Cid Corman

El refunfuño del Minotauro


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Mi cabeza era animal. Al menos
ese fue el veredicto. No tuve elección.
La interioridad del cerco que
mi padre ideó. Fui hecho, según dicen,
por un toro. Y mi madre, ¡una reina!
La leyenda atraviesa la entrada.

No tuve elección. Mi asombro fue
total. Mi dieta era condimento humano,
fijado por el rey de hombres,
mi padre. ¿Que podría hacer yo
con un hambre aprisionada
entre los ineludibles pasillos de la piel?

Oficialmente yo era una bestia:
la culpa que avergonzaba a un imperio
y robaba a Atenas su juventud.
Yo… La invención de un misterio.
Tantas respuestas confunden la sangre,
hacen de la locura un sacrificio.

En la oscuridad de mi existencia
condujo a un hombre no bastante hombre,
dada la tiranía heroica,
deducido por necesidad, dada la pista de la salida
por una dama perdida, más que mi mitad humana,
mi hermana, error, mi esperanza.
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Cid Corman. Backtalk from the Minotaur
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Backtalk from the Minotaur

My head was animal. At least
that was the verdict. I had no choice.
The innerness of encirclement
my father devised. I was gotten, they tell,
by a bull. And my mother a queen!
Legend pierces entrancement.

I had no choice. My amazement was
complete. My diet was human condiment,
fixed by the king of men,
my father. What had I to do
with a hunger kept caught
among the inescapable corridors of skin?

Officially, I was a beast:
I was the guilt that shamed an empire
and robbed Athens of its youth.
I… The invention of a mystery.
So many answers to confound the blood,
to make of madness a sacrifice.

In the darkness of my being
led a man not man enough,
given heroic tyranny,
deduced by need, given the clue of exit
by a lost lady, that more my human half,
my sister, fallacy, my hope.