Carlos Drummond de Andrade

La bomba


La bomba
es una flor de pánico que aterroriza a los floricultores.
La bomba
es el producto quintaesencial de un laboratorio en quiebra.
La bomba
es estúpida, es fierotriste, está rellena de pastelitos.
La bomba
es grotesca de tan horrenda y pica en la pierna.
La bomba
duerme el domingo hasta que los murciélagos revoloteen.
La bomba
no tiene precio, no tiene lugar, no tiene domicilio.
La bomba
promete portarse mejor mañana pero se le olvida.
La bomba
no está en el fondo de la caja fuerte, está principalmente donde no está.
La bomba
miente y sonríe entre dientes.
La bomba
va a todas las conferencias y se sienta en todas partes.
La bomba
es redonda como ni una mesa redonda, y cuadrada.
La bomba
algunas veces echa en falta a otra para aparearse.
La bomba
se multiplica en acciones al portador y portadores sin acción.
La bomba
llora en las noches de lluvia, se arrodilla en las chimeneas.
La bomba
se va de puente en Semana Santa.
La bomba
tiene 50 megatones de algidez por 85 de ignominia.
La bomba
ha industrializado los fuegos artificiales convirtiéndolos en proyectiles interplanetarios.
La bomba
sufre de hernia estranguladora, de amnesia, de mononucleosis, de verborrea.
La bomba
no es seria sino que es conspicuamente tediosa.
La bomba
envenena a los niños antes de que lleguen a nacer.
La bomba
continúa envenenándolos el resto de su vida.
La bomba
respeta los poderes espirituales, los temporales y los tales.
La bomba
corre de un lado a otro gritando: ¡Yo soy la bomba!
La bomba
es una mota en el ojo de la vida, y no sale.
La bomba
es una inflamación en el vientre de la primavera.
La bomba
tiene a su servicio sonido estéreo envolvente y mil pajes de oro, cobalto y hierro, además de la comparsería.
La bomba
tiene supermercado, circo, biblioteca, plataforma de misiles, y más.
La bomba
no consiente que nadie la despierte sin causa grave.
La bomba
quiere mantener despejados, nerviosos y sanos a atletas y paralíticos.
La bomba
mata solo con que pensemos que viene para matar.
La bomba
doblega todas las lenguas a su turbia sintaxis.
La bomba
saborea la muerte con gominolas.
La bomba
eructa impostura y prosopopeya política.
La bomba
cría leopardos en el patio, eventualmente en el salón.
La bomba
está podrida.
La bomba
querría tener remordimientos para justificarse pero eso le está vedado.
La bomba
pidió al Diablo que la bautizara y a Dios que le confirmara el bautismo.
La bomba
se declara balanza de justicia, tesoro de amor, arcángel de fraternidad.
La bomba
pertenece a un club exclusivísimo.
La bomba
pondera con ojo neocrítico el premio Nobel.
La bomba
es russamenricanenglish pero le agradan los efluvios de París.
La bomba
ofrece en bandeja de uranio puro, a título de bonificación, átomos de paz.
La bomba
no tendrá trabajo con el arte expresionista, dadaísta o abstracto.
La bomba
diseña señales de tráfico ultraelectrónicas para proteger a ancianos y criaturas.
La bomba
no permite que nadie se dé el lujo de morir de cáncer.
La bomba
es cáncer.
La bomba
va hasta la Luna, silba y vuelve.
La bomba
reduce neutrales y neutrinos, y se ventila con el abanico de la reacción en cadena.
La bomba
abusa de la gloria de ser bomba.
La bomba
no sabe cuándo, dónde ni por qué explotará, pero ya paladea el instante inefable.
La bomba
apesta.
La bomba
está vigilada por centinelas despavoridos en torretas de cartulina.
La bomba
aun siendo una bestia confusa le da tiempo al hombre para que se salve.
La bomba
no destruirá la vida.
El hombre
(tengo esperanza) liquidará a la bomba.


Carlos Drummond de Andrade. A bomba (escritas.org)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

A bomba

A bomba
é uma flor de pânico apavorando os floricultores
A bomba
é o produto quintessente de um laboratório falido
A bomba
é estúpida é ferotriste é cheia de rocamboles
A bomba
é grotesca de tão metuenda e coça a perna
A bomba
dorme no domingo até que os morcegos esvoacem
A bomba
não tem preço não tem lugar não tem domicílio
A bomba
amanhã promete ser melhorzinha mas esquece
A bomba
não está no fundo do cofre, está principalmente onde não está
A bomba
mente e sorri sem dente
A bomba
vai a todas as conferências e senta-se de todos os lados
A bomba
é redonda que nem mesa redonda, e quadrada
A bomba
tem horas que sente falta de outra para cruzar
A bomba
multiplica-se em ações ao portador e portadores sem ação
A bomba
chora nas noites de chuva, enrodilha-se nas chaminés
A bomba
faz week-end na Semana Santa
A bomba
tem 50 megatons de algidez por 85 de ignomínia
A bomba
industrializou as térmites convertendo-as em balísticos
interplanetários
A bomba
sofre de hérnia estranguladora, de amnésia, de mononucleose,
de verborréia
A bomba
não é séria, é conspicuamente tediosa
A bomba
envenena as crianças antes que comecem a nascer
A bomba
continnua a envenená-las no curso da vida
A bomba
respeita os poderes espirituais, os temporais e os tais
A bomba
pula de um lado para outro gritando: eu sou a bomba
A bomba
é um cisco no olho da vida, e não sai
A bomba
é uma inflamação no ventre da primavera
A bomba
tem a seu serviço música estereofônica e mil valetes de ouro,
cobalto e ferro além da comparsaria
A bomba
tem supermercado circo biblioteca esquadrilha de mísseis, etc.
A bomba
não admite que ninguém acorde sem motivo grave
A bomba
quer é manter acordados nervosos e sãos, atletas e paralíticos
A bomba
mata só de pensarem que vem aí para matar
A bomba
dobra todas as línguas à sua turva sintaxe
A bomba
saboriea a morte com marshmallow
A bomba
arrota impostura e prosopéia política
A bomba
cria leopardos no quintal, eventualmente no living
A bomba
é podre
A bomba
gostaria de ter remorso para justificar-se mas isso lhe é vedado
A bomba
pediu ao Diabo que a batizasse e a Deus que lhe validasse o batismo
A bomba
declare-se balança de justiça arca de amor arcanjo de fraternidade
A bomba
tem um clube fechadíssimo
A bomba
pondera com olho neocrítico o Prêmio Nobel
A bomba
é russamenricanenglish mas agradam-lhe eflúvios de Paris
A bomba
oferece de bandeja de urânio puro, a título de bonificação, átomos
de paz
A bomba
não terá trabalho com as artes visuais, concretas ou tachistas
A bomba
desenha sinais de trânsito ultreletrônicos para proteger
velhos e criancinhas
A bomba
não admite que ninguém se dê ao luxo de morrer de câncer
A bomba
é câncer
A bomba
vai à Lua, assovia e volta
A bomba
reduz neutros e neutrinos, e abana-se com o leque da reação
em cadeia
A bomba
está abusando da glória de ser bomba
A bomba
não sabe quando, onde e porque vai explodir, mas preliba
o instante inefável
A bomba
fede
A bomba
é vigiada por sentinelas pávidas em torreões de cartolina
A bomba
com ser uma besta confusa dá tempo ao homem para que se salve
A bomba
não destruirá a vida
O homem
(tenho esperança) liquidará a bomba.

Carlos Drummond de Andrade

Vivir


¿Y era solo eso,
era eso, y ya nada?
¿Era solo unos golpes
en la puerta cerrada?

Y que nadie responda,
ningún gesto de abrir:
¿era, sin cerradura,
una llave perdida?

¿Eso, o menos que eso,
una noción de puerta,
el proyecto de abrirla
sin que haya otro lado?

¿El proyecto de escucha
en busca de un sonido?
¿La respuesta que ofrece
el don de su rechazo?

¿Cómo vivir el mundo
con alguna esperanza?
¿Y qué palabra es esa
que la vida no alcanza?


Carlos Drummond de Andrade. Viver (citador.pt)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Viver

Mas era apenas isso,
era isso, mais nada?
Era só a batida
numa porta fechada?

E ninguém respondendo,
nenhum gesto de abrir:
era, sem fechadura,
uma chave perdida?

Isso, ou menos que isso
uma noção de porta,
o projecto de abri-la
sem haver outro lado?

O projecto de escuta
à procura de som?
O responder que oferta
o dom de uma recusa?

Como viver o mundo
em termos de esperança?
E que palavra é essa
que a vida não alcança?


Carlos Drummond de Andrade

No te mates


Enrique, ten calma, el amor
es eso que estás viendo:
hoy besa, mañana no besa,
pasado mañana es domingo
y el lunes nadie sabe
lo que será.

Inútil resistirte
o incluso suicidarte.
No te mates, oh no te mates,
resérvalo todo para
las bodas que nadie sabe
cuándo vendrán,
si es que vienen.

El amor, Enrique, tú telúrico,
la noche pasó en ti,
y la insistencia sublimándose,
allá adentro un estruendo inefable,
rezos,
gramolas,
santos que se santiguan,
anuncios del mejor jabón,
estruendo que nadie sabe
de qué, para qué.

Mientras tanto, tú caminas
melancólico y vertical.
Tú eres la palmera, eres el grito
que nadie ha oído en el teatro
y todas las luces se apagan.
El amor en lo oscuro, no, en lo claro,
es siempre triste, hijo mío, Enrique,
pero no le digas nada a nadie;
nadie sabe ni sabrá.


Nota
Que todo hay que explicarlo. El traductor ha seguido el juego: donde el autor pone su nombre, él ha puesto el suyo; de perfeccionista que es, y porque le sale de los telurios.

Carlos Drummond de Andrade. Não se mate (poesiaspoemaseversos.com.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Não se mate

Carlos, sossegue, o amor
é isso que você está vendo:
hoje beija, amanhã não beija,
depois de amanhã é domingo
e segunda-feira ninguém sabe
o que será.

Inútil você resistir
ou mesmo suicidar-se.
Não se mate, oh não se mate,
reserve-se todo para
as bodas que ninguém sabe
quando virão,
se é que virão.

O amor, Carlos, você telúrico,
a noite passou em você,
e os recalques se sublimando,
lá dentro um barulho inefável,
rezas,
vitrolas,
santos que se persignam,
anúncios do melhor sabão,
barulho que ninguém sabe
de quê, praquê.

Entretanto você caminha
melancólico e vertical.
Você é a palmeira, você é o grito
que ninguém ouviu no teatro
e as luzes todas se apagam.
O amor no escuro, não, no claro,
é sempre triste, meu filho, Carlos,
mas não diga nada a ninguém,
ninguém sabe nem saberá.


Carlos Drummond de Andrade

Amor, señal extraña


Amo demasiado, sin saber que estoy amando,
a las chicas de camino de la misa.
Al atardecer.
Ellas tampoco se saben amadas
por el niño de ojos bajos pero atentos.
Miro a una, miro a otra, siento
la señal silenciosa de algo
que no sé definir —más adelante sabré—.
No solo por Hortensia, o Marta
o Delia o Belén o Carmen…
Todas me hieren —dulce—,
pasan sin fijarse. El crepúsculo
descompone ya las formas, yo mismo
soy una sombra en la ventana del primer piso.
¿Qué hacer de este sentimiento
al que ni puedo llamar sentimiento?
Estoy preparándome para sufrir
como los chicos estudian para médico o abogado.


Carlos Drummond de Andrade. Amor, sinal estranho (companhiadasletras.com.br, O estranho sinal: notas sobre o amor na poesia de Carlos Drummond de Andrade, pdf p. 49)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Amor, sinal estranho

Amo demais, sem saber que estou amando,
as moças a caminho da reza.
No entardecer.
Elas também não se sabem amadas
pelo menino de olhos baixos mas atentos.
Olho uma, olho outra, sinto
o sinal silencioso de alguma coisa
que não sei definir — mais tarde saberei.
Não por Hermínia apenas, ou Marieta
ou Dulce ou Nazaré ou Carmen.
Todas me ferem — doce,
passam sem reparar. O lusco-fusco
já decompõe os vultos, eu mesmo
sou uma sombra na janela do sobrado.
Que fazer deste sentimento
que nem posso chamar de sentimento?
Estou me preparando para sofrer
assim como os rapazes estudam para médico ou advogado.

Carlos Drummond de Andrade

El miedo


En realidad tenemos miedo.
Nacemos a oscuras.
Las existencias son pocas;
cartero, dictador, soldado.
Nuestro destino, incompleto.

Y fuimos educados para el miedo.
Olemos flores de miedo.
Vestimos telas de miedo.
De miedo, ríos púrpuras
vadeamos.

Somos apenas hombres y la naturaleza
nos ha traicionado.
Hay árboles, hay fábricas,
enfermedades galopantes, hambres.

Nos refugiamos en el amor,
ese célebre sentimiento,
y el amor no vino: llovía,
ventaba, hacía frío en Sao Paulo.

Hacía frío en Sao Paulo…
Nevaba.
El miedo, con su capa,
nos encubre y nos acuna.

Me quedé con miedo de ti,
mi compañero moreno.
De nosotros, de vosotros, y de todo.
Tengo miedo del honor.

Así nos hacen burgueses.
Nuestro camino: trazado.
¿Por qué morir en conjunto?
¿Y si todos viviéramos?

Ven, armonía del miedo,
Ven, oh terror de los caminos,
espanto en la noche, recelo
de aguas contaminadas. Muletas

del hombre solo. Ayudadnos,
lentos poderes del láudano.
Hasta la canción medrosa
se marcha, transita y se calla.

Haremos casas de miedo,
duros ladrillos de miedo,
medrosos tallos, surtidores,
calles solo de miedo, y calma.

Y con alas de prudencia,
con resplandores cobardes,
alcanzaremos la cumbre
de nuestra cauta subida.

El miedo con su física
produce mucho: carceleros,
edificios, escritores,
este poema, otras vidas.

Tengamos el mayor temor.
Los más viejos lo entienden.
El miedo los ha cristalizado.
Estatuas sabias, adiós.

Adiós: vamos hacia adelante,
reculando con ojos encendidos.
Nuestros hijos tan felices…
fieles herederos del miedo,

ahora pueblan la ciudad.
Después de la ciudad, el mundo.
Después del mundo, las estrellas,
bailando la danza del miedo.


Carlos Drummond de Andrade.O medo (pensador.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

O medo

Em verdade temos medo.
Nascemos escuro.
As existências são poucas:
Carteiro, ditador, soldado.
Nosso destino, incompleto.

E fomos educados para o medo.
Cheiramos flores de medo.
Vestimos panos de medo.
De medo, vermelhos rios
vadeamos.

Somos apenas uns homens
e a natureza traiu-nos.
Há as árvores, as fábricas,
Doenças galopantes, fomes.

Refugiamo-nos no amor,
este célebre sentimento,
e o amor faltou: chovia,
ventava, fazia frio em São Paulo.

Fazia frio em São Paulo…
Nevava.
O medo, com sua capa,
nos dissimula e nos berça.

Fiquei com medo de ti,
meu companheiro moreno,
De nós, de vós: e de tudo.
Estou com medo da honra.

Assim nos criam burgueses,
Nosso caminho: traçado.
Por que morrer em conjunto?
E se todos nós vivêssemos?

Vem, harmonia do medo,
vem, ó terror das estradas,
susto na noite, receio
de águas poluídas. Muletas

do homem só. Ajudai-nos,
lentos poderes do láudano.
Até a canção medrosa
se parte, se transe e cala-se.

Faremos casas de medo,
duros tijolos de medo,
medrosos caules, repuxos,
ruas só de medo e calma.

E com asas de prudência,
com resplendores covardes,
atingiremos o cimo
de nossa cauta subida.

O medo, com sua física,
tanto produz: carcereiros,
edifícios, escritores,
este poema; outras vidas.

Tenhamos o maior pavor,
Os mais velhos compreendem.
O medo cristalizou-os.
Estátuas sábias, adeus.

Adeus: vamos para a frente,
recuando de olhos acesos.
Nossos filhos tão felizes…
Fiéis herdeiros do medo,

eles povoam a cidade.
Depois da cidade, o mundo.
Depois do mundo, as estrelas,
dançando o baile do medo.

Carlos Drummond de Andrade

Disolución


Oscurece, y no me seduce
tantear siquiera una lámpara.
Ya que le agrada al día acabar,
la noche acepto.

Y con ella acepto que brote
un otro orden de seres
y cosas no figuradas.
Brazos cruzados.

Huero de cuanto amábamos,
más vasto es el cielo. Poblaciones
surgen del vacío.
¿Habito alguna?

Y ni diferencio mi piel
de la confluente oscuridad.
Un fin unánime se concentra
y posa en el aire. Vacilando.

Y aquel agresivo espíritu
que el día carga consigo,
ya no oprime. Así la paz,
destrozada.

¿Va a durar mil años, o
a extinguirse al color del gallo?
Esta rosa es definitiva,
aunque pobre.

Imaginación, falsa demente,
ya te desprecio. Y a ti, palabra.
En el mundo, perenne tránsito,
callamos.

Y sin alma, cuerpo, eres suave.


Carlos Drummond de Andrade. Dissolução (companhiadasletras.com.br, Claro enigma, pdfp, 15)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Dissolução

Escurece, e não me seduz
tatear sequer uma lâmpada.
Pois que aprouve ao dia findar,
aceito a noite.

E com ela aceito que brote
uma ordem outra de seres
e coisas não figuradas.
Braços cruzados.

Vazio de quanto amávamos,
mais vasto é o céu. Povoações
surgem do vácuo.
Habito alguma?

E nem destaco minha pele
da confluente escuridão.
Um fim unânime concentra-se
e pousa no ar. Hesitando.

E aquele agressivo espírito
que o dia carreia consigo,
já não oprime. Assim a paz,
destroçada.

Vai durar mil anos, ou
extinguir-se na cor do galo?
Esta rosa é definitiva,
ainda que pobre.

Imaginação, falsa demente,
já te desprezo. E tu, palavra.
No mundo, perene trânsito,
calamo-nos.

E sem alma, corpo, és suave.

Carlos Drummond de Andrade

Búsqueda de la poesía


No hagas versos sobre acontecimientos.
No hay creación ni muerte ante la poesía.
Frente a ella la vida es un sol estático,
no calienta ni ilumina.
Las afinidades, los aniversarios,
los incidentes personales no cuentan.
No hagas poesía con el cuerpo,
ese excelente, completo y confortable cuerpo,
tan indefenso en la efusión lírica.

Tu gota de bilis, tu mueca de placer o dolor en la oscuridad
son indiferentes.
Ni me reveles tus sentimientos,
que se benefician del equívoco e intentan el largo viaje.
Lo que pienses y sientas, eso aún no es poesía.

No cantes a tu ciudad, déjala tranquila.
El canto no es el movimiento de las máquinas
ni el secreto de las casas.
No es música oída al pasar,
rumor del mar en las calles junto a la línea de espuma.

El canto no es la naturaleza
ni los hombres en sociedad.
Para él, lluvia y noche, fatiga y esperanza nada significan.
La poesía (no saques poesía de las cosas)
elide sujeto y objeto.

No dramatices, no invoques,
no indagues. No pierdas tiempo en mentir.
No te aborrezcas.
Tu yate de marfil, tu zapato de diamante,
vuestras mazurcas y excesos, vuestros esqueletos de familia
desaparecen en la curva del tiempo; es algo inútil.

No recompongas
tu sepultada y melancólica infancia.
No osciles entre el espejo y la
memoria que se desvanece.
Si se desvaneció, no era poesía.
Si se rompió, cristal no era.

Penetra sigilosamente en el reino de las palabras.
Allí están los poemas que esperan ser escritos.
Están paralizados, mas no hay desesperanza;
hay paz y frescura en la superficie intacta.
Permanecen solos y mudos, en estado de diccionario.
Convive con tus poemas antes de escribirlos.
Ten paciencia, si oscuros; calma, si te provocan.
Espera a que cada uno se realice y consume
con su poder de palabra
y su poder de silencio.
No fuerces al poema a desprenderse del limbo.
No recojas del suelo el poema que se perdió.
No adules al poema. Acéptalo
como él aceptará su forma definitiva y concentrada
en el espacio.

Acércate más y contempla las palabras.
Cada una
tiene mil caras secretas bajo la cara neutra
y te pregunta, sin interés por la respuesta,
pobre o terrible, que puedas darle:
¿Has traído la llave?

Repara:
yermas de melodía y concepto
ellas se han refugiado en la noche, las palabras.
Aún húmedas e impregnadas de sueño
viran en un río difícil y se transforman en desprecio.


Carlos Drummond de Andrade. Procura da poesia (letras.com.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Procura da poesia

Não faças versos sobre acontecimentos.
Não há criação nem morte perante a poesia.
Diante dela, a vida é um sol estático,
não aquece nem ilumina.
As afinidades, os aniversários, os incidentes pessoais não contam.
Não faças poesia com o corpo,
esse excelente, completo e confortável corpo, tão infenso à efusão lírica.

Tua gota de bile, tua careta de gozo ou de dor no escuro
são indiferentes.
Nem me reveles teus sentimentos,
que se prevalecem do equívoco e tentam a longa viagem.
O que pensas e sentes, isso ainda não é poesia.

Não cantes tua cidade, deixa-a em paz.
O canto não é o movimento das máquinas nem o segredo das casas.
Não é música ouvida de passagem, rumor do mar nas ruas junto à linha de espuma.

O canto não é a natureza
nem os homens em sociedade.
Para ele, chuva e noite, fadiga e esperança nada significam.
A poesia (não tires poesia das coisas)
elide sujeito e objeto.

Não dramatizes, não invoques,
não indagues. Não percas tempo em mentir.
Não te aborreças.
Teu iate de marfim, teu sapato de diamante,
vossas mazurcas e abusões, vossos esqueletos de família
desaparecem na curva do tempo, é algo imprestável.

Não recomponhas
tua sepultada e merencória infância.
Não osciles entre o espelho e a
memória em dissipação.
Que se dissipou, não era poesia.
Que se partiu, cristal não era.

Penetra surdamente no reino das palavras.
Lá estão os poemas que esperam ser escritos.
Estão paralisados, mas não há desespero,
há calma e frescura na superfície intata.
Ei-los sós e mudos, em estado de dicionário.
Convive com teus poemas, antes de escrevê-los.
Tem paciência se obscuros. Calma, se te provocam.
Espera que cada um se realize e consume
com seu poder de palavra
e seu poder de silêncio.
Não forces o poema a desprender-se do limbo.
Não colhas no chão o poema que se perdeu.
Não adules o poema. Aceita-o
como ele aceitará sua forma definitiva e concentrada
no espaço.

Chega mais perto e contempla as palavras.
Cada uma
tem mil faces secretas sob a face neutra
e te pergunta, sem interesse pela resposta,
pobre ou terrível, que lhe deres:
Trouxeste a chave?

Repara:
ermas de melodia e conceito
elas se refugiaram na noite, as palavras.
Ainda úmidas e impregnadas de sono,
rolam num rio difícil e se transformam em desprezo.

Carlos Drummond de Andrade

Soneto de la perdida esperanza


Perdí el tranvía y la esperanza.
Vuelvo pálido hacia casa.
La calle es inútil y ningún coche
pasaría sobre mi cuerpo.

Subiré la cuesta lenta
en que los caminos se funden.
Todos ellos conducen al
principio del drama y la flora.

No sé si estoy sufriendo
o si es alguien que se divierte
¿por qué no? en la noche escasa

con un insoluble flautín.
Sin embargo hace mucho tiempo
que gritamos: ¡sí! a lo eterno.


Carlos Drummond de Andrade. Soneto da Perdida Esperança (pedrolusodcarvalho.blogspot.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Soneto da Perdida Esperança

Perdi o bonde e a esperança.
Volto pálido para casa.
A rua é inútil e nenhum auto
passaria sobre meu corpo.

Vou subir a ladeira lenta
em que os caminhos se fundem.
Todos eles conduzem ao
princípio do drama e da flora.

Não sei se estou sofrendo
ou se é alguém que se diverte
por que não? Na noite escassa

com um insolúvel flautim.
Entretanto há muito tempo
nós gritamos: sim! Ao eterno.

Carlos Drummond de Andrade

Necrológica de los desilusionados del amor


Los desilusionados del amor
se descerrajan tiros en el pecho.
Desde mi cuarto oigo la fusilería.
Las amadas se retuercen de placer.
Oh, qué material para los periódicos.

Desilusionados pero fotografiados,
han escrito cartas explicativas,
han tomado todas las disposiciones
para el remordimiento de las amadas.
Pum pum pum adiós, enojada.
Me voy, tú te quedas, pero nos veremos
sea en el claro cielo o el turbio infierno.

Los médicos hacen las autopsias
a los desilusionados que se mataron.
Qué grandes corazones poseían.
Vísceras inmensas, tripas sentimentales
y un estómago lleno de poesía…

Ahora vamos hacia el cementerio
a llevar los cuerpos de los desilusionados
encajonados competentemente
(pasiones de primera y segunda clase).
Los desilusionados siguen ilusionados,
sin corazón, sin tripas, sin amor.

Única fortuna, sus dientes de oro
no serán un lastre financiero
y cubiertos de tierra perderán el brillo
mientras las amadas bailarán una samba
brava, violenta, sobre sus tumbas.


Carlos Drummond de Andrade. Necrológio dos desiludidos do amor (citador.pt)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Necrológio dos desiludidos do amor

Os desiludidos do amor
estão desfechando tiros no peito.
Do meu quarto ouço a fuzilaria.
As amadas torcem-se de gozo.
Oh quanta matéria para os jornais.

Desiludidos mas fotografados,
escreveram cartas explicativas,
tomaram todas as providências
para o remorso das amadas.

Pum pum pum adeus, enjoada.
Eu vou, tu ficas, mas nos veremos
seja no claro céu ou turvo inferno.

Os médicos estão fazendo a autópsia
dos desiludidos que se mataram.
Que grandes corações eles possuíam.
Vísceras imensas, tripas sentimentais
e um estômago cheio de poesia…

Agora vamos para o cemitério
levar os corpos dos desiludidos
encaixotados competentemente
(paixões de primeira e de segunda classe).

Os desiludidos seguem iludidos,
sem coração, sem tripas, sem amor.
Única fortuna, os seus dentes de ouro
não servirão de lastro financeiro
e cobertos de terra perderão o brilho
enquanto as amadas dançarão um samba
bravo, violento, sobre a tumba deles.

Carlos Drummond de Andrade

José


¿Y  ahora, José?
La fiesta acabó,
la luz se apagó,
el pueblo no está,
la noche se enfrió,
¿y ahora, José?
¿y ahora, tú qué?
tú, que eres sin nombre,
que de otros te mofas,
tú, que escribes versos,
que amas, ¿protestas?
¿y ahora, José?

Estás sin mujer,
estás sin discurso,
estás sin cariño,
ya no puedes beber,
ya no puedes fumar,
ni escupir ya puedes,
la noche se enfrió,
el día no vino,
el tren nunca vino,
la risa no vino,
ni la utopía
y todo ha acabado
y todo se ha ido
y todo se ha ajado
¿y ahora, José?

¿Y ahora, José?
tu dulce palabra,
tu instante de fiebre,
tu gula y tu ayuno,
y tu bilbioteca,
tu mina de oro,
tu traje elegante,
tu incoherencia,
tu odio, ¿y ahora?

La llave en la mano
vas a abrir la puerta,
no existe la puerta;
¿morir en el mar?
el mar se secó;
¿volver a tu tierra?
no hay tierra ya más.
José, ¿y ahora?

Aun si gritaras,
aun si gimieses,
aun si tocaras
el vals vienés ese,
si aun te durmieras,
o si te cansaras,
o si te murieses…
Mas tú no te mueres,
¡eres duro, José!

Y solo y a oscuras
cual bestia salvaje,
sin teogonía,
sin pared desnuda
en la que apoyarte
sin caballo negro
que huya al galope,
¡te marchas, José!
José, ¿hacia dónde?


Carlos Drummond de Andrade. José (algumapoesia.com.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

José

E agora, José?
A festa acabou,
a luz apagou,
o povo sumiu,
a noite esfriou,
e agora, José?
e agora, você?
você que é sem nome,
que zomba dos outros,
você que faz versos,
que ama, protesta?
e agora, José?

Está sem mulher,
está sem discurso,
está sem carinho,
já não pode beber,
já não pode fumar,
cuspir já não pode,
a noite esfriou,
o dia não veio,
o bonde não veio,
o riso não veio,
não veio a utopia
e tudo acabou
e tudo fugiu
e tudo mofou,
e agora, José?

E agora, José?
Sua doce palavra,
seu instante de febre,
sua gula e jejum,
sua biblioteca,
sua lavra de ouro,
seu terno de vidro,
sua incoerência,
seu ódio — e agora?

Com a chave na mão
quer abrir a porta,
não existe porta;
quer morrer no mar,
mas o mar secou;
quer ir para Minas,
Minas não há mais.
José, e agora?

Se você gritasse,
se você gemesse,
se você tocasse
a valsa vienense,
se você dormisse,
se você cansasse,
se você morresse…
Mas você não morre,
você é duro, José!

Sozinho no escuro
qual bicho-do-mato,
sem teogonia,
sem parede nua
para se encostar,
sem cavalo preto
que fuja a galope,
você marcha, José!
José, para onde?

Carlos Drummond de Andrade

La máquina del mundo


Y como yo anduviera vagamente
un sendero de Minas, pedregoso,
y una campana ronca al caer la tarde

al ruido se mezclara de mis pasos,
que era calmo y seco; y aves pendieran
del cielo de plomo, y sus negras formas

lentamente se fueran diluyendo
en más oscuridad, la de los montes
y de mi propio ser desengañado,

la máquina del mundo se entreabrió
para quien de romperla se rehuía
y ya haberlo pensado lamentaba.

Se abrió majestuosa y circunspecta,
sin un sonido hacer que fuese impuro
ni un destello mayor que el tolerable

por las pupilas mustias del examen
continuo y doloroso del desierto,
y por la mente exhausta de evocar

toda una realidad que aun trasciende
la propia imagen suya dibujada
en la faz del misterio, en los abismos.

Se abrió en calma pura, e invitando
a cuanto sentido e intuición quedasen
a quien de usarlos ya los ha perdido

y nunca deseara recobrarlos,
si en vano repetimos para siempre
sin rumbo un similar triste periplo,

a todos invitando, y en cohorte,
a allí aplicarse sobre el pasto inédito
de la esencia mítica de las cosas,

así me dijo, empero voz alguna
o soplo o eco o simple percusión
probase que alguien, sobre la montaña,

a otro alguien, nocturno y miserable,
en diálogo se estaba dirigiendo:
«Lo que has buscado en ti o fuera de

tu ser restricto y nunca se ha mostrado,
incluso afectando darse o rendirse,
y más en cada instante retrayéndose,

mira, repara, ausculta: esa riqueza
que excede a toda perla, esa ciencia
sublime y formidable, aunque hermética,

esa entera explicación de la vida,
ese nexo primero y singular,
que ni concibes ya, pues tan esquivo

se revela ante la búsqueda ardiente
en que te has consumido… nota, observa,
abre tu pecho para recibirlo».

Los más soberbios puentes y edificios,
o lo que en los talleres se elabora,
lo que pensado fue y pronto alcanza

distancia superior al pensamiento,
domados los recursos de la tierra,
las pasiones, impulsos y tormentos,

todo cuanto define al ser terrestre
o se prolonga hasta en los animales
y llega a las plantas para embeberse

del sueño rencoroso mineral,
rodea el mundo y vuelve a sumergirse
al raro orden geométrico de todo,

y el absurdo original, sus enigmas
y sus verdades más altas que tantos
monumentos a la verdad erguidos;

y el rastro de los dioses, y el solemne
sentimiento de muerte, que florece
del tallo del existir más glorioso,

todo se presentó en ese atisbo
y me llamó hacia su reino augusto,
al fin sometido a la vista humana.

Mas, como resistiera responder
yo a la llamada tan maravillosa,
pues la fe se ablandaba, e incluso el ansia,

la esperanza más mínima —ese anhelo
de que se aclare la densa tiniebla
que entre los rayos del sol aún se filtra—;

como difuntas creencias convocadas
presto y vibrante no se persuadieran
a de nuevo teñir la neutra cara

que voy por los caminos enseñando,
y como si otro ser, que no aquel
habitante de mí hace tantos años,

pasase a gobernar mi voluntad
que, ya de sí voluble, se plegaba
semejante a esas flores reticentes

en sí mismas abiertas y cerradas;
como si un don tardío ya no fuera
apetecible, más bien desdeñable,

bajé los ojos, incurioso, laso,
rehusando coger la cosa ofrecida
que gratuita se abría a mi intelecto.

Tiniebla inexorable ya bajaba
al sendero de Minas, pedregoso…
la máquina del mundo, repelida,

fue minuciosamente restaurándose,
mientras que yo, evaluando lo perdido,
seguí vagando, flácidas las manos.


Carlos Drummond de Andrade. A Máquina do Mundo (letras.com.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

A Máquina do Mundo

E como eu palmilhasse vagamente
uma estrada de Minas, pedregosa,
e no fecho da tarde um sino rouco

se misturasse ao som de meus sapatos
que era pausado e seco; e aves pairassem
no céu de chumbo, e suas formas pretas

lentamente se fossem diluindo
na escuridão maior, vinda dos montes
e de meu próprio ser desenganado,

a máquina do mundo se entreabriu
para quem de a romper já se esquivava
e só de o ter pensado se carpia.

Abriu-se majestosa e circunspecta,
sem emitir um som que fosse impuro
nem um clarão maior que o tolerável

pelas pupilas gastas na inspeção
contínua e dolorosa do deserto,
e pela mente exausta de mentar

toda uma realidade que transcende
a própria imagem sua debuxada
no rosto do mistério, nos abismos.

Abriu-se em calma pura, e convidando
quantos sentidos e intuições restavam
a quem de os ter usado os já perdera

e nem desejaria recobrá-los,
se em vão e para sempre repetimos
os mesmos sem roteiro tristes périplos,

convidando-os a todos, em coorte,
a se aplicarem sobre o pasto inédito
da natureza mítica das coisas,

assim me disse, embora voz alguma
ou sopro ou eco ou simples percussão
atestasse que alguém, sobre a montanha,

a outro alguém, noturno e miserável,
em colóquio se estava dirigindo:
“O que procuraste em ti ou fora de

teu ser restrito e nunca se mostrou,
mesmo afetando dar-se ou se rendendo,
e a cada instante mais se retraindo,

olha, repara, ausculta: essa riqueza
sobrante a toda pérola, essa ciência
sublime e formidável, mas hermética,

essa total explicação da vida,
esse nexo primeiro e singular,
que nem concebes mais, pois tão esquivo

se revelou ante a pesquisa ardente
em que te consumiste… vê, contempla,
abre teu peito para agasalhá-lo.”

As mais soberbas pontes e edifícios,
o que nas oficinas se elabora,
o que pensado foi e logo atinge

distância superior ao pensamento,
os recursos da terra dominados,
e as paixões e os impulsos e os tormentos

e tudo que define o ser terrestre
ou se prolonga até nos animais
e chega às plantas para se embeber

no sono rancoroso dos minérios,
dá volta ao mundo e torna a se engolfar,
na estranha ordem geométrica de tudo,

e o absurdo original e seus enigmas,
suas verdades altas mais que todos
monumentos erguidos à verdade:

e a memória dos deuses, e o solene
sentimento de morte, que floresce
no caule da existência mais gloriosa,

tudo se apresentou nesse relance
e me chamou para seu reino augusto,
afinal submetido à vista humana.

Mas, como eu relutasse em responder
a tal apelo assim maravilhoso,
pois a fé se abrandara, e mesmo o anseio,

a esperança mais mínima — esse anelo
de ver desvanecida a treva espessa
que entre os raios do sol inda se filtra;

como defuntas crenças convocadas
presto e fremente não se produzissem
a de novo tingir a neutra face

que vou pelos caminhos demonstrando,
e como se outro ser, não mais aquele
habitante de mim há tantos anos,

passasse a comandar minha vontade
que, já de si volúvel, se cerrava
semelhante a essas flores reticentes

em si mesmas abertas e fechadas;
como se um dom tardio já não fora
apetecível, antes despiciendo,

baixei os olhos, incurioso, lasso,
desdenhando colher a coisa oferta
que se abria gratuita a meu engenho.

A treva mais estrita já pousara
sobre a estrada de Minas, pedregosa,
e a máquina do mundo, repelida,

se foi miudamente recompondo,
enquanto eu, avaliando o que perdera,
seguia vagaroso, de mãos pensas.

Carlos Drummond de Andrade

En medio del camino


En medio del camino había una piedra
había una piedra en medio del camino
había una piedra
en medio del camino había una piedra.

Nunca olvidaré ese acontecimiento
en la vida de mis retinas tan fatigadas.

Nunca olvidaré que en medio del camino
había una piedra

había una piedra en medio del camino
en medio del camino había una piedra.


Carlos Drummond de Andrade. No meio do caminho (algumapoesia.com.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

No meio do caminho

No meio do caminho tinha uma pedra
tinha uma pedra no meio do caminho
tinha uma pedra
no meio do caminho tinha uma pedra.

Nunca me esquecerei desse acontecimento
na vida de minhas retinas tão fatigadas.
Nunca me esquecerei que no meio do caminho
tinha uma pedra
tinha uma pedra no meio do caminho
no meio do caminho tinha uma pedra.

Carlos Drummond de Andrade

Oficina irritada


Yo quiero escribir un soneto duro
cual poeta alguno osó componer.
Yo quiero pintar un soneto oscuro,
seco, ahogado, difícil de leer.

Quiero que mi soneto, en el futuro,
no despierte en nadie ningún placer.
Y que, en su maligno aire inmaduro,
al mismo tiempo sepa ser, no ser.

Este mi verbo antipático e impuro
ha de hacer sufrir, tiene que doler,
tendón de Venus bajo el pedicuro.

Nadie lo recordará: tiro al muro,
perro meando el caos, mientras Arturo,
claro Enigma, se deja sorprender.


Carlos Drummond de Andrade. Oficina irritada (falandoemliteratura.com)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Oficina irritada

Eu quero compor um soneto duro
como poeta algum ousara escrever.
Eu quero pintar um soneto escuro,
seco, abafado, difícil de ler.

Quero que meu soneto, no futuro,
não desperte em ninguém nenhum prazer,
E que, no seu maligno ar imaturo,
ao mesmo tempo saiba ser, não ser.

Esse meu verbo antipático e impuro
há de pungir, há de fazer sofrer,
tendão de Vênus sob o pedicuro.

Ninguém o lembrará: tiro no muro,
cão mijando no caos, enquanto Arcturo,
claro enigma, se deixa surpreender.

Carlos Drummond de Andrade

Cantiga de engañar


El mundo no vale el mundo,
mi bien.
Yo planté un pie-de-sueño,
brotaron veinte rosales.
Si me corté en todos ellos
y si todos me tiñeron
de un vago chorro de sangre
a antojo de las espinas,
la culpa no fue de nadie.
El mundo,
mi bien,
no vale
la pena, y la faz serena
vale la faz torturada.
Aprendí hace tiempo a reír,
¿de qué? ¿de mí? ¿o de nada?
El mundo, valer no vale.
Tal como sombra en el valle,
la vida baja… y si sube
sonido de este declive,
no es el grito del pastor
convocando a su rebaño;
no es flauta, no es canto
de amoroso desencanto:
no es suspiro de ansiedad,
voz nocturna de corrientes,
no es madre llamando al hijo,
no es siseo de serpientes
olvidadas de morder,
como absortas en la luna.
No es el llanto de un niño
para convertirse en hombre;
tampoco respiración
de soldados y de enfermos,
de chiquillos de internado
o de monjas en clausura.
No son cuerpos sumergidos
en glaciares de entresueño
y que dejan desprenderse,
menos que simple palabra,
menos que hoja en otoño,
la partícula sonora
que la vida, y aun la muerte,
contiene, el mero registro
de energía concentrada.
No es ni esto, ni es nada.
Sonido antes de la música,
sobrante en los desencuentros
y los encuentros fortuitos,
los malencuentros y de los
espejismos condensados
o bien disueltos en otras
absurdas figuraciones.
No tiene el mundo sentido.
El mundo y sus canciones
de timbre más conmovido
están callados, y el habla
que de una a otra sala
oímos en cierto instante
es silencio que hace eco
y que vuelve a ser silencio
en el negror circundante.
Silencio: ¿qué quiere decir?
¿Qué dice la boca del mundo?
Mi bien, el mundo es cerrado,
si es que no está vacío.
El mundo es tal vez: y solo.
Tal vez ni sea tal vez.
El mundo no vale la pena,
pero la pena no existe.
Mi bien, hagamos el cuento
de sufrir y de olvidar,
de recordar y gozar,
de escoger nuestros recuerdos
y revertirlos, acaso
nos recuerden demasiado.
Hagamos, mi bien, el cuento
—pero  el cuento no existe—
de que todo es cual si fuese,
o que, si fuera, no era.
Mi bien, usemos palabras.
hagamos mundos: ideas.
Dejemos el mundo a otros
ya que lo quieren usar.
Mi bien, seamos fuertísimos
—pero la fuerza no existe—
y en la más pura mentira
del mundo que se desmiente
recortemos nuestra imagen,
más ilusoria que todo,
pues ¿habrá mayor falsedad
que imaginar a alguien vivo,
como si un sueño pudiera
darnos el gusto del sueño?
Pero el sueño no existe.
Mi bien, así despejados,
así lúcidos, severos,
o así abandonados,
dejándonos a la deriva
llevar en la palma del tiempo
—pero el tiempo no existe—,
seamos como si fuéramos
en un mundo que fuese: el Mundo.


Carlos Drummond de Andrade. Cantiga de enganar (wp.ufpel.edu.br)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Cantiga de enganar

O mundo não vale o mundo,
meu bem.
Eu plantei um pé-de-sono,
brotaram vinte roseiras.
Se me cortei nelas todas
e se todas se tingiram
de um vago sangue jorrado
ao capricho dos espinhos,
não foi culpa de ninguém.
O mundo,
meu bem,
não vale
a pena, e a face serena
vale a face torturada.
Há muito aprendi a rir,
de quê? de mim? ou de nada?
O mundo, valer não vale.
Tal como sombra no vale,
a vida baixa… e se sobe
algum som deste declive,
não é grito de pastor
convocando seu rebanho.
Não é flauta, não é canto
de amoroso desencanto.
Não é suspiro de grilo,
voz noturna de nascentes,
não é mãe chamando filho,
não é silvo de serpentes
esquecidas de morder
como abstratas ao luar.
Não é choro de criança
para um homem se formar.
Tampouco a respiração
de soldados e de enfermos,
de meninos internados
ou de freiras em clausura.
Não são grupos submergidos
nas geleiras do entressono
e que deixem desprender-se,
menos que simples palavra,
menos que folha no outono,
a partícula sonora
que a vida contém, e a morte
contém, o mero registro
da energia concentrada.
Não é nem isto, nem nada.
É som que precede a música,
sobrante dos desencontros
e dos encontros fortuitos,
dos malencontros e das
miragens que se condensam
ou que se dissolvem noutras
absurdas figurações.
O mundo não tem sentido.
O mundo e suas canções
de timbre mais comovido
estão calados, e a fala
que de uma para outra sala
ouvimos em certo instante
é silêncio que faz eco
e que volta a ser silêncio
no negrume circundante.
Silêncio: que quer dizer?
Que diz a boca do mundo?
Meu bem, o mundo é fechado,
se não for antes vazio.
O mundo é talvez: e é só.
Talvez nem seja talvez.
O mundo não vale a pena,
mas a pena não existe.
Meu bem, façamos de conta.
De sofrer e de olvidar,
de lembrar e de fruir,
de escolher nossas lembranças
e revertê-las, acaso
se lembrem demais em nós.
Façamos, meu bem, de conta
— mas a conta não existe —
que é tudo como se fosse,
ou que, se fora, não era.
Meu bem, usemos palavras.
Façamos mundos: ideias.
Deixemos o mundo aos outros,
já que o querem gastar.
Meu bem, sejamos fortíssimos
— mas a força não existe —
e na mais pura mentira
do mundo que se desmente,
recortemos nossa imagem,
mais ilusória que tudo,
pois haverá maior falso
que imaginar-se alguém vivo,
como se um sonho pudesse
dar-nos o gosto do sonho?
Mas o sonho não existe.
Meu bem, assim acordados,
assim lúcidos, severos,
ou assim abandonados,
deixando-nos à deriva
levar na palma do tempo
— mas o tempo não existe —,
sejamos como se fôramos
num mundo que fosse: o Mundo.