Guillaume Apollinaire

El puente Mirabeau


Bajo el puente Mirabeau fluye el Sena
y nuestros amores.
No es necesario que lo recuerde.
La alegría llegaba siempre tras el dolor.

Llega la noche, suena la hora;
los días se van, yo me quedo.

Mano con mano, sigamos cara a cara
mientras que bajo
el puente de nuestros brazos pasa
de eternas miradas la onda tan cansada.

Llega la noche, suena la hora;
los días se van, yo me quedo.

El amor se va como esta agua corre.
El amor se va
como la vida es pausada
y como es la Esperanza violenta.

Llega la noche, suena la hora;
los días se van, yo me quedo.

Pasan los días y las semanas pasan;
ni el tiempo pasado
ni los amores vuelven.
Bajo el puente Mirabeau fluye el Sena.

Llega la noche, suena la hora;
los días se van, yo me quedo.


Guillaume Apollinaire. Le pont Mirabeau (poetica.fr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Le pont Mirabeau

Sous le pont Mirabeau coule la Seine
Et nos amours
Faut-il qu’il m’en souvienne
La joie venait toujours après la peine

Vienne la nuit sonne l’heure
Les jours s’en vont je demeure

Les mains dans les mains restons face à face
Tandis que sous
Le pont de nos bras passe
Des éternels regards l’onde si lasse

Vienne la nuit sonne l’heure
Les jours s’en vont je demeure

L’amour s’en va comme cette eau courante
L’amour s’en va
Comme la vie est lente
Et comme l’Espérance est violente

Vienne la nuit sonne l’heure
Les jours s’en vont je demeure

Passent les jours et passent les semaines
Ni temps passé
Ni les amours reviennent
Sous le pont Mirabeau coule la Seine

Vienne la nuit sonne l’heure
Les jours s’en vont je demeure

Guillaume Apollinaire

Las colinas


Por encima de París un día
combatían dos grandes aviones
uno era rojo y el otro negro
mientras en el cenit llameaba
el eterno avión solar

Uno era toda mi juventud
y el otro era mi porvenir
se combatían con gran fiereza
igual que hizo contra Lucifer
el Arcángel de alas radiantes

Al igual que el cálculo al problema
igual que la noche contra el día
igual que ataca a lo que yo amo
mi amor igual que hace el huracán
que desarraiga al árbol que grita

Pero mira toda esta dulzura
París como una joven muchacha
ya se despierta lánguidamente
sacude su larga cabellera
y canta su bonita canción

¿Dónde ha ido pues mi juventud?
ves que llamea el porvenir
has de saber que yo hablo hoy
para anunciar al mundo que el arte
de predecir al fin ha nacido

Hay ciertos hombres que son colinas
que se elevan de entre los hombres
y a lo lejos ven el porvenir
aun mejor que si fuera el presente
más claro que si fuera el pasado

Ornamento del tiempo y las rutas
pasa y perdura sin detenerte
dejad sibilar a las serpientes
en vano contra el viento del sur
perecieron la onda y los psilos

Orden de los tiempos si las máquinas
se pusieran por fin a pensar
sobre las playas de pedrerías
romperían las olas de oro
la espuma sería otra vez madre

Más bajo que el hombre van las águilas
es él quien da alegría a los mares
igual que disipa por los aires
sombras y tedios vertiginosos
donde al sueño se une el espíritu

Estos son los tiempos de la magia
que de nuevo se vuelve una cita
con tantos millones de prodigios
que no crearon fábula alguna
ni nadie los habrá imaginado

Profundidades de la conciencia
mañana habréis de ser exploradas
y quién sabe qué seres vivientes
se extraerán de esos abismos
junto a más universos completos

Van elevándose los profetas
cual lejanas colinas azules
ellos sabrán cosas muy precisas
como los sabios creen saber
y nos transportarán más allá

Es el deseo la mayor fuerza
y ven que yo te bese en la frente
oh tan ligera como una llama
pues tienes todo el sufrimiento
y todo el brillo y todo el fulgor

Llega la era en que se estudiará
todo lo que es del sufrimiento
no tanto lo que es del coraje
ni tampoco lo de la renuncia
ni aquello que podamos hacer

Se buscará en el hombre mismo
mucho más de lo que se ha buscado
y se escrutará en su voluntad
y qué fuerza nacerá de ella
sin máquinas y sin instrumentos

Los serviciales manes aún vagan
confundiéndose entre nosotros
desde el tiempo en que se nos unieron
nada acaba ni nada comienza
observa el anillo de tu dedo

Tiempos de encrucijadas desiertos
tiempos de plazas y de colinas
he venido aquí a hacer un truco
en el que se utiliza un talismán
muerto aunque más sutil que la vida

Yo me he desprendido finalmente
de todas las cosas naturales
puedo morir pero no pecar
y aquello que jamás fue tocado
yo lo he tocado lo he palpado

Y yo he escrutado lo que nadie
puede tan siquiera imaginar
y he sopesado incontables veces
incluso la vida imponderable
puedo morir con una sonrisa

A menudo he planeado tan alto
tanto que adiós a todas las cosas
las anomalías los fantasmas
y no quiero seguir admirando
al muchacho con cara de miedo

Juventud adiós jazmín del tiempo
yo respiré tu fresco perfume
en Roma en los carruajes floridos
cargados de máscaras guirnaldas
y campanillas de carnaval

Adiós juventud Navidad blanca
cuando la vida era tan solo
una estrella que yo contemplaba
reflejada en el Mediterráneo
más radiante que los meteoros

Plumosa como un nido de arcángeles
o como una guirnalda de nubes
y más luminosa que los halos
las emanaciones y esplendores
dulzura única armonías

Me detengo aquí para observar
sobre ese césped incandescente
vaga una serpiente soy yo mismo
que la flauta soy en la que toco
y el látigo que a otros castiga

Llegan tiempos para el sufrimiento
llegan tiempos para la bondad
juventud adiós será este el tiempo
para conocer el porvenir
pero sin morir al conocerlo

Es el tiempo de la gracia ardiente
la voluntad sola logrará
siete años de pruebas increíbles
el hombre será divinizado
y más puro más vivo y más sabio

El hombre descubrirá otros mundos
decae el espíritu cual las flores
de las que nacen frutas sabrosas
a las que veremos madurar
sobre la soleada colina

Yo digo qué es en verdad la vida
solo yo puedo cantar así
mis cantos caen como los granos
callad vosotros los que cantáis
no mezcléis la cizaña y el trigo

Un barco ha arribado al puerto
es un gran navío engalanado
pero en él no encontramos a nadie
más que a una mujer hermosa y roja
que yacía allí asesinada

En otra ocasión yo mendigaba
me dieron solamente una llama
que hasta los labios me abrasó
y siquiera pude decir gracias
antorcha que nada apagará

Dónde estás ahora amigo mío
que te metías tanto en ti mismo
que un abismo solo ha quedado
al que me he lanzado yo mismo
hasta incoloras profundidades

Escucho regresar a mis pasos
a través de senderos que nadie
ha recorrido oigo mis pasos
a todas horas están pasando
lentos o rápidos van o vienen

Invierno tú que sueles burlarte
nieva y yo me siento desdichado
he cruzado el espléndido cielo
donde la vida es como una música
el suelo harto blanco ante mis ojos

Acostumbraos tal como yo
a estos prodigios que os anuncio
a la bondad que ha de reinar
al sufrimiento que yo soporto
y conoceréis el porvenir

Es de bondad y de sufrimiento
de lo que la belleza se hará
más perfecta de lo que era aquella
que venía de las proporciones
nieva y yo ardo y me estremezco

Ahora estoy sentado a mi mesa
escribo lo que he experimentado
y lo que he cantado allá arriba
un alto árbol que balancea
el viento y sus cabellos se elevan

Hay un sombrero de copa encima
de una mesa llena de frutas
guantes muertos junto a la manzana
una dama se retuerce el cuello
ante un caballero que se engulle

El baile gira al fondo del tiempo
maté al guapo director de orquesta
y yo mondo para mis amigos
la naranja de maravilloso
sabor de fuegos artificiales

Todos han muerto y el mayordomo
les sirve de un champán irreal
que espumea como un caracol
o como el cerebro de un poeta
mientras está cantando a una rosa

El esclavo sostiene una espada
semejante a las fuentes y ríos
y que de cada vez que desciende
queda destripado un universo
del que van saliendo mundos nuevos

El conductor sostiene el volante
y cada vez que en la carretera
pita al ir a tomar una curva
parece que se pierde de vista
un universo aún virgen

Y el tercer número es la dama
que siempre sube en el ascensor
que sube sube continuamente
y la luz se despliega y son estas
claridades que la transfiguran

Mas estos son pequeños secretos
existen otros aún más profundos
que muy pronto serán revelados
y os convertirán en cien fragmentos
del siempre único pensamiento

Pero llora llora y relloremos
y tanto si está llena la luna
o si no es nada más que un cruasán
¡ay! llora llora y relloremos
nos hemos reído tanto al sol

Brazos de oro soportan la vida
penetra en el dorado secreto
todo es tan solo una llama rápida
que florece a la rosa adorable
y que exhala un perfume exquisito


Guillaume Apollinaire. Les collines (poetica.fr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Les collines

Au-dessus de Paris un jour
Combattaient deux grands avions
L’un était rouge et l’autre noir
Tandis qu’au zénith flamboyait
L’éternel avion solaire

L’un était toute ma jeunesse
Et l’autre c’était l’avenir
Ils se combattaient avec rage
Ainsi fit contre Lucifer
L’Archange aux ailes radieuses

Ainsi le calcul au problème
Ainsi la nuit contre le jour
Ainsi attaque ce que j’aime
Mon amour ainsi l’ouragan
Déracine l’arbre qui crie

Mais vois quelle douceur partout
Paris comme une jeune fille
S’éveille langoureusement
Secoue sa longue chevelure
Et chante sa belle chanson

Où donc est tombée ma jeunesse
Tu vois que flambe l’avenir
Sache que je parle aujourd’hui
Pour annoncer au monde entier
Qu’enfin est né l’art de prédire

Certains hommes sont des collines
Qui s’élèvent d’entre les hommes
Et voient au loin tout l’avenir
Mieux que s’il était le présent
Plus net que s’il était passé

Ornement des temps et des routes
Passe et dure sans t’arrêter
Laissons sibiler les serpents
En vain contre le vent du sud
Les Psylles et l’onde ont péri

Ordre des temps si les machines
Se prenaient enfin à penser
Sur les plages de pierreries
Des vagues d’or se briseraient
L’écume serait mère encore

Moins haut que l’homme vont les aigles
C’est lui qui fait la joie des mers
Comme il dissipe dans les airs
L’ombre et les spleens vertigineux
Par où l’esprit rejoint le songe

Voici le temps de la magie
Il s’en revient attendez-vous
À des milliards de prodiges
Qui n’ont fait naître aucune fable
Nul les ayant imaginés

Profondeurs de la conscience
On vous explorera demain
Et qui sait quels êtres vivants
Seront tirés de ces abîmes
Avec des univers entiers

Voici s’élever des prophètes
Comme au loin des collines bleues
Il sauront des choses précises
Comme croient savoir les savants
Et nous transporteront partout

La grande force est le désir
Et viens que je te baise au front
O légère comme une flamme
Dont tu as toute la souffrance
Toute l’ardeur et tout l’éclat

L’âge en vient on étudiera
Tout ce que c’est que de souffrir
Ce ne sera pas du courage
Ni même du renoncement
Ni tout ce que nous pouvons faire

On cherchera dans l’homme même
Beaucoup plus qu’on n’y a cherché
On scrutera sa volonté
Et quelle force naîtra d’elle
Sans machine et sans instrument

Les secourables mânes errent
Se compénétrant parmi nous
Depuis les temps qui nous rejoignent
Rien n’y finit rien n’y commence
Regarde la bague à ton doigt

Temps des déserts des carrefours
Temps des places et des collines
Je viens ici faire des tours
Où joue son rôle un talisman
Mort et plus subtil que la vie

Je me suis enfin détaché
De toutes choses naturelles
Je peux mourir mais non pécher
Et ce qu’on n’a jamais touché
Je l’ai touché je l’ai palpé

