Bruno Galluccio

Pitágoras


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El aliento de la noche es venerado,
ahora va disminuyendo el esplendor de las estrellas.
Pitágoras duerme.

El paisaje le ayuda,
lo acompaña en su cauto descenso por las rocas
a la vista del mar.
El sueño que viene de los árboles,
el aliento de la luz
que atraviesa una breve hendidura
y alta se expande,
todo es número, dice él.
Incluso aquí, en la incomprensible noche.

Es cierto: ayer hubo un arrebato
de soberbia que ha ofuscado las mentes.
Pero en verdad reverenciamos a los dioses inmortales,
guardamos los juramentos, honramos a los héroes
como él nos enseña.
Y solemos retirarnos con modestia,
tratamos de no actuar sin razón
y sabemos bien que nuestro destino es la muerte.
El mundo nos confunde,
pero tenemos confianza.
Nos abstenemos de comer animales ni habas,
renunciamos al placer de la comida y a la lujuria
y en lo posible sufrimos en paz.

Pitágoras duerme.
Los sueños le llegan de los antepasados.
Ahora en el cielo no hay desastres,
quien ha venido sabe que puede elegir.

Él es el cuadrado construido sobre la hipotenusa
y nosotros los cuadrados construidos sobre los catetos.
Generar conexiones es la más alta naturaleza humana.
Demostrar es poseer
una parte del mundo después de haberla observado,
compartir una región del lenguaje.
Las frases generan frases y la oscuridad se aclara.

No llevamos afuera la noche
porque de cosas pitagóricas sabemos,
no se debe sin luz conversar.
Todo se guarda en nuestras mentes
y en las facciones tranquilas de los rostros.

Todo es número —dice—.
Y establecemos las proporciones armónicas
de los sonidos y las estrellas.
Se sitúa detrás de un lienzo
porque todo está en pertenencia
como un viaje de abandono
o como en nuestros inviernos buscamos
nuestro movimiento en el espacio estelar.

Y nosotros le creemos.
Pues volveremos a dormir y a mirarnos dormir,
a dejar deslizarse entre nuestros dedos
esta misma arena en un ciclo futuro.
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Bruno Galluccio. Pitagora
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Pitagora

Il respiro della notte è onorato
ora va ad attenuarsi lo splendore degli astri.
Pitagora dorme.

Il paesaggio lo assiste
lo accompagna nello scendere cauto su rocce
in vista del mare.
Il sonno ci viene dagli alberi
il respiro dalla luce
che attraversa una lieve fenditura
e alta si espande.
Tutto è numero egli dice
anche qui nella incomprensibile notte.

È vero: ieri c’è stato uno scatto
di superbia che ha offuscato le fronti.
Ma noi di certo veneriamo gli dei immortali
serbiamo i giuramenti onoriamo gli eroi
come egli ci insegna.
E di solito ci siamo ritirati con modestia
abbiamo cercato di non agire senza ragione
e ben sappiamo come il nostro destino sia la morte.
Il mondo ci confonde
ma noi confidiamo.
Ci asteniamo da cibo animale da fave
rinunciamo a voluttà di cibo e lussuria
e per quanto possibile in pace soffriamo.

Pitagora dorme.
I sogni gli giungono dagli avi.
Ora il cielo è senza disastri
chi è arrivato sa di poter scegliere.
C’è il quadrato costruito sull’ipotenusa
e ci sono i quadrati costruiti sui cateti.
Generare collegamenti è la natura umana piú alta.
Dimostrare è possedere
una parte di mondo dopo averla osservata
condividere una regione del linguaggio.
Frase genera frase e il buio si dirada.

Non portiamo fuori la notte
perché di cose pitagoriche sappiamo
non si debba senza lume conversare.
Tutto è serbato nelle nostre menti
e nei lineamenti tranquilli dei volti.

Tutto è numero – dice.
E ci dispone le proporzioni armoniche
dei suoni e degli astri.
Si pone dietro un telo
perché tutto sia nell’appartenenza
come un viaggio di abbandono
o come i nostri inverni ci cercano
il nostro muoverci negli spazi stellari.
E noi gli crediamo.
Che torneremo a dormire e a guardarci dormire
a far scorrere tra le nostre dita
questa stessa sabbia in un ciclo futuro.


Bruno Galluccio

Los núcleos nerviosos


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los núcleos nerviosos tienen ramificaciones sensibles
y permanecer quieto significa descender
incluso si alguien hubiera escalado la montaña
y para él la perspectiva cambiara
en carrusel de movimientos circulares

el poco más allá significa ser móvil
y mover las palancas del lenguaje
como si con los ojos cerrados en la oscuridad
te abandonas a las imágenes que comienzan
a aparecer fragmentadas bajo los párpados
y entonces se inicia el viaje totalmente terrestre
de residuos y sintaxis silenciosa

la materia oscura es el sueño vivo de cada noche
como de cada cálculo gravitacional en el cielo
dotado de coherencia
.


Bruno Galluccio. I nuclei nervosi hanno diramazioni sensibile
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda