Leonard Cohen

El futuro



Devuélveme mi noche en blanco,
mi habitación de espejos, mi vida secreta.
Esto es muy solitario; no hay nadie a quien torturar.
Dame el control absoluto
sobre toda alma viviente.
Y acuéstate a mi lado, nena; es una orden.

Dame crack y sexo anal.
Coge el único árbol que queda
y rellena el agujero en tu cultura.
Devuélveme el muro de Berlín;
dame a Stalin y a san Pablo.
Yo he visto el futuro, amigo: es un crimen.

Las cosas se derrumbarán en todas las direcciones;
no habrá nada,
nada que puedas medir nunca más.
La ventisca del mundo ha cruzado el umbral
y ha trastocado el orden del alma.
Cuando dijeron «Arrepiéntete, arrepiéntete»,
me pregunto a qué se referían.

Tú no sabes nada de mí;
nunca lo has sabido ni nunca lo sabrás.
Yo soy el pequeño judío
que escribió la Biblia;
he visto a las naciones alzarse y caer,
he oído sus historias, todas sus historias,
pero el amor es el único motor de la supervivencia.
He aquí a tu siervo; se le ha ordenado
que lo diga claro, que lo diga fríamente:
«Se acabó; ya no hay nada más.»
Y ahora las ruedas del cielo se han detenido
y sientes la fusta del diablo.
Prepárate para el futuro: es un crimen.

Será quebrado el antiguo código occidental,
tu vida privada estallará de repente;
habrá fantasmas, habrá fuegos en el camino.
Y el hombre blanco bailando.
Verás a tu mujer colgando boca abajo
con el rostro cubierto por su vestido caído.
Y llegarán todos los pésimos poetastros
tratando de sonar como Charlie Manson.
Y el hombre blanco bailando.

Devuélveme el muro de Berlín;
dame a Stalin y a san Pablo.
Dame a Cristo o dame Hiroshima.
Ahora destruye otro feto;
no nos gustan los niños, de todos modos.
Yo he visto el futuro, nena: es un crimen.


Heidi Hochenedel. A reading of The Future (leonardcohenfiles.com)

Leonard Cohen. The Future
Teddy Thompson. The Future

Leonard Cohen

Primero tomamos Manhattan



Fui sentenciado a veinte años de aburrimiento
por intentar cambiar el sistema desde dentro;
y vengo ahora, vengo a darles su merecido.
Primero tomamos Manhattan y, después, Berlín.

Lo que me guía es una señal en el cielo,
me guía esta marca de nacimiento en la piel,
me guía la belleza de nuestras armas.
Primero tomamos Manhattan y, después, Berlín.

Realmente me gustaría vivir contigo, nena.
Amo tu cuerpo, tu espíritu y tus vestidos.
¿Pero, ves esa cola que atraviesa la estación?
Te lo dije, te dije y te dije que yo era uno de ellos.

Me amabas porque era un perdedor,
pero ahora te preocupa que pueda ganar.
Tú sabes como pararme pero te falta disciplina.
Cuántas noches recé por esto: ir comenzando mi trabajo.
Primero tomamos Manhattan y, después, Berlín.

No me gustan sus negocios de moda, señor,
y no me gustan esas drogas que lo mantienen a uno delgado.
No me gusta lo que le sucedió a mi hermana.
Primero tomamos Manhattan y, después, Berlín.

Realmente me gustaría vivir contigo, nena.
Amo tu cuerpo, tu espíritu y tus vestidos.
¿Pero, ves esa cola que atraviesa la estación?
Te lo dije, te dije y te dije que yo era uno de ellos.

Y gracias por los chismes que me enviaste, ja ja ja,
el mono y el violín de contrachapado.
He practicado cada noche y ahora estoy preparado.
Primero tomamos Manhattan y después, Berlín.

Ah, acuérdate de mí, yo solía vivir para la música, nena.
Acuérdate de mí, yo te llevaba la comida.
Es el Día del Padre, y todo el mundo está herido.
Primero tomamos Manhattan y después Berlín.


 

Leonard Cohen. First We Take Manhattan