Et j’ai scruté tout ce que nul
Ne peut en rien imaginer
Et j’ai soupesé maintes fois
Même la vie impondérable
Je peux mourir en souriant

Bien souvent j’ai plané si haut
Si haut qu’adieu toutes les choses
Les étrangetés les fantômes
Et je ne veux plus admirer
Ce garçon qui mine l’effroi

Jeunesse adieu jasmin du temps
J’ai respiré ton frais parfum
A Rome sur des chars fleuris
Chargés de masques de guirlandes
Et des grelots du carnaval

Adieu jeunesse blanc Noël
Quand la vie n’était qu’une étoile
Dont je contemplais le reflet
Dans la mer Méditerranée
Plus nacrée que les météores

Duvetée comme un nid d’archanges
Ou la guirlande des nuages
Et plus lustrée que les halos
Émanations et splendeurs
Unique douceur harmonies

Je m’arrête pour regarder
Sur la pelouse incandescente
Un serpent erre c’est moi-même
Qui suis la flûte dont je joue
Et le fouet qui châtie les autres

Il vient un temps pour la souffrance
Il vient un temps pour la bonté
Jeunesse adieu voici le temps
Où l’on connaîtra l’avenir
Sans mourir de sa connaissance

C’est le temps de la grâce ardente
La volonté seule agira
Sept ans d’incroyables épreuves
L’homme se divinisera
Plus pur plus vif et plus savant

Il découvrira d’autres mondes
L’esprit languit comme les fleurs
Dont naissent les fruits savoureux
Que nous regarderons mûrir
Sur la colline ensoleillée

Je dis ce qu’est au vrai la vie
Seul je pouvais chanter ainsi
Mes chants tombent comme des graines
Taisez-vous tous vous qui chantez
Ne mêlez pas l’ivraie au blé

Un vaisseau s’en vint dans le port
Un grand navire pavoisé
Mais nous n’y trouvâmes personne
Qu’une femme belle et vermeille
Elle y gisait assassinée

Une autre fois je mendiais
L’on ne me donna qu’une flamme
Dont je fus brûlé jusqu’aux lèvres
Et je ne pus dire merci
Torche que rien ne peut éteindre

Où dons es-tu ô mon ami
Qui rentrais si bien en toi-même
Qu’un abîme seul est resté
Où je me suis jeté moi-même
Jusqu’aux profondeurs incolores

Et j’entends revenir mes pas
Le long des sentiers que personne
N’a parcourus j’entends mes pas
À toute heure ils passent là-bas
Lents ou pressés ils vont ou viennent

Hiver toi qui te fais la barbe
Il neige et je suis malheureux
J’ai traversé le ciel splendide
Où la vie est une musique
Le sol est trop blanc pour mes yeux

Habituez-vous comme moi
À ces prodiges que j’annonce
À la bonté qui va régner
À la souffrance que j’endure
Et vous connaîtrez l’avenir

C’est de souffrance et de bonté
Que sera faite la beauté
Plus parfaite que n’était celle
Qui venait des proportions
Il neige et je brûle et je tremble

Maintenant je suis à ma table
J’écris ce que j’ai ressenti
Et ce que j’ai chanté là-haut
Un arbre élancé que balance
Le vent dont les cheveux s’envolent

Un chapeau haut de forme est sur
Une table chargée de fruits
Les gants sont morts près d’une pomme
Une dame se tord le cou
Auprès d’un monsieur qui s’avale

Le bal tournoie au fond du temps
J’ai tué le beau chef d’orchestre
Et je pèle pour mes amis
L’orange dont la saveur est
Un merveilleux feu d’artifice

Tous sont morts le maître d’hôtel
Leur verse un champagne irréel
Qui mousse comme un escargot
Ou comme un cerveau de poète
Tandis que chantait une rose

L’esclave tient une épée nue
Semblable aux sources et aux fleuves
Et chaque fois qu’elle s’abaisse
Un univers est éventré
Dont il sort des mondes nouveaux

Le chauffeur se tient au volant
Et chaque fois que sur la route
Il corne en passant le tournant
Il paraît à perte de vue
Un univers encore vierge

Et le tiers nombre c’est la dame
Elle monte dans l’ascenseur
Elle monte monte toujours
Et la lumière se déploie
Et ces clartés la transfigurent

Mais ce sont de petits secrets
Il en est d’autres plus profonds
Qui se dévoileront bientôt
Et feront de vous cent morceaux
À la pensée toujours unique

Mais pleure pleure et repleurons
Et soit que la lune soit pleine
Ou soit qu’elle n’ait qu’un croissant
Ah! pleure pleure et repleurons
Nous avons tant ri au soleil

Des bras d’or supportent la vie
Pénétrez le secret doré
Tout n’est qu’une flamme rapide
Que fleurit la rose adorable
Et d’où monte un parfum exquis

Guillaume Apollinaire

El músico de Saint-Merry


Tengo por fin derecho a saludar a seres que no conozco.
Pasan ante mí y se amontonan a lo lejos
mientras todo lo que en ellos veo me es desconocido
y su esperanza no es menos fuerte que la mía.

No canto a este mundo ni a los demás astros;
canto a todas las posibilidades de mí mismo fuera de este mundo y de los  astros,
canto a la alegría de errar y al placer de morir.

El 21 de mayo de 1913,
barquero de los muertos y las marías mordonantes,
millones de moscas aventaban un esplendor,
cuando un hombre sin ojos, sin nariz y sin orejas
dejando el Sebastopol entró en la calle Aubry-le-Boucheur.
Joven, el hombre era moreno, y ese color de fresa en las mejillas.
Hombre. ¡Ah, Ariene!
Tocaba la flauta y la música dirigía sus pasos.
Se detuvo en la esquina de la calle Saint-Martin
tocando la tonada que yo canto y que yo inventé.

Las mujeres al pasar se detenían junto a él,
venían de todas partes,
cuando de súbito las campanas de Saint-Merry rompieron a sonar.
El músico dejó de tocar y bebió de la fuente
que se encuentra en la esquina de la calle Simon-Le-Franc.
Luego Saint-Merry calló.
El desconocido reanudó su tonada en la flauta
y volviendo sobre sus pasos fue hasta la calle de la Verrerie
en la que entró seguido por la multitud de mujeres
que salían de las casas,
que venían por las calles adyacentes, idos los ojos,
las manos tendidas hacia el melodioso raptor.
Él se iba indiferente, tocando su tonada;
se iba terriblemente.

Luego, en otro sitio,
¿a qué hora sale el tren de París?

En ese momento
las palomas de las Molucas excretaban nueces moscadas.
Al mismo tiempo,
misión católica de Bôma, ¿qué has hecho con el escultor?

En otro lugar
ella cruza el puente que enlaza Bonn con Beuel y desaparece por Pützchen.

En el mismo instante
una muchacha enamorada del alcalde.

En otro barrio…
Rivaliza pues, poeta, con las etiquetas de los perfumistas.

En resumen, oh reidores, no habéis sacado gran cosa de los hombres
y apenas habéis obtenido un poco de manteca de su miseria.
Pero nosotros, que morimos de vivir lejos uno del otro,
extendemos nuestros brazos y sobre estos raíles rueda un largo tren de mercancías.

Tú llorabas sentada junto mí en el fondo de un taxi.

Y ahora
te pareces a mí, te pareces a mí desgraciadamente.

Nosotros nos parecemos, como en la arquitectura del siglo pasado
esas altas chimeneas semejantes a torres.
Ahora vamos más arriba y ya no tocamos el suelo.

Y mientras, el mundo vivía y variaba.

La comitiva de mujeres, larga como un día sin pan,
seguía por la calle de la Verrerie al músico feliz.

¡Comitivas, oh, comitivas!
Como cuando antaño el rey marchaba a Vincennes,
cuando los embajadores llegaban a París,
cuando el flaco Suger se apresuraba hacia el Sena,
cuando el motín se apagaba en torno a Saint-Merry.

¡Comitivas, oh, comitivas!
Las mujeres desbordaban, tan grande era su número,
por todas las calles colindantes
y se apresuraban, tensas como balas,
para poder seguir al músico.
¡Ah, Ariane! y tú Pâquette y tú Amina
y tú Mia y tú Simone y tú Mavise
y tú Colette y tú la bella Geneviève.
Pasaron temblorosas y ausentes
y sus pasos ligeros y prestos se movían según la cadencia
de la música pastoril que guiaba
sus ávidos oídos.

El desconocido se detuvo un momento ante una casa en venta.
Casa abandonada,
con los cristales rotos;
es una vivienda del siglo dieciséis,
el patio sirve de cochera para vehículos de reparto.
Allí entró el músico.
Su música, alejándose, se volvió lánguida.
Las mujeres lo siguieron a la casa abandonada
y allí entraron todas confundidas en tropel.
Todas, todas entraron sin mirar atrás,
sin añorar lo que dejaban,
lo que abandonaban;
sin añorar el día, la vida y la memoria.
Pronto no quedó ya nadie en la calle de la Verrerie
salvo yo mismo y un sacerdote de Saint-Merry.
Entramos en la vieja casa
pero allí no encontramos a nadie.

Cae la tarde,
en Saint-Merry es el Ángelus lo que suena.
¡Comitivas, oh, comitivas!
Como cuando antaño el rey regresaba de Vincennes.
Llegó un grupo de sombrereros,
llegaron los vendedores de plátanos,
llegaron soldados de la Guardia Republicana.
¡Oh, noche!
Bandada de lánguidas miradas de mujeres.
¡Oh, noche!
Tú, mi dolor y mi vana espera.
Oigo morir el eco de una flauta lejana.


Guillaume Apollinaire. Le musicien de Saint-Merry (poetica.fr)
Le Musicien de Saint-Merry [article]
Parcours du « Musicien de Saint-Merry » (Apollinaire) comme initiation à la lecture de l’Hymne homérique à Hermès
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

Le musicien de Saint-Merry

J’ai enfin le droit de saluer des êtres que je ne connais pas
Ils passent devant moi et s’accumulent au loin
Tandis que tout ce que j’en vois m’est inconnu
Et leur espoir n’est pas moins fort que le mien

Je ne chante pas ce monde ni les autres astres
Je chante toutes les possibilités de moi-même hors de ce monde et des astres
Je chante le joie d’errer et le plaisir d’en mourir

Le 21 du mois de mai 1913
Passeur des morts et les mordonnantes mériennes
Des millions de mouches éventaient une splendeur
Quand un homme sans yeux sans nez et sans oreilles
Quittant le Sébasto entra dans la rue Aubry-le-Boucher
Jeune l’homme était brun et de couleur de fraise sur les joues
Homme Ah! Ariane
Il jouait de la flûte et la musique dirigeait ses pas
Il s’arrêta au coin de la rue Saint-Martin
Jouant l’air que je chante et que j’ai inventé
Les femmes qui passaient s’arrêtaient près de lui
Il en venait de toutes parts
Lorsque tout à coup les cloches de Saint-Merry se mirent à sonner
Le musicien cessa de jouer et but à la fontaine
Qui se trouve au coin de la rue Simon-Le-Franc
Puis saint-Merry se tut
L’inconnu reprit son air de flûte
Et revenant sur ses pas marcha jusqu’à la rue de la Verrerie
Où il entra suivi par la troupe des femmes
Qui sortaient des maisons
Qui venaient par les rues traversières les yeux fous
Les mains tendues vers le mélodieux ravisseur
Il s’en allait indifférent jouant son air
Il s’en allait terriblement

Puis ailleurs
À quelle heure un train partira-t-il pour Paris

À ce moment
Les pigeons des Moluques fientaient des noix muscades
En même temps
Mission catholique de Bôma qu’as-tu fait du sculpteur

Ailleurs
Elle traverse un pont qui relie Bonn à Beuel et disparait à travers Pützchen
Au même instant
Une jeune fille amoureuse du maire
Dans un autre quartier
Rivalise donc poète avec les étiquettes des parfumeurs

En somme ô rieurs vous n’avez pas tiré grand-chose des hommes
Et à peine avez-vous extrait un peu de graisse de leur misère
Mais nous qui mourons de vivre loin l’un de l’autre
Tendons nos bras et sur ces rails roule un long train de marchandises

