Karen Volkman

Crear deseo


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Alguien estaba buscando una Forma de Fuego.
El viento miraba con ojos de pájaro.
Cuatro ciervos en una pradera descuidada.
Como si fuera simple azar, una augusta mirada.

¿Qué es seis y seis y dos y diez?
Tiempo en que me dolía el ojo, mi corazón temblaba, por qué.
Confundiendo lima con limón.
Vestida de cobalto, carbón, abrojo… y control.

Si tuvieran más necesitarían menos.
Una propuesta del lógico bizqueante.
Parece que somos legales, parece que estamos enfermos.
Pesado propósito, ¿eres tiempo, eres rueda?

Oro con corazón de ceniza.
Pequeña astilla azul bailando a la luz del telar.
Señora, niña de mayo, ¿a quién besarás?
La muerte del agua es el nacimiento del aire.
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Karen Volkman. Create Desire
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

El horizonte

El tiempo ha pasado por nuestro lado
a esa rara velocidad
que tan solo él sabe mantener,
ni pausada ni presurosa,
se ha dado la vuelta sin detenerse
y nos ha mirado un instante,
desde la lejanía,
con una etérea sonrisa
—quizá algo burlona—
mientras nosotros nos quedábamos,
ay, con cara de soledad.

Yo era más consciente
de que aún teníamos que avanzar
—los atardeceres se sucedían
con su habitual fingida parsimonia—,
pero tú te extasiabas
contemplando las algas y el infinito,
cual si pudieras desgreñar
el trenzado hilo de tu destino,
verificando que todo estuviera
y fuera tan perfecto
como debería de estar y ser.

Ahora avisto desde aquí
la sombra del tiempo en el horizonte
y su clara sonrisa
—sí, rotundamente burlona—
en la inmediata lejanía,
cargada de arcanos inescrutables,
y muchas veces desde el bar
del paseo marítimo
contemplo las algas y la azulada
bruma del infinito,
ay, con esta cara de soledad.
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ēgm. 2019

Cassie Garison

Peán a una estatua de Atenea descabezada


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Tú, cuyo cuerpo no es sino un soldado armado, con
venas de mármol y dedos fijamente entrelazados; tú,

que pensabas que túnicas como la tuya significaban
sumisión, hundiste tus ropas en el mar como

una barcaza en llamas. Tú ocultas un dolor bajo la vasta
y extendida superficie de tus palmas, cada peña

y grieta, fluida ambrosía, oscuros puntos de sombra
o gotas de vino en un vestido nupcial. Yo cojo tu mentón

con mi mano, lo inclino hacia arriba: la piel nítidamente
marcada, te tragas los hoyos de las mejillas, hambrienta,

apenas huesos. Tú también has sido trepanada:
solo entiendes tu propia cabeza como un millón

de langostas escapando; después el cuerpo se vació
y se descascaron deslizándose bajo las olas: el casco

de un barco resbaló hacia un lado
y se llenó de lapas.
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Cassie Garison. Paean to a Statue of Headless Athena
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Purplemonkey

Diciembre sostuvo mi mano como el verano sostiene a la primavera


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Ella apuntó el Arma Portátil de Rayos de Electrones Killamajigga (A.P.R.E.K.) a su bulbosa cabeza.

Él, manos arriba. Su boca disparando promesas vacías hacia ella en una sucesión de fuego rápido con precisión borracho-armenia.

A ella le sonaba todo a griego; sobre todo desde que dejó su auto-traductor flotando en un vaso de Martini sobre la mesa de la cocina.

“Los hombres turcos son unos niños de mamá”, estereotipó en su nativa lengua alvoriana.

Ciento treinta y siete años luz de hibernación en el espacio profundo en busca de una pareja idónea y se encuentra con este simio casi totalmente sin pelo.

Tres mil quinientos millones de créditos de vida para lograr la tecnología de emparejamiento más avanzada en todo el universo, engañada por un humano inmundo que parecía haberse sumergido en una bañera de colonia barata.

Apretó el gatillo con el desdén de mil princesas de Disney en el primer acto.

Los átomos de él se dispersaron en el éter sin explosión alguna de luz ni sonido. La aniquilación no fue satisfactoria, lo que llevó a que una botella de vodka vacía fuera lanzada al abismo de la pantalla plana curva de televisión haciendo sonar el partido de fútbol que había iniciado este giro de los acontecimientos.

Ella miró al A.P.R.E.K. en su mano. La barra roja parpadeante indicaba que quedaba el cuarenta y dos por ciento de carga de disparo. Lo suficiente para destruir un planeta lleno de simios casi totalmente sin pelo.
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Purplemonkey. december held my hand like summer held spring
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Theodora Goss

Cuento de hadas


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Preguntas dónde la encontrarás.____ Junto a las fuentes cantarinas,
allí donde los naranjos siempre florecen, perfumando el aire,
donde la noche es como un vergel con luminosas flores de azahar
y el espíritu de las fuentes desenreda su salvaje cabello azul.

Pídele coraje al pájaro carmesí y dirígete a donde él dice, el pájaro parlante
que traza un mapa del largo camino sombrío hacia el deseo del corazón.
Rodea los bosques gimientes y los jabalíes que hablan en parábolas,
y presta oídos mientras te acercas a los burlones reinos del fuego.

Cuando hayas alcanzado la ciudadela final hallarás los pantalones
que le dan a un hombre un paso de una legua, la cítara que es tan sabia
como para que puedas abrir todas las puertas de cristal tallado.
Suelta al gato que sonríe y que guiña sus soñadores ojos ambarinos.

Luego, tras la sima y el abismo, y tras las montañas de cristal
que deslumbran y confunden la mente como verticales mares verdes,
por fin te encontrarás bajo los vergeles de fragantes naranjos, donde
la princesa de las fuentes cantarinas baña sus suaves rodillas blancas.
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Theodora Goss. Fairy Tale
theodoragoss.com
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Amy Lowell

Venus Transiens


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Dime,
¿era Venus más hermosa
de lo que tú eres
cuando rebasó
las fruncidas olas
flotando hacia la orilla
sobre su trenzada concha?
¿Fue la visión de Botticelli
más justa que la mía;
y fueron las pintadas rosas
que le lanzó a su dama
de mayor valor
que las palabras que yo te soplo
para cubrir tu excesivo encanto
como con una gasa
de plata empañada?

Para mí
tú permaneces
en el aire azul y vaporoso,
ceñida por claros vientos,
pisando la luz del sol.
Y las olas que te preceden
rizan y agitan
la arena a mis pies.
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Amy Lowell. Venus Transiens
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda