar, según afirman Cardano, Belonio y nuestro Cornelio. Si bien algunos las llamaron sirenas, engañados por la opinión del vulgo, que a las sirenas cree medio peces, no son sino aves. Teopompo, Itacio, Calescro, Albrio y Bocato así lo juzgaron, coincidiendo en esta opinión los gramáticos griegos y latinos. De la contienda que tuvieron con las Musas, de la que escribe Pausanias, se deduce que las hay; y así con sus plumas pudieron tejerse coronas las nueve hermanas. Casi no hay antiguo que las tenga por acuáticas; esta y otras mentiras debe el vulgo a los pintores.

Sobre si hubo cinamolgos. Se describe uno que trajeron a Francia

Donde la fama mintió menos y donde se engañó más fue acerca de los cinamolgos o cinocéfalos, teniéndolos por hombres con rostro de perro. Megástenes y Ctesias Gnidio fueron los que la sembraron; la han sustentado Plinio, Eliano y Solino; la mantuvieron Juan de Plano, o de Plancarpio, y Vicencio Burgundio; la renovaron Marco P. Veneto y el beato Odorico. En su tiempo dice Vicencio que trajeron uno de aquellos monstruos a Francia para que lo viera el rey, y da señas exactas de él: tenía cabeza de perro, los demás miembros humanos; los muslos, manos y brazos tan sin pelo como los nuestros; el cuello también, y era blanco, pero tenía pelo en la espalda. Se mantenía derecho como un hombre, se sentaba como nosotros, comía la carne cocinada, bebía vino de buena gana y tomaba el bocado en la mano con educación y modestia y lo llevaba a la boca. Marco Polo confirma en parte la aseveración de Megástenes: dice que se hallan en la India, en la isla de Angamán, y que comen carne humana. El beato Odorico dice también que en Nicouberta, ciudad precisamente de la India, los hay.

De la imaginación de Nabucodonosor y de la licantropía

Hay otras imaginaciones que son solo enfermedades. Es célebre la que llaman los griegos licantropía, otros alcatrab o catrab, o cucubut: cuando alguien piensa que es un lobo, y anda toda la noche como lobo, rondando los cementerios y sepulcros. Fernelio habla de uno de ellos que pasó catorce noches sin dormir. Magio escribe de Antonio Donchio al que encontraban en los sepulcros de noche y que había llenado su casa con huesos de muertos. Quizá refiriéndose a esta locura dijo Plino que algunos hombres se transformaban en lobo. Nabucodonosor pasó enfermo siete años en los campos con una especie de licantropía. Lo que Aristóteles dice de Antiferonte parece cosa de imaginación.


Juan Eusebio Nieremberg. Curiosa y oculta filosofía, 1649

Anxo Angueira

[O Lugués]


Era de aquí da Arousa e chamábanlle o Lugués. Aquela noite… Aquela noite fora de tronada. Oíase que bruaba o mar de Corrubedo. Non se fai acordanza de noite coma aquela. Agora que a mañá fora de calma. O caso é que o Lugués foi á luzada. Saíu de madrugada para os polbos. Era destemido. Ía con cambelos. Ben, non sei si saíu para os polbos con cambelos ou para o choco coa femia do ramo. Que máis ten! Igual debía ser. O cambelo, parecido á raña, é un pau con chumbada de pedra e leva carnada de nocra. A nécora é o que máis lle gusta ó polbo. E mira ti que cando iamos co bou ó pateiro e chegabamos con el, que o querían para esterca-las leiras, había quen dicía que non chos quero que ten moita nocra. Os polbos son listos coma os allos. E se foi no seu tempo, pola hora que se botou ó mar, igual ía ós chocos. Coa femia, con dúas femias, unha por cada banda, o choco no seu tempo entra coma un fuso. Carallo se non entra. E si, o Lugués tamén era ben femieiro. Apañaba as femias co ramo, cun ramo de piñeiro, un verde ramo. Espetáballe o sedal no cu do manto e pasábao pola caverna. Botaba unha o dúas por cada banda, amarrando a sedela a unha vara, a un tancón que levaba atravesado na dorna que sobresaía aínda ben un algo polas bordas. Isto no seu tempo, por marzo ou aí. E entón veña remo e veña as femias todas espantrigadas chamando nos machos pola ría adiante. O mellor é non usa-la francada para non feri-la femia. Colles un truel e arriba co macho. Se xa están apegados, sóbe-los dous, sepáralos e volves botar ó mar a femia. Si, o Lugués era ben femieiro. Pois na madrugada de aquela noite de torbón o Lugués foi ó mar. Saíu do Porto do Campo con rumbo sur. Estaba na zona de Quilma, onda a enseada da Brava e as Aceñas. O caso é que a tronada non debera pasar de todo. E podía esta-lo mar ben calmo. Podía. Non se fai acordanza de caso coma el. Estaba o Lugués na súa dorna ós polbos con cambelo ou estaba… que máis ten! Estaba e veulle enriba un raio que o fulminou. Non se fai acordanza. Sería o isqueiro. Sería. Sería o que fose. O caso é que de mañá apareceu morto. Ían os do rastro para as Serradelas de Guidoiros deixando por fóra o illote do Camallón e alí o viron contra as Aceñas. O Lugués estaba queimado enriba da tilla, negro negro, negro…

—Coma un chamizo.

Si, negro coma un chamizo. A dorna, furada, no panel da cadeira, houbo que traela entre augas. O mar parecía de calma. Debeu ser un raio perdido que o ceo se esquecera de botar de noite. E mira que o mar é grande. E a Arousa é grande. E a Brava é grande. E todo é grande en comparanza cunha dorna. Unha dorna non é nada neste mundo. E aínda dentro dunha dorna… Pois foille tocar ó malpocado do Lugués. Aquela luzada súa, de femia ou polbo, foi a derradeira.


Anxo Angueira. Iria

Anxo Angueira

Iria, fragmentos


Agora na proa, Lens e o mariñeiro envergan e arman a trinqueta e o foque nos estais do caperol e no da punta do bauprés. Largan escotas por couse para a empopada. Miguéns caza a escota da maior. O patrón, agora xa no leme, sen abadona-la paipa, corre a argola cara a couse no varón. Miguéns repasa aparellos, cabos e nós. O rapaz asubía. Renxen táboas e relingas. O Iria por fin colle aire e respira, subindo na devalante e no nortiño. Foise a néboa e maila noite. Faise día, un chumbo fusco, arrefriado, que tingue de gris os lenzos do galeón, as chemineas das fábricas de Catoira, o esteiro do Ulla. E o Iria colle aire e unha reprise entrecortada, camiño do mar da Arousa, camiño do barro ou da madeira ou do sal ou do que non se sabe. Camiño dun infinito de illas, insuas e illotes, de cons e morosas, de agullas, aguillóns, aguiúnchos e angueiros, de areas, arnelas, arnosas, areosos, areais, ríos, regatos, vaos, bancais, bicos, bois, cabalos, bolos, cabezos, lombos, carreiros, castelos, castros, comboas, concheiros e conchidos, cousos, cruces, cubertos, fontes, esteiros, forcadas, fuciños, furados, navallas, novas, laxes, lobeiras, ostreiras, polbeiras, mesas, pombeiros, pateiros, praias, pedras, pedriñas, petóns, covas, baixos, abrigos, puntas, puntais, pragueiros, peiráns, portos, pozos, ribeiras, saltos, santos, seixos, sinais, torres, touzas, remexedoiros. Camiño dunha infinita, enferruxada, revirada rede de rías dentro da ría labirinto Arousa.

∼ ∼ ∼

Mañá de día limpo do verán primeiro. A maré está no socheo. Cabalos ceibos pacen na herba, nas flores e nos lirios, no toxo cativo da insua das isuas, a insua de Bexo e da Vacariza. As dornas e os mecos de Porto, Cesures, Requeixo e da Ponte soben polo lombo da Rubia regresando, a bolinar, cheos os paneis e as cadeiras de robaliza, solla e muxo. De muxo batalleiro e franco, que ten a cuncha dourada na cabeza, e do muxo de fondo e lama, o galludo e bocacho, menos apreciado. Regresan dos lances de luzada por tramallo de balar e tallada de canas. O norte da mañá enche as relingas e o ollado do remo do temón nos mecos canta no tolete de popa coas viradas. Por riba dos mecos e das dornas soben do mar carráns e pardelas. Apegada á ribeira de Vilar, unha frecha rasante de corvos mariños adianta lambendo o canaval de xuncos e canivelas. Corvos do monte pousan nos brazos dos cruceiros e no bico das cavernas dun costal, afundindo entre a lama e a herba da ribeira na punta dos Paxaros, ósos negros dun vello galeón de antano, brillantes ó sol limpo da mañá.

∼ ∼ ∼

Hai afogamentos que ceban a súa crueldade, se é do caso, nunha mesma familia. A min vénseme ás mentes neste tema a acordanza dos de Merino, os de Merino da Arousa. Os de Merino deste afogamento foron o pai, Ramón Núñez Suárez, de corenta e catro anos, e os seus fillos Sergio Ramón, de vinte e dous, e Mariano, de vinte e un. Patroneaba o barco que era de seu, José Dios Outenda, vinte e catro anos, o Ferreiriño. Afogaron os catro.
O barco era do mexillón, que foran levar unha boa carga del ó Caramiñal. Pois cando viñan de volta para a Arousa, alí pola Ostreira, que é un illote que xa ten dado ben de sustos, o barco afundiu e os catro tripulantes, os catro da Arousa, afogaron.


Francisco Martínez Bouzas, «Iria», homenaxe á lingua nacional (novenoites.wordpress.com)
Anxo Angueira. Iria