Tu pleurais assise près de moi au fond d’un fiacre

Et maintenant
Tu me ressembles tu me ressembles malheureusement
Nous nous ressemblons comme dans l’architecture du siècle dernier
Ces hautes cheminées pareilles à des tours
Nous allons plus haut maintenant et ne touchons plus le sol

Et tandis que le monde vivait et variait

Le cortège des femmes long comme un jour sans pain
Suivait dans la rue de la Verrerie l’heureux musicien

Cortèges ô cortèges
C’est quand jadis le roi s’en allait à Vincennes
Quand les ambassadeurs arrivaient à Paris
Quand le maigre Suger se hâtait vers la Seine
Quand l’émeute mourait autour de Saint-Merry

Cortèges ô cortèges
Les femmes débordaient tant leur nombres était grand
Dans toutes les rues avoisinantes
Et se hâtaient raides comme balle
Afin de suivre le musicien
Ah! Ariane et toi Pâquette et toi Amine
Et toi Mia et toi Simone et toi Mavise
Et toi Colette et toi la belle Geneviève
Elles ont passé tremblantes et vaines
Et leurs pas légers et prestes se mouvaient selon la cadence
De la musique pastorale qui guidait
Leurs oreilles avides

L’inconnu s’arrêta un moment devant une maison à vendre
Maison abandonnée
Aux vitres brisées
C’est un logis du seizième siècle
La cour sert de remise à des voitures de livraisons
C’est là qu’entra le musicien
Sa musique qui s’éloignait devint langoureuse
Les femmes le suivirent dans la maison abandonnée
Et toutes y entrèrent confondues en bande
Toutes toutes y entrèrent sans regarder derrière elles
Sans regretter ce qu’elles ont laissé
Ce qu’elles ont abandonné
Sans regretter le jour la vie et la mémoire
Il ne resta bientôt plus personne dans la rue de la Verrerie
Sinon moi-même et un prêtre de saint-Merry
Nous entrâmes dans la vieille maison
Mais nous n’y trouvâmes personne

Voici le soir
À Saint-Merry c’est l’Angélus qui sonne
Cortèges ô cortèges
C’est quand jadis le roi revenait de Vincennes
Il vint une troupe de casquettiers
Il vint des marchands de bananes
Il vint des soldats de la garde républicaine
O nuit
Troupeau de regards langoureux des femmes
O nuit
Toi ma douleur et mon attente vaine
J’entends mourir le son d’une flûte lointaine

Guillaume Apollinaire

69 6666 …6 9…


Los inversos 6 y 9
se dibujan como una cifra exacta:
69
Dos serpientes fatídicas
Dos lombrices
Número impúdico y cabalístico
6: 3 y 3
9: 3 3 y 3
La trinidad
La trinidad en todo
que se reencuentra
con la dualidad
Pues 6 dos veces 3
y trinidad 9 tres veces 3
69 dualidad trinidad
Y estos arcanos podrían ser más oscuros
pero tengo miedo de sondearlos
Quién sabe si no está allí la eternidad
más allá de la chata muerte
que se divierte dando miedo
Y el hastío me envuelve
como un vago sudario de encaje sombrío
esta noche


Guillaume Apollinaire. 69 6666 …6 9… (cobra-le-cynique.fr)
Traducción de Enrique Gutiérrez Miranda

69 6666 …6 9…

Les inverses 6 et 9
Se sont dessinés comme un chiffre étrange
69
Deux serpents fatidiques
Deux vermisseaux
Nombre impudique et cabalistique
6 : 3 et 3
9 : 3 3 et 3
La trinité
La trinité partout
Qui se retrouve
Avec la dualité
Car 6 deux fois 3
Et trinité 9 trois fois 3
69 dualité trinité
Et ces arcanes seraient plus sombres
Mais j’ai peur de les sonder
Qui sait si là n’est pas l’éternité
Par-delà la mort camuse
Qui s’amuse à faire peur
Et l’ennui m’emmantelle
Comme un vague linceul de lugubre dentelle
Ce